EL PAIS › LOS PRESIDENTES DEL G-20 MANTUVIERON UN EXTENSO INTERCAMBIO SOBRE SIRIA. CFK REITERO EL RECHAZO A UN ATAQUE

Casi todos en contra de bombardear Siria

Con el solitario apoyo de Francia y Gran Bretaña, EE.UU. reiteró su posición ante los miembros del G-20. CFK afirmó que “no podemos pretender resolver la muerte con más muertes”. Propuesta de una misión del Consejo de Seguridad de la ONU.

 Por David Cufré

Desde San Petersburgo

Barack Obama encontró en la cumbre del G-20 un rechazo mayoritario a su plan de ataque militar en Siria. Rusia, China, India, Brasil y Sudáfrica, los cinco Brics, Alemania, Italia e Indonesia expresaron su oposición de manera explícita a esa posibilidad. El gobierno argentino ya lo había hecho la semana pasada, pero la presidenta Cristina Fernández de Kirchner le dio todavía más énfasis en su discurso ante los líderes mundiales. “No podemos pretender resolver la muerte con más muertes. No tiene ningún sentido y provocaría una tragedia humanitaria peor de la que tenemos”, advirtió. El camino de solución que propuso junto a otros mandatarios fue intentar por dos vías: que los quince miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se trasladen a Siria para negociar con el régimen de Al Assad y los rebeldes una salida al enfrentamiento armado, en una reedición de la fracasada gestión en Ginebra del año pasado, y que lleven la propuesta de una intervención humanitaria que vaya reduciendo los enormes padeceres de la población. Hay casi dos millones de refugiados fuera del país y la situación se agrava día a día. El presidente de Estados Unidos, pese a ello, mantuvo aquí su posición, pero después de su paso por San Petersburgo le será más difícil justificar ante el mundo un ataque unilateral (ver páginas 6 y 7).

“No podíamos dejar el tema de lado. Nos habrían criticado mucho y con razón si estando todos acá no hacíamos nada”, comentó Cristina Kirchner a la prensa argentina al finalizar la cumbre. Como en los días anteriores, la jefa de Estado dedicó tiempo a informar a los periodistas sobre lo sucedido en los plenarios. Ayer fue un record: conversó durante una hora sobre la situación política internacional y las conclusiones económicas del encuentro de presidentes. También contó intimidades de sus diálogos con Obama, Putin, David Cameron y Mariano Rajoy, su corta recorrida turística por la ciudad y hasta se rió de sí misma por su inglés “tarzanesco”. “The letter is the pop?”, le preguntó en un momento al presidente ruso sobre la misiva que le había enviado Francisco sobre el tema Siria. Fue un comentario que irá directo a su anecdotario de frases célebres (ver aparte).

Más allá del buen humor que mostró ante los periodistas, la Presidenta confesó su preocupación por la crisis en Siria. Y esa inquietud fue la que dominó la cumbre. El G-20 está organizado para debatir temas económicos, pero como dijo CFK, estando los protagonistas del poder global en un mismo escenario hubiera sido inexplicable que no abordaran el problema. “Se viven horas decisivas”, describió Cristina Fernández, y esa sensación penetró en la cena de anteanoche, cuando los mandatarios discutieron casi tres horas, hasta la una de la madrugada, sobre qué hacer. “El debate fue intenso y necesario”, relató. Ban Ki-moon, titular de Naciones Unidas, hizo la introducción con una semblanza de la situación en Siria. Habló sobre las familias que deben huir de sus hogares, del temor generalizado a una intervención militar extranjera y del clima de violencia interno. A partir de ahí, los presidentes fueron expresando su posición. Cuando terminó la cena, una amplia mayoría había argumentado en contra del ataque. “Fue una noche intensa y positiva para acercar posiciones en favor de la paz”, resumió Cristina. Obama dijo entender muchos de los planteos, pero no se movió un centímetro. Sostuvo que su obligación es “resguardar la seguridad de los estadounidenses” y que para ello lo mejor es realizar bombardeos en Siria.

“Me impresionó el discurso del presidente de Sudáfrica (Jacob Zuma)”, indicó la mandataria argentina. “Dijo que la situación en toda la región del Magreb es muy delicada y muy inestable, y que es difícil prever las consecuencias después de una acción militar”, agregó. Puso el ejemplo de Libia, donde se vive un momento político complicado por la debilidad del gobierno, a casi dos años del asesinato de Muamar Kadhafi. Cuando le tocó el turno, Cristina hizo la misma evaluación. Consideró que las intervenciones extranjeras tienden a agravar los conflictos y que no se puede juzgar con los valores, la lógica y los parámetros de Occidente lo que ocurre en otras sociedades. Su ejemplo fue la lectura equivocada de muchos de este lado del mundo cuando se produjo la llamada Primavera Arabe, que no resultó tan romántica como se había entendido. “Con Siria podemos abrir otra vez la caja de Pandora”, alertó. De hecho, explicó que en los últimos años el mundo pasó de preocuparse por el conflicto histórico entre los Estados de Israel y Palestina a vivir en un clima de zozobra por Irak, Libia, Túnez y otras naciones del Magreb. “Estamos armando un polvorín”, evaluó.

Varios presidentes le recordaron a Obama en la cena del G-20 que Estados Unidos ya una vez embarcó al mundo en una intervención militar con la excusa de las armas químicas, las cuales nunca aparecieron. Fue en Irak, donde se siguen padeciendo las consecuencias de aquella movida. CFK sumó una pregunta con la misma lógica de razonamiento. “Por qué ahora. Por qué habría que atacar en este momento si hace dos años que existe un conflicto interno en Siria por el cual murieron 110 mil personas. O las muertes por metralleta de miles de seres humanos valen menos que las de quienes pudieron perder la vida con supuestas armas químicas. Y otra cosa: por qué no se hizo en todo este tiempo un embargo de armas, que es una de las atribuciones de Naciones Unidas. Nadie planteó nunca un embargo de armas. Y quién armó a las partes, quién les vendió las armas que dieron lugar a tantas muertes”, apuntó. “Nosotros podemos hablar con autoridad moral porque Argentina tiene una historia de rechazo a las intervenciones militares y en favor de la paz, desde Yrigoyen hasta Perón. No tenemos doble estándar. Condenamos el uso de armas químicas las use quien las use. Además, somos parte del Tribunal de Roma”, recordó, en referencia al organismo internacional que juzga crímenes de guerra.

En ese punto, la Presidenta explicó que los Brics y demás países que se oponen a la aventura militar de Washington propusieron que los quince miembros del Consejo de Seguridad de la ONU se desplacen a Siria a intentar una negociación entre los bandos en conflicto. Su otra misión debería ser encarar una acción humanitaria que vaya conduciendo al país hacia una pacificación. Es la alternativa al plan de caer con bombas en un territorio que muestra sus llagas al aire. La intervención del Papa con la carta que le envió a Putin persigue el mismo objetivo. “Putin mencionó la carta durante la cena. Les contó a los líderes que la había recibido y que hacía un llamado a la paz. Fue muy importante. El primer ministro de Italia también hizo referencia a Francisco para rechazar un ataque a Siria”, relató CFK. A pesar de encontrarse en una posición tan minoritaria, casi con el exclusivo apoyo del francés Francois Hollande y la “comprensión” del inglés David Cameron, Obama insistió en que no piensa retroceder.

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La cena de los presidentes del G-20 se extendió más de tres horas para debatir el conflicto sirio.
Imagen: Télam
 
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