EL PAíS › LOS PUNTOS OSCUROS DE LA INVESTIGACION

Las dudas del caso

 Por Raúl Kollmann

La detención de Rubén “Pollo” Sobrero y otros delegados gremiales del Ferrocarril Sarmiento llama la atención. El juez Juan Manuel Yalj ordenó que se aprese a Sobrero un viernes, para tenerlo entre rejas durante tres días antes de indagarlo, este lunes. Sobrero es una persona pública, elegida por sus compañeros en comicios democráticos a lo largo de más de diez años consecutivos. Yalj instruyó a los policías federales para que vayan a la casa de Sobrero a las seis de la mañana y vestidos de civil como si se tratara de una persona que va a huir o como si fuera a resistirse con un arma.

Según lo que pudo averiguar Página/12, en la causa por los incendios de trenes en Haedo, Ramos Mejía y Ciudadela hubo en su momento dos personas procesadas, con el procesamiento confirmado por la Cámara de Apelaciones de San Martín; Alan Darío Skrobacki y Víctor Damián Martínez. Ambos están detenidos desde mayo. El primero de ellos se habría presentado ante el juez Yalj el 14 de septiembre y declaró que fue contratado para producir el incendio por Leonardo Portorreal, un dirigente que fue vocero de la lista de delegados del Sarmiento pero que hace cinco años se recibió de docente y ya no trabaja más como ferroviario ni milita en el gremialismo. No está claro si Yalj incorporó algún otro elemento a la pesquisa, pero sobre esa base ordenó las detenciones de ayer.

Sobrero es delegado y líder desde 2001 de la lista Bordó de la Unión Ferroviaria. Contrariamente a lo que se dice, no acompañó en ningún momento a Proyecto Sur ni a la candidatura de Pino Solanas. Siempre estuvo más bien cerca del Frente de Izquierda y también del candidato a gobernador bonaerense por Nuevo Encuentro, Martín Sabbatella. Pero el centro de su actividad siempre fue el sindicalismo y, en especial, el enfrentamiento con la corriente mayoritaria de la UF, conducida por José Pedraza. Ningún antecedente lo vincula con quema de trenes, siempre planteó un duro repudio frente a los atentados contra las formaciones y en mayo sugirió que detrás de lo ocurrido podían estar las patotas de la UF que aspiraban a desplazar a la Lista Bordó del Sarmiento. Además, insiste en que los incendios también podrían apuntar a desplazar la concesión que ostentaba la empresa TBA, algo que buscaban otros gremialistas tradicionales.

Más allá de las pruebas que surjan del expediente, de todas maneras llaman la atención los procedimientos con los que se hizo la detención de Sobrero. El juez ordenó la detención un viernes, estando de licencia. Y de inmediato anunció que le tomará declaración al dirigente gremial recién el lunes, o sea que la intención del magistrado era tenerlo preso todo el fin de semana, incomunicado. Es obvio que Sobrero –uno de los sindicalistas de oposición más conocidos– no desaparecería de su lugar de trabajo y actividad como no lo hizo en la última década.

Según fuentes del Ministerio de Seguridad, el propio juez Yalj ordenó que el procedimiento fuera hecho por efectivos de Delitos Complejos de la Policía Federal, que “no usa uniforme sino que actúa de civil”, según aclararon desde el ministerio. Y, además, a las seis de la mañana, también por orden de Yalj, supuestamente para “asegurar la discreción”. Sorprende la lógica del magistrado: ¿por qué recurrir a personal no uniformado, de civil y prácticamente de noche?

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