EL PAíS › DE NARVAEZ LANZO SU CANDIDATURA EN LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES

En carrera a la gobernación

El empresario dijo que su “prioridad” es la lucha contra el delito. “Sin seguridad no hay futuro”, proclamó. No descartó enfrentar a Daniel Scioli en la interna del PJ. Tampoco se definió por un candidato a presidente y explicó que irá con “el que más respete la provincia”.

 Por Nicolás Lantos

Con un traje negro sin corbata, la camisa de corte moderno con los dos primeros botones desabrochados, solo en el centro del escenario, Francisco de Narváez lanzó oficialmente su campaña electoral con vistas a disputar la gobernación bonaerense el año que viene. Lo hizo en el club Atenas de La Plata, ante algo menos de un millar de personas, prolijamente divididas entre una platea de VIP y tribunas con simpatizantes uniformados con remeras y gorras coloradas. El diputado que reviste en el bloque del Peronismo Federal no definió todavía la estrategia de alianzas de su partido, Unión Celeste y Blanca, por lo que dejó abiertas todas las opciones: “Mi candidato a presidente es el mejor, el que más respete la provincia”, aseguró. También prometió gobernar “desde La Plata y no desde la Casa Rosada”, apuntando los cañones contra Daniel Scioli, su principal rival en la contienda. Aunque cerró el acto cantando la marchita, el tono de su discurso no fue precisamente peronista, y entre el público no sonaban bombos sino vuvuzelas.

De Narváez, de manual, repasó todos los tópicos de campaña: educación, salud, trabajo, obras de infraestructura y honestidad. Prometió “un nuevo gobierno en la provincia que no ponga excusas y se preocupe de verdad por la educación de nuestros hijos”, que “cada familia tendrá un médico de cabecera” y que “las salitas de atención médica estarán abiertas todo el tiempo”. También se jactó de haber “generado mucho trabajo” en su carrera como empresario, anticipó que “todos los bonaerenses tendrán agua potable” y que construirá “rutas y caminos”. Todo eso “sin robar un solo peso”.

Claro que nada de esto tendría importancia sin lo que él mismo calificó como su “prioridad”: la lucha contra el delito. “Sin seguridad no hay futuro”, exageró. Además prometió “hacer cumplir la ley para que todos aquellos que tomaron el camino de la delincuencia se arrepientan” y ponerse él mismo “al frente de la lucha contra el narcotráfico y contra el crimen organizado” en la provincia. “Seré implacable con los delincuentes”, se entusiasmó.

El público, obediente, aplaudía y hacía sonar las vuvuzelas cada vez que De Narváez hacía una pausa dramática en su monólogo. En el centro del microestadio había una platea de sillas prolijamente alineadas, ocupadas por hombres de saco y camisa y coquetas mujeres vestidas de marca. Sobre los laterales, las tribunas estaban pobladas por una hinchada vestida de un rojo uniforme, aunque las consignas en las remeras variaban según la zona de procedencia, cambiando el nombre del referente local que acompañará al diputado en su aventura electoral.

El más numeroso de estos grupos lo aportó el titular de la Unión de Parlamentarios Sudamericanos y del Mercosur, Osvaldo Mércuri, que puso su aparato a disposición del titular de Unión Celeste y Blanca pero llevó hinchada propia. También hicieron lo suyo otros legisladores provinciales que aspiran a pelear intendencias: el jefe del bloque en la Cámara baja bonaerense, Ramiro Gutiérrez, y el ex intendente de Dolores Alfredo “Tati” Meckievis, pujan entre sí por encabezar la boleta en esa ciudad; la senadora bonaerense Claudia Asseff buscará llegar a la municipalidad de Moreno, mientras que Gonzalo Atanasof, hijo del ex jefe de Gabinete de Eduardo Duhalde durante su presidencia interina, ya lanzó su campaña para gobernar la ciudad de La Plata. Todos ellos pasaron por el escenario durante el acto de ayer, repitiendo con variaciones el discurso de su jefe político. Además, se pudo ver a su principal operador en la ciudad de Buenos Aires, el ex macrista Daniel Amoroso.

De Narváez hizo un llamado a reeditar la alianza con Mauricio Macri y Felipe Solá, aunque no fue muy efusivo: todavía no decidió a qué candidato presidencial adosará su boleta provincial, ni siquiera descartó participar contra el gobernador Scioli en las internas del PJ, aún a sabiendas de que una victoria lo emparejaría con una eventual candidatura de Cristina Fernández a nivel nacional, por lo que no quiso quedar muy pegado al perfil demasiado opositor del titular del PRO.

Luego de concluir su breve discurso, De Narváez invitó a una veintena de dirigentes cercanos a subir al escenario a saludar. Un par de minutos más tarde, ya cuando la gente empezaba a abandonar el microestadio, el encargado del sonido cortó con la música latina para poner una versión bulliciosa de la marcha peronista, que no todos cantaron con el mismo entusiasmo, mientras aplaudían y movían las cabezas al ritmo (sólo Mércuri y Amoroso se animaron a levantar las manos en “V”). Sonriente y ladeado por su esposa, el flamante candidato señalaba a gente entre el público y, luego de que concluyera el tema, se escabulló hacia atrás del escenario, desde donde huyó hacia la casa que tiene en la capital provincial, donde con sus allegados más cercanos realizó un brindis por su futuro electoral.

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Francisco de Narváez cantó la marcha peronista, pero en el acto no sonaron bombos sino vuvuzelas.
 
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