EL PAIS › EL PROCURADOR DA ROCHA IMPULSA LA CANDIDATURA PRESIDENCIAL

Scioli desatado

Kirchner desmintió su candidatura bonaerense, pero Scioli prepara su lanzamiento presidencial, impulsado por el Procurador del Tesoro Da Rocha. El 25 de septiembre el testigo del Grupo Clarín en la causa de Papel Prensa, Gustavo Caraballo, asistió a la fiesta de casamiento de la hija de Da Rocha, luego de cuchichear con Scioli y Casal en la iglesia. Otros encuentros en un restaurante.

 Por Horacio Verbitsky

En el desatinado acto del viernes en Santa Cruz Kirchner desmintió en forma elíptica el anuncio de La Nación de que él sería candidato en Buenos Aires y CFK en la elección presidencial, lo que dejaría fuera de todo juego a Daniel Scioli. Sin embargo, el gobernador bonaerense prepara su candidatura presidencial, aunque recién el año próximo decidirá si dentro del proyecto político del kirchnerismo o en oposición a él. Su personalidad le permite manejar sin dificultades semejante indefinición. Dice uno de sus colaboradores: “Scioli es así, hiperkinético pero sin una línea definida en nada. No le preguntes si algo es blanco o negro, porque no lo sabe. Me hace acordar a un mozo al que le pregunté si el pescado que me sirvió era a la plancha o al horno, y contestó que sí”.

A Scioli y no a Carlos Reutemann se refería el alcalde porteño Maurizio Macrì cuando dijo que estaría dispuesto a posponer su candidatura presidencial si apareciera una alternativa afín y se alcanzara un acuerdo político para acabar con Néstor Kirchner. En pocos días Scioli tuvo dos encuentros con Macrì en circunstancias sociales, con las respectivas mujeres. Karina Rabolini es un puente con la prometida de Macrì, Juliana Awada, como lo fue durante años con la esposa de Francisco De Narváez, la modelo Agustina Ayllón, quien recurría a ella cada vez que en una discusión terminaba magullada. Quien se reunió con Scioli en un contexto más político fue Jorge Macrì, vicepresidente de la Legislatura, quien podría integrarse al gabinete bonaerense en Seguridad, que volvería a desdoblarse de Justicia. Luego del encuentro, Macrì dijo que Ricardo Casal era el mejor ministro de Justicia que tuvo la provincia, pero que en Seguridad él tenía equipos superiores. Encomió al gobernador y a su ministro, y también al ex gobernador Felipe Solá y al precandidato De Narváez. Es irónico que, en 2007, al fundamentar por qué Scioli sería su carta fuerte en Buenos Aires, Kirchner sostuvo que era la única forma de impedir que Macrì saltara de la Capital a la provincia y se impusiera allí, lo cual “sería el fin de nuestro proyecto”. Tres años después las diferencias entre ambos hombres de negocios siguen siendo una hipótesis no comprobada y Scioli se perfila como la gran esperanza blanca de quienes no se resignan a la recuperación del rol de la política como garante de derechos y reguladora de la vida económica. Lo fue en estado latente desde que asumió la vicepresidencia en 2003 y de inmediato cuestionó tanto los juicios por los crímenes de la dictadura como el congelamiento de tarifas de las empresas de servicios públicos privatizadas.

Trabas de corbata

La presencia del gobernador en el acto de Río Gallegos revela el estrecho sendero que el ex comerciante de electrodomésticos recorre. Seguirá cerca de Kirchner todo lo posible, diferenciándose en los gestos y las palabras, con la esperanza de que la ventaja que dice tener a su favor en varias encuestas termine por inducir al ex presidente a ungirlo como el mal menor. De no ser así, Scioli lo enfrentaría. La colocación de bonos provinciales por 550 millones de dólares pagando una tasa exorbitante del 11,75 por ciento forma parte de sus preparativos. El tema formó parte de una de las últimas conversaciones sostenidas por el gobernador en una de las quintas del ex senador Eduardo Duhalde, en Alejandro Korn. A Duhalde, a quien ni siquiera el glamour de Luis Barrionuevo y Gerónimo Venegas le contagia atractivo electoral, sólo lo mueve la compulsión por vengarse de Kirchner. Pero Scioli calcula cada paso con la frialdad de quien tiene poder y procura acrecentarlo. De ese proyecto forma parte buena parte de su gabinete, lo cual es comprensible, pero también funcionarios del gobierno nacional a cargo de operaciones sensibles encomendadas por el Poder Ejecutivo, como la madre de todas las batallas, contra el Grupo Clarín. Además de los ministros bonaerenses Alberto Pérez, Mario Oporto, Bartolomé Alvarez y Casal, son de la partida algunos ex funcionarios que siguen trabajando con Scioli, como el actual director del Banco Provincia Rafael Perelmiter, y el ex encargado de Agricultura y Ganadería, Emilio Monzó, a quien Scioli le pidió la renuncia en 2008 por su posición favorable a la Mesa de Enlace de las cámaras patronales agropecuarias. En los contactos empresarios se especializó el presidente del Banco Provincia, Guillermo Francos, ex dirigente del partido de Cavallo, quien acercó al proyecto a Eduardo Eurnekian, del que fue vocero, a Ernesto Gutiérrez y a Mario Montoto. Cuando Scioli desembarcó en La Plata con su equipo de porteños, Casal intimó con Pérez, a quien ayudó a encontrar una casa quinta apropiada en City Bell, próxima a la suya, lo cual les permite desayunar juntos. Pérez también es un invitado permanente a la mansión que Casal tiene en Pinamar con vista al mar. Allí ambos conversaron sobre el proyecto Scioli presidente con el intendente de Tigre, Sergio Massa quien, en ese esquema, podría aspirar a la gobernación. Pero los coequipers más sorpresivos son la extraña pareja formada por el Procurador del Tesoro de la Nación, Joaquín Pedro Da Rocha, y el ex Gerente de Proyectos de Bunge & Born, Gustavo Caraballo.

Durante muchos años, Da Rocha fue abogado y amigo personal de Scioli, a quien conoció antes de su acercamiento a la política y del accidente náutico. En 1987 Scioli recurrió al estudio de Da Rocha a raíz del incendio del quincho que había construido en un espacio no autorizado de su departamento de Callao y Posadas. El fuego se propagó a los pisos superiores del edificio y causó la muerte del portero, mientras trataba de rescatar a otras personas cercadas por las llamas. Scioli y Karina Rabolini apenas lograron escapar pasando a una terraza vecina, pero en el salto ella se fracturó una pierna. La relación se inició cuando ella era adolescente, para fastidio de su padre, quien también intentó impedir una relación de una hermana de Karina con un periodista veinte años mayor, al que hizo seguir por los servicios de informaciones y acusó de montonero. El incendio dejó a Scioli en una situación económica complicada y con la amenaza de graves consecuencias judiciales si se demostraba el dolo eventual del incendio. La joven pareja debió mudarse al sector de oficinas del depósito de electrodomésticos del padre de Scioli, en el Abasto, abarrotado de heladeras y calefones. La defensa de Da Rocha fue exitosa y desde entonces ambos hombres intimaron. Del mismo modo progresó su relación con Aníbal Fernández, a quien asesoró en una causa penal por una denuncia sobre la privatización de los servicios sanitarios de Quilmes. Durante la gobernación de Antonio Cafiero, Da Rocha fue subsecretario de Justicia y con Felipe Solá, asesor en asuntos jurídicos de la vicegobernadora Graciela Giannetasio. Desde ese cargo dictaminó en contra de la autonomía de la Defensa Pública, que hasta hoy sigue sometida a la conducción del Ministerio Público Fiscal. Al asumir la gobernación, Scioli quiso designarlo ministro de Justicia bonaerense. En su lugar, Da Rocha sugirió al ex oficial penitenciario Casal, quien lo acompaña en su grupo de presión sobre los Tribunales, Fundejus. Esto le permitió retener su cargo como representante del Poder Ejecutivo Nacional en el Consejo de la Magistratura, para el que lo designó Duhalde durante su interinato presidencial y en el que lo confirmó Gustavo Béliz cuando fue ministro de Justicia de Kirchner. Este año Aníbal Fernández sugirió su designación como Procurador del Tesoro cuando el titular desde 2003, Osvaldo Gugliemino, no daba pie con bola en el conflicto por el uso de las reservas del Banco Central. Da Rocha nunca dejó de influir en las decisiones del gabinete de Scioli. Tanto Da Rocha como Casal usan traba de corbata, que hace algunas décadas era signo de ascenso social. Ese ascenso tiene que ver con Caraballo, el principal contacto para la obtención de clientes y arbitrajes millonarios del estudio que Da Rocha comparte con Gustavo Gené y Raúl Munrabá y en el que también ha llevado algunos casos el ex ministro de Relaciones Exteriores Rafael Bielsa (n). Las reuniones en las que se elaboran planes y equipos para el lanzamiento presidencial de Scioli se realizan durante la semana en los despachos platenses de Alberto Pérez y Casal y en el estudio de Da Rocha, al que asistió el propio Casal, y los domingos en la casa del gobernador en Villa La Ñata, en Benavídez.

Los de la mesa 2

El sábado 25 de septiembre, muchos de ellos coincidieron en la iglesia del Pilar y luego en el Club Ciudad de Buenos Aires en la celebración de la boda del ingeniero Juan José Burgos con Clara Da Rocha, hija del Procurador del Tesoro, a quien CFK encomendó que denunciara a los directivos de Clarín y La Nación por la presunta participación en crímenes de lesa humanidad contra miembros de la familia Graiver, para obligarlos a vender a los diarios su participación accionaria en la empresa Papel Prensa. Caraballo es uno de los testigos ofrecidos por los imputados, quien sostiene que ni durante su cautiverio compartido con los padres, hermano y cuñada de David Graiver ni en los 33 años transcurridos desde entonces le mencionaron la extorsión por Papel Prensa entre las causales de su secuestro. Es comprensible que no confiaran en el Capitán Plumita o el Viejo Bucanero, como llaman a Caraballo sus amigos de la navegación por el Mediterráneo: luego de la muerte de Graiver, Caraballo presionó a Lidia Papaleo para que le pagara una deuda millonaria al ex ministro de Economía José Gelbard, de quien el joven banquero había sido testaferro. En la Iglesia, el gobernador había cuchicheado en una de las primeras filas con Casal y Caraballo. Scioli departió en el club con los 500 invitados pero se retiró antes de que se sentaran a las mesas. El robusto Capitán Plumita ocupó la mesa número 2, junto a la de Casal. Se acomodaron junto a Caraballo su esposa ucraniana, a quien la maledicencia porteña atribuye sin prueba alguna haber sido experta en claves de la KGB, los socios de Da Rocha, Munrabá y Gené, la ex camarista en lo contencioso administrativo federal María Inés Garzón de Conte Grand, su esposo el dirigente de la CCL Gerardo Conte Grand, el laboralista y experto en arbitrajes Gabriel Binstein, también miembro de Fundejus, y la actual asesora del ministerio de Trabajo de la Nación Silvina Nora Fazio, ex apoderada de Nueva Dirigencia, el partido de Domingo Cavallo y Gustavo Béliz, y viuda del fallecido responsable de la Oficina Anticorrupción Abel Fleytas. ¿Cómo explicarán esta confraternización entre el jefe de los abogados del gobierno y el testigo que intentó desacreditar la denuncia del Estado quienes creen que el gobierno de CFK es vertical, autoritario y excluyente?

Fervor de Buenos Aires

Las citas de Da Rocha con Caraballo son frecuentes. Uno de los lugares en los que se encuentran a almorzar es el restaurant “Fervor”, de Posadas y Callao, bautizado así en homenaje a Jorge Luis Borges. Esos almuerzos ni siquiera se interrumpieron cuando la presidente CFK presentó el informe “Papel Prensa, la verdad” y encomendó a la Procuración del Tesoro efectuar las denuncias judiciales que se desprendían de su contenido. De inmediato, Caraballo desmintió las afirmaciones presidenciales, invocando su carácter de cautivo junto con los Graiver en los campos de concentración de Camps. A la mesa que compartieron en “Fervor” pocos días antes del anuncio del informe también se sumó Binstein, con quien Caraballo volvería a chocar copas en la boda de la hija de Da Rocha, donde también estuvo presente la jueza de la Corte Suprema de Justicia Carmen Arbgibay Molina. La querella contra los directivos de Clarín y La Nación fue presentada por el secretario de derechos humanos, Eduardo Luis Duhalde, y su subsecretario, Luis Alén. Su texto dice que “será patrocinada” por Da Rocha, “quien por hallarse ausente del país no la suscribe y la ratificará posteriormente”. Aunque al regresar estampó su firma, el ser patrocinante y no querellante le permitió una mayor toma de distancia con el expediente, cuyo seguimiento quedó en manos del equipo jurídico de la secretaría de Derechos Humanos. Antes de declarar ante el juez Arnaldo Corazza, Caraballo consultó con otro abogado al que había conocido como parte del equipo de Da Rocha. Corazza es amigo de Da Rocha, quien intervino en su designación. Un conocido común de ambos le sugirió hace unos días que se declare incompetente en la causa de Papel Prensa y la remita a la Capital Federal. El estudio del actual Procurador del Tesoro también defendió al presidente del directorio de La Nación, Julio Saguier, en la causa por evasión tributaria y lavado de dinero iniciada en 2002 por una denuncia del banquero Raúl Juan Pedro Moneta, por la cual la jueza María Servini allanó el diario en busca de documentación. La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) sostuvo que se procuraba debilitar a La Nación “para que capitales hostiles puedan adquirir parte de sus acciones mediante la compra de su deuda a precios devaluados”. La toma de control no se concretó por intercesión de Duhalde y, según fuentes oficiosas de Clarín, por el apoyo económico de Héctor Magnetto y Ernestina Herrera de Noble, pariente política de la madre de Saguier, Matilde Noble Mitre de Saguier. En 2005 el estudio Da Rocha consiguió que la Cámara Federal de la Capital sobreseyera al presidente del directorio de La Nación y accionista de Papel Prensa. También defiende al ex jefe de policía de Maurizio Macrí, Fino Palacios, en la causa por su involucramiento con un proveedor de autos a la banda que secuestró a Axel Blumberg. La resolución de la semana pasada de la Corte Suprema de Justicia, que confirmó la medida cautelar contra la aplicación al Grupo Clarín del artículo 161 de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual incluye un llamativo cuestionamiento al desempeño de la Procuración. El recurso extraordinario que llegó a la Corte fue firmado por Da Rocha. Según la Corte, ese recurso no demuestra que la suspensión de la vigencia del artículo 161 obstaculice la aplicación general de la ley, con lo cual no se configuraría la denominada gravedad institucional, que hubiera habilitado un pronunciamiento del alto tribunal como si se tratase de una sentencia definitiva.

La boda de la hija del Procurador del Tesoro, Clara Da Rocha, el 25 de septiembre en el Club Ciudad de Buenos Aires. En la mesa 2: de izquierda a derecha, Raúl Munrabá, en primer plano; la esposa ucraniana de Gustavo Caraballo y el propio testigo de Clarín en el caso Papel Prensa; la asesora del ministerio de Trabajo Silvina Fazio; Gustavo Gené, semicubierto, y la ex camarista María Inés Garzón de Conte Grand. El padre de la novia compartió la mesa principal con su colaborador y actual ministro de Justicia y Seguridad bonaerense, alcaide mayor Ricardo Casal. Scioli se retiró antes de pasar a las mesas, luego de cuchichear en la Iglesia con Caraballo. Munrabá y Gené son socios del estudio Da Rocha.

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Gobernador Scioli, un precandidato presidencial.
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