EL PAIS › EN CORDOBA, EL PJ DEJO EN MANOS DE SUS ELECTORES LA DECISION DE VOTAR A CFK, DUHALDE O RODRIGUEZ SAA

Con libertad para elegir presidente

El Consejo Provincial del Partido Justicialista resolvió mantener su lista de candidatos a diputados nacionales y no definir el apoyo a ningún candidato a presidente. El kirchnerismo cordobés criticó la decisión.

 Por Agustín Di Toffino

Desde Córdoba

“¿La corta o la larga?, ¿a cuál votás?”, bromeó un dirigente local, y sus palabras se convirtieron en metáfora de las dos boletas que, en estas elecciones, demostrarán las desavenencias entre el kirchnerismo y el peronismo cordobés. La trama de diferencias que envuelve a estas dos fuerzas encontró ayer un nuevo punto de inflexión: el Consejo Provincial del Partido Justicialista resolvió mantener su lista de candidatos a diputados nacionales y dar a sus afiliados libertad de acción para elegir al presidente.

“Tenemos la total decisión de ir con nuestra lista. Vamos a competir exclusivamente en el tramo de diputados nacionales y que los peronistas que nos apoyaron masivamente puedan elegir para arriba los candidatos que ellos consideran. Seguramente, muchos peronistas de Córdoba van a votar a Cristina, pero algunos otros también lo podrán hace por Duhalde o por Rodríguez Saá”, afirmó Carlos Caserio, ministro de Gobierno de Juan Schiaretti y presidente alterno del PJ local.

La decisión del justicialismo cordobés cayó como un balde de agua fría en la dirigencia kirchnerista que, pese a sostener una relación tensa y contradictoria, no había perdido las esperanzas de alcanzar el apoyo del gobernador electo, José Manuel de la Sota, a Cristina Fernández para las elecciones primarias del domingo.

“De la Sota dijo que después del 8 de agosto iba a estar trabajando para la señora Presidenta, sigo confiando en su palabra”, había declarado por la mañana Fabián Francioni, intendente de Leones y primer candidato a diputado nacional por el Frente para la Victoria. Luego, Francioni viajó a la Casa Rosada para reunirse con la Presidenta, junto a 90 intendentes y jefes comunales que responden al FpV.

“Lo que vamos a priorizar con esta lista de diputados nacionales es defender los intereses de Córdoba y de nuestro gobernador electo. Somos peronistas, pero como dijo De la Sota, con relación al federalismo somos peronistas, pero también somos cordobeses”, afirmó Caserio, quien encabeza la lista de diputados del PJ, a tono con las definiciones que lanzó el gobernador electo, que se animó a augurar el nacimiento de un nuevo movimiento: “el cordobesismo”.

En el kirchnerismo, el anuncio de ayer recogió reacciones disímiles. Mientras algunos referentes optaron por la cautela, otros se mostraron indignados. “Esto es una traición del Gallego, no-sotros le bajamos la lista para competir en la gobernación, y nuestros candidatos a diputados, en su mayoría, le dieron el apoyo... Así nos pagó”, afirmó uno de ellos.

El holgado triunfo que alcanzó De la Sota el domingo pasado le dio margen para rearticular sus estrategias políticas. Durante la campaña recibió un apoyo variopinto que incluyó a Eduardo Duhalde, la pata peronista del PRO, el senador José Pampuro y el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli. La perspectiva de De la Sota se divide en dos tiempos. Mientras empieza a delinear quiénes serán los hombres de su futuro gabinete, también va midiendo su incidencia en el mapa nacional. Pese al fallido intento del 2003, el gobernador electo nunca ocultó que sus ambiciones traspasan las fronteras de Córdoba.

En el FpV intentaron minimizar el impacto. Afirmaron que su preocupación está puesta en los comicios. Para ello, hicieron hincapié en un operativo para la fiscalización, que va a contar con la participación de diversas organizaciones: sindicatos, partidos políticos, intendentes justicialistas y radicales con poder territorial y el incipiente movimiento juvenil K. “Le vamos a garantizar a Cristina los votos de Córdoba en todo los rincones de la provincia”, afirmó Martín Fresneda, apoderado del FpV en Córdoba. Asimismo, se mostró expectante: “Lo importante es que, independientemente de la decisión del justicialismo local, nosotros confiamos en que todos los cordobeses que vieron cambiar su vida, a través de las políticas públicas de inclusión social, de derechos humanos y del crecimiento económico, están dispuestos a seguir acompañando la transformación del país”.

Un dato que los alienta a olvidarse del entuerto con De la Sota son las mediciones de las encuestas. Según un consultor local de prestigio, el 65 por ciento de los electores que optaron por De la Sota votarán el domingo a CFK. Mientras que otro encuestador, Gustavo Córdoba, hizo conocer un relevamiento de 800 casos en la capital y el interior de la provincia donde ubica a la Presidenta con el 36,1 por ciento de intención de voto. Detrás se ubica Alfonsín, con un 17,1 por ciento. Si se confirman esos pronósticos, el kirchnerismo tendrá por primera vez un buen resultado en una provincia que hasta ahora le fue adversa, y sin el apoyo del aparato del PJ local.

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El gobernador electo de Córdoba, José Manuel De la Sota, en un acto realizado ayer.
Imagen: José Hernandez
 
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