EL PAIS › SOLANAS Y LOZANO SE PELEAN POR LA CANDIDATURA A JEFE DE GOBIERNO

Proyecto Sur perdió el Norte

Solanas había dicho que Lozano medía muy poco como candidato en la ciudad. Ayer, el diputado respondió que Solanas se bajaba porque medía poco para la presidencia. Anoche trataban de reunirlos para limar asperezas y evitar la ruptura.

 Por Miguel Jorquera

“Es una macana que Claudio dé bajo” en las encuestas, deslizó Fernando “Pino” Solanas. “Yo podría decir que él se baja porque mide bajo a nivel nacional. A Solanas no le gusta que le cuenten la verdad”, retrucó Claudio Lozano. Ayer fue el punto más alto de la escalada “pimpineliana” que protagonizaron ambos dirigentes por la candidatura a jefe de Gobierno porteña de Proyecto Sur. Luego se llamaron a silencio. Anoche se hacían intensas gestiones para sentar frente a frente a Solanas y Lozano y poner paños fríos a la disputa que amenazaba quebrar la construcción política que habían creado en el distrito.

A última hora la discusión cruzaba todas las fuerzas que integran el espacio –Proyecto Sur, Libres del Sur, Unidad Popular, el PSA y el MST– después de que desde el entorno de Solanas volvieran a desactivar la reunión que la mesa nacional del movimiento realiza todos los lunes, para privilegiar un encuentro de Pino con sus referentes más íntimos.

Cada vez son más los dirigentes que, consultados por Página/12, opinan que la indefinición sobre si Solanas seguirá en la carrera presidencial o dará pelea en la ciudad no puede estirarse más allá de una semana. La mayoría de ellos no cuestionará la decisión que finalmente tome Solanas, pero reclaman que el debate se realice dentro del Movimiento Proyecto Sur que le dio sustento a la candidatura presidencial del cineasta.

“Si en el contexto actual y tal como pretenden los operadores mediáticos de Proyecto Sur, Pino Solanas resignara su candidatura presidencial, sería la mejor contribución a consolidar el bipartidismo en la Argentina. El kirchnerismo y el alfonsinismo aplaudirían”, había tirado Lozano al inaugurar el viernes un local partidario en Liniers junto al líder de Libres del Sur y aspirante a una candidatura, Humberto Tumini. De esa manera, Lozano asumía la postura de quienes en distintos distritos del país ataron su suerte a la boleta que Solanas encabezaría en las presidenciales de octubre y que quedarían en una situación complicada en caso de que esa candidatura se jugara sólo en la ciudad.

Cerca de Lozano admiten que se molestó porque desde el entorno de Solanas se habría instalado nuevamente la idea de que Pino bajara a la ciudad. También creen que de allí salió la versión que lo sacaba de la pelea en la ciudad para ubicarlo como un muy hipotético compañero de fórmula presidencial del gobernador socialista de Santa Fe, Hermes Binner.

A Solanas no le cayeron nada bien las definiciones de Lozano –“un apriete”, las consideraron en su entorno– y redobló la apuesta lamentando las escasas chances que le asignan las encuestas al economista de la CTA en la Capital. Lozano minimizó los sondeos, que considera interesados y fruto de “operaciones” políticas. Pero retrucó con la misma moneda y recurrió a ellos para asociar la cada vez más cercana decisión de Solanas de bajarse de la pelea nacional y dar batalla en la ciudad.

Las encuestas, en verdad, no fueron ajenas a la disputa. Después de mucho tiempo de mirar de reojo las encuestas de otros, ahora en Proyecto Sur manejan sondeos propios. “Claudio es un excelente candidato, pero la verdad es que los números no lo acompañan. En cambio a Pino le dan un 20 por ciento sin ser candidato, no muy lejos de (Gabriela) Michetti y con posibilidades de ingresar al ballottage”, afirmaron a Página/12 desde del entorno de Solanas tras los primeros datos de una encuesta con más de 600 casos en la ciudad de Buenos Aires.

Del otro lado también replican con números. “Las encuestas nuestras nos dan entre un 8 y un 10 por ciento. Otras, que no son propias, hasta un 13. Son fotografías, pero Claudio ha sumado sin ningún tipo de respaldo de parte de Solanas. Al comenzar la campaña electoral de 2009 ninguna encuesta le daba el 25 por ciento que Pino cosechó tras consolidar su candidatura”, se justifican cerca de Lozano.

El sondeo que tiene en manos Solanas no es muy alentador en cuanto a sus chances para la presidencia. Aunque entre su equipo de confianza consideran que el 10 por ciento de intención de voto a nivel nacional es aceptable para un espacio de centroizquierda en formación, los números provocaron revuelo y preanunciaron el cambio de estrategia.

Ahora, el problema es cómo contener a las organizaciones y partidos que apostaron a la candidatura presidencial de Solanas. La decisión debía comenzar a debatirse anoche en la mesa nacional del movimiento, de la que participan todos los partidos, pero el encuentro se desactivó. En cambio, Pino se reunió con su mesa chica, de la que forman parte, entre otros, Julio Raffo, Alcira Argumedo y Félix Herrero. La idea era sentar a Solanas y Lozano para bajar la tensión antes de convocar a un encuentro más amplio.

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Claudio Lozano y Pino Solanas, protagonistas de un duro intercambio de opiniones.
Imagen: DyN
 
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