EL PAIS › PLAINI Y BARRIONUEVO HABLARON DE LA CGT

Dos miradas del escenario sindical

El secretario del gremio de los canillitas Omar Plaini afirmó ayer que la división de la CGT es producto de un “problema político”, consideró que la dirigencia gremial se encuentra “en deuda con la sociedad” por la falta de acuerdo entre sus referentes y lamentó que “nos perdimos la oportunidad de discutir de cara a la sociedad” el rumbo del movimiento sindical. El gastronómico Luis Barrionuevo, en tanto, criticó al viceministro de Economía, Axel Kicillof, a quien le adjudicó haberle sugerido a la Presidenta intervenir la CGT, como en “la vieja época de las patotas”.

Plaini minimizó la ruptura en la CGT al señalar que “siempre hubo corrientes hacia el interior del sindicalismo, en particular cuando fue presidente (Juan Domingo) Perón”. El líder de los repartidores de diarios advirtió que el conflicto “no es jurídico sino político”, recordó que el sector que encabeza Hugo Moyano tiene “la personería, la legalidad y la legitimidad” y destacó que “estamos respetando el estatuto social y la Ley de Asociaciones Profesionales”. En medio del conflicto que se originó por la impugnación de la convocatoria al congreso del 12 de julio, Plaini admitió que el proceso “quedó como un mero recambio de hombres y nombres” y lamentó que “nos perdimos la oportunidad de discutir de cara a la sociedad” el rumbo del movimiento sindical.

Barrionuevo le apuntó a Kicillof. “Este chico, sabemos de fuentes fidedignas, le sugirió en su momento a la Presidenta intervenir la CGT”, dijo. El gastronómico y líder de la CGT Azul y Blanca sugirió que Cristina Fernández “quiere una CGT dividida y sometida” porque “ella quiere representar a todos”.

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