EL PAIS

La mayoría que viene

 Por Mario Wainfeld

Los diputados nacionales bonaerenses del Frente para la Victoria (FpV) se reunieron el jueves para planear algo y, también, para conocerse. Parece asombroso pero provienen de vertientes muy surtidas, no todos se habían visto antes. La diversidad del peronismo se trasunta en los diputados de “la provincia”. Peronistas clásicos del interior o del conurbano (que no son lo mismo) departieron con el nieto recuperado Horacio Pietragalla, convencido militante político. Facundo Moyano, formado en cuna gremial y combativa, emisor de un discurso aggiornado con toques clásicos. Conservadores populares entreverados con los (muy observados por los medios) cuadros jóvenes de La Cámpora. Emergentes de movimientos sociales.

La diversidad que convoca el peronismo es incomparablemente mayor que la de otras fuerzas políticas. Su resultante en los próximos años y en el Congreso puede ser la de aportes muy ricos y plurales. O, acaso, la de disputas facciosas. O, también, la de un alineamiento orgánico sin dejar espacio a los matices. El potencial es alto, el desempeño se verá en el rectángulo de juego.

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El ministro de Agricultura y Ganadería saliente, Julián Domínguez, presidirá el cuerpo. Sucederá a Eduardo Fellner, quien vivió estos cuatro años como un interregno entre dos mandatos como gobernador en Jujuy. Fellner tramitó un período poblado de rencillas en el que procuró amortiguar las peleas, sosteniendo un perfil relativamente bajo. Domínguez (que no tiene una salida política similar, aunque aspira a construirla) procurará mayor presencia, más protagonismo en la Cámara y en los medios. “Se lleva” de su gestión ejecutiva un par de proyectos sobre políticas públicas. El primero lo imagina realizable por vía de decreto, lo que no le resta resonancia. Pretende una intervención estatal en el comercio internacional de granos. Estipular que un cupo de las exportaciones, quizá el 30 por ciento del total, se derive a pequeñas y medianas cooperativas de productores agropecuarios. A esta altura de la soirée, cabe acotar, la mayoría de esas empresas son medianas. La idea fuerza es limitar la concentración del sector, confinado en cinco grandes multinacionales. El punto fue motivo de discusiones en el Gabinete con el megasecretario Guillermo Moreno. La política de guerrilla de Moreno se aviene bien con la existencia de un conjunto reducido de interlocutores, sea en los hipermercados, sea en las exportadoras. Es, al principio por lo menos, más sencillo “juntarle la cabeza” a pocos interlocutores. La costosa contrapartida es reforzar la concentración, una de las falencias de la estructura económica actual.

El otro proyecto es una ley sobre propiedad de tierras, tendiente a transferir inmuebles a ciudadanos carentes de vivienda digna. La idea es fomentar la autoconstrucción, apoyada con créditos amigables. Varias dificultades acechan a la iniciativa. Una la pone “el mercado”, son los altísimos precios de los inmuebles. Las otras tienen que ver con carencias legislativas o de gestión municipal, provincial o nacional. Los catastros dominiales suelen estar desactualizados. Los trámites de las expropiaciones, prolongadísimos. La necesidad de un cambio referido a ese derecho básico es indudable. Varios dirigentes territoriales del FpV impulsan una reforma legal que anticipe estallidos (tan justificados como previsibles) de reclamos populares en ese sentido.

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El oficialismo se prepara para ejercer su nueva mayoría en el Congreso. No tendrá, cuanto menos por dos años, ningún pretexto para la improductividad. Domina el escenario, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se ganó una enorme legitimidad.

Será el momento de apelar a la ley como mecanismo esencial para motorizar reformas. Entre otras, opina este cronista, la de darle volumen institucional a la Asignación Universal por Hijo. Consagrarla por ley (lo que era imposible cuando se implantó), retocar sus condicionalidades –que dejan afuera (de modo injusto) a menores con derecho a percibirla–, crear un mecanismo de reajuste periódico, similar (no necesariamente igual) al de los aumentos jubilatorios.

En ese aspecto, como en tantos, se abre una oportunidad. Habrá que ver cómo la aprovechan los protagonistas, que se disponen a un diciembre movido y a un verano con vacaciones muy cortas.

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