EL PAíS › ANTE EL FRACASO DEL ANáLISIS DE LA ROPA, PIDEN QUE SE ANALICEN MUESTRAS DE SANGRE Y SALIVA DE MARCELA Y FELIPE

Otro intento de llegar al ADN de los Noble

La fiscal Rita Molina le pidió a la jueza Arroyo Salgado que dispusiera el análisis de las muestras de sangre y saliva que los hijos adoptivos de la dueña de Clarín habían entregado al ex juez Bergesio. Abuelas consideró “viable” el planteo.

Las muestras están en tres sobres lacrados desde diciembre. Son muestras de saliva y de sangre de los hijos adoptivos de la directora del diario Clarín. Tras el último y fallido intento de análisis de sus ropas, la fiscal Rita Molina acaba de pedir que se analicen de “forma urgente” aquellas muestras recogidas en diciembre para determinar si son hijos de desaparecidos. Abuelas de Plaza de Mayo avaló el pedido. “Para nosotros es viable el análisis siempre que se cumplan ciertos recaudos y condiciones”, indicó a Página/12 el abogado Alan Iud.

Rita Molina presentó el escrito ante la jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, que está a cargo de la causa. Arroyo Salgado no habilitó la feria judicial para continuar en estos días con otros procesos que estaban pendientes, entre ellos la declaración de nuevos peritos sobre el fallido análisis de las ropas después del último allanamiento. Aun así, la “urgencia” del pedido de Rita Molina abre la posibilidad de que se abra.

“Si la sangre y la saliva se encontrasen deterioradas con bacterias, por ejemplo –explicó Rita Molina–, el Estado al que represento y del que soy funcionaria tiene la obligación de pedir otras medidas, incluso la extracción compulsiva. La verdad se va a saber tarde o temprano.”

Esas muestras se extrajeron en diciembre del año pasado en el ámbito del Cuerpo Médico Forense. Quedaron reservadas en tres sobres: dos de ellos se guardaron en el Cuerpo Médico Forense y uno en el despacho del juez Conrado Bergesio, que todavía estaba a cargo de la causa. Luego, las dos muestras del Cuerpo Médico Forense pasaron al Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) y la que estaba en el despacho de Bergesio pasó al Cuerpo Médico Forense. Las “condiciones” que Abuelas pide para estos análisis están vinculadas con ese proceso e intentan elevar el estándar de verosimilitud de las muestras.

En primer término, exigen que se analicen como mínimo dos muestras conservadas en lugares distintos. Es decir, una del Cuerpo Médico Forense y otra del BNDG. Eso demostraría que hay o no correlación entre las muestras.

El segundo aspecto es sobre los sobres lacrados: “Además de que las personas que firmaron oportunamente esos sobres vayan y reconozcan sus firmas –dice Iud–, queremos que haya un perito calígrafo para determinar si esas firmas son auténticas o no”. Por otro lado, también pide que se observen los bordes de los sobres: quieren saber si están dañados.

La última condición vincula el análisis con los resultados del último allanamiento. Aquel estudio fracasó porque se halló más de un ADN en cada una de las prendas, como si las ropas pertenecieran a distintos individuos. “Para que el nuevo estudio sea considerado válido –agrega el abogado–, debería haber una coincidencia entre esa muestra y por lo menos uno de los ADN que se hallaron en las ropas de Felipe y de Marcela Noble.” Abuelas da por descontado que ese cruce puede ser posible porque así lo aseguró el BNDG.

La fiscal ayer también señaló los últimos estudios. “Los perfiles genéticos que se encontraron en las prendas que fueron requisadas a Marcela y Felipe son incompletos porque hay más de dos o tres contribuyentes sin ningún patrón completo, lo que significa que no se puede determinar con claridad el ADN de una persona”, detalló. “Incluso –dijo– se encontraron perfiles genéticos superpuestos de hombre y mujer, en las prendas de Felipe, que era nueva y tenía ADN de tres personas, esto significa que pudo ser manipulada.”

Pero las muestras de diciembre, ¿pueden servir todavía? Abuelas tiene reparos, pero no lo descarta. Los análisis van a arrojar dos resultados, dicen: o sirven o no. Si sirven, se pueden analizar. Si no, la muestra podría aparecer contaminada con bacterias o con humedad. Y eso pudo haber sido producto de que no fue bien conservada: o por impericia o adrede, admiten.

Lo cierto, sin embargo, es que la fiscal aceleró los tiempos con este nuevo pedido. En términos estratégicos, de ser aprobado por la jueza el análisis le permite evitar nuevas demoras y también más escándalos. Si Rita Molina decidiera, por ejemplo, descartar ese material y pedir, en cambio, una nueva extracción de sangre, el pedido debería atravesar la primera instancia, esperar una segura apelación de la acusada y luego entraría en los laberintos de las demoras infinitas de la Cámara de Casación. Aun así, ese no es el único motivo. En términos procesales, se considera que la extracción compulsiva o una orden de allanamiento es una herramienta que puede usarse de modo “imprescindible”. La existencia de otra muestra –y la sospechas de que pueda servir– hace que no sea imprescindible.

En tanto, Rita Molina también respaldó el trabajo del BNDG. “Se comprobó su profesionalismo y que tiene los recursos técnicos más elevados del país, dicho por los propios peritos de parte de las víctimas y la imputada”, en referencia a la declaración que hicieron ante la jueza la semana pasada.

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Marcela y Felipe Noble Herrera habían entregado las muestras sólo para contrastar con dos familias.
Imagen: Télam
 
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