EL PAíS › MAURICIO MACRI BUSCA SUMAR INTENDENTES A SU PROYECTO PRESIDENCIAL

Con la excusa de la gestión

El jefe de Gobierno porteño prepara una agenda de encuentros para firmar convenios con varios jefes comunales a los que quiere de socios en el 2015. Sus operadores también mantienen canales abiertos con el peronismo disidente y trabajan para fortalecer al PRO.

 Por Werner Pertot

La falta de un armado nacional es la principal preocupación de Mauricio Macri en 2012 y los años por venir. Si el jefe de Gobierno busca ser un candidato competitivo en las elecciones presidenciales de 2015 –como no lo fue en las de este año– necesita sumar aliados peronistas y radicales. Esa es la tarea que les encomendó a su ministro de Gobierno, Emilio Monzó, y al presidente del PRO, Humberto Schiavoni. Como primera estrategia, Macri va a usar su rol institucional para impulsar la construcción política a nivel nacional: ya está armando un cronograma de encuentros y firmas de convenios con intendentes. Un segundo desa-fío es impulsar por fuera de la General Paz al PRO, que no existe como partido en unas siete provincias. Con el ex Peronismo Federal seguirá el coqueteo, pero sin concretar.

Este año el PRO dio todas las muestras de no tener un armado sólido en el país: Macri debió abandonar su sueño presidencial en un acto con más globo que autocrítica, no tuvieron candidato propio en octubre (ni a la presidencia ni a la gobernación bonaerense) y sus dirigentes se perdieron en una dispersión de candidaturas opositoras (y tampoco faltaron quienes acompañaron a un kirchnerista, como ocurrió en Chaco y Neuquén).

Para revertir esta situación, el líder de PRO puso a dos peronistas en los principales lugares de construcción: Schiavoni ocupa la presidencia del PRO, que deja José Torello; Monzó trabaja desde el Ministerio de Gobierno, creado a su medida. En los planes de Macri, Schiavoni tendrá una tarea más partidaria, mientras que Monzó se ocupará más de las relaciones institucionales-gubernamentales.

Así, Schiavoni se ocupará en los primeros meses del año de hacer un relevamiento para regularizar los PRO provinciales. “Vamos a empezar a ver provincia por provincia para revisar qué coyuntura política hay en cada una. En conjunto con el responsable institucional Emilio Monzó vamos a trazar un armado. La idea es que el partido sea funcional a la estrategia política, no que sea una estructura en sí misma”, contó Schiavoni, que seguramente hará algunos cambios en los dirigentes partidarios provinciales (actualmente hay un sinfín de partidos intervenidos, otros con juntas provisorias, muchos ligados a armados ínfimos locales). “La idea es fortalecer institucionalmente el PRO y, donde ya existe actividad formal, hacer que el partido tenga mayor actividad política”, estimó Schiavoni, quien sigue al frente de la Corporación del Sur.

Dentro de los planes provinciales, los armadores del PRO ya le están preparando una agenda al cómico Miguel Del Sel, que volverá a caminar Santa Fe a partir de marzo de 2012. Su objetivo: ser gobernador en 2015. Aunque no está definido, ese proyecto seguramente tendrá una escala legislativa en 2013. En Mendoza, los macristas buscarán consolidar la alianza que existe entre ellos, los Gansos (demócratas mendocinos) y Alberto Rodríguez Saá. De igual manera, en San Juan, continuarán en afinidad con el senador de Compromiso Federal Roberto Basualdo e impulsando al dirigente del PRO Eduardo Cáceres.

Para 2013, Monzó persevera en su proyecto de trasplantar a la provincia de Buenos Aires a Gabriela Michetti como figura de peso en las elecciones legislativas. Hasta ahora, no cuenta con el visto bueno de la ex vicejefa.

Los coqueteos con el peronismo disidente de la provincia siguen a la orden del día: el intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino, y la diputada Graciela Camaño siguen confraternizando en asados –que incluyeron un convite la semana pasada– con los macristas, aunque todavía una alianza política es prematura.

“La idea es ir avanzando en acuerdos políticos en un tiempo largo: no existe el Alfonsín-De Narváez a último momento”, señala uno de los armadores macristas. “Hay que generar confianza en los potenciales aliados –tanto peronistas como radicales– y cualquier excusa de trabajo en conjunto viene bien”, señalan. “Tenemos que entrar en 2013 con un conocimiento más cercano de nuestros potenciales aliados. No podemos llegar, como este año, a último momento con convocatorias en medio de la desconfianza”, se autocriticó un dirigente PRO.

Con este fin, Monzó ideó un cronograma de firmas de convenio y encuentros institucionales de Macri con los intendentes radicales (todavía no hay gobernadores que puedan arrimarse al líder del PRO). El primero que se concretó fue con el intendente de Neuquén, Horacio “Pechi” Quiroga, quien se ocupó de aclarar que su visita al gobierno porteño era solamente institucional. Le seguirá la intendenta radical de Resistencia (Chaco), Aída Ayala. Otras intendencias que los macristas tienen en carpeta para firmar acuerdos son Mendoza y Córdoba.

En tanto, no escapó a los ojos radicales (siempre predispuestos a la interna) que el intendente de Junín, Mario Meoni, asistió a la asunción de Macri y que los ministros porteños Esteban Bullrich y Monzó fueron a la ceremonia de Meoni, en reciprocidad. Meoni tiene con Monzó una relación que genera más de una indigestión en los estómagos de sus correligionarios. Lo mismo ocurre con la simpatía hacia el espacio PRO del intendente de Pergamino, Héctor “Cachi” Gutiérrez. Para completar el cuadro, el intendente de Vicente López, Jorge Macri, se mostró la semana pasada junto con el de Tigre, Sergio Massa; el de San Fernando, Luis Andreotti, y el de San Isidro, Gustavo Posse. Toda una postal del porvenir.

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Mauricio Macri le encomendó la tarea de sumar aliados a Emilio Monzó y Humberto Schiavoni.
Imagen: Télam
 
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