EL PAíS › EL “TESTIGO ESTRELLA” QUIROGA SE DESDIJO ANTE LA JUSTICIA

“No había ningún delito”

Después de hablar a los medios y jurar ante Carrió, dijo que no sabía si eran siete millones de dólares, ni de quién eran ni para qué. La bodega de Báez existía hace años. La licencia psiquiátrica del testigo vigilado.

 Por Raúl Kollmann

Horacio Quiroga, el “testigo estrella”, se disolvió en su declaración testimonial ante el juez Sebastián Casanello. El hombre que afirmó periodísticamente que vio cómo se contaban siete millones de dólares que Néstor Kirchner le habría prestado o habría invertido en una petrolera de Lázaro Báez, dijo ante el magistrado que nunca mencionó esa cifra, que no sabe de cuánta plata se trataba, que no conoce el origen del dinero, que nunca dijo que Báez recibía órdenes de Kirchner y que tampoco dijo que Báez era testaferro del fallecido presidente. De paso, contó que ya en 2009 fue invitado por Báez a ver la bodega de su chacra; o sea, la misma bodega que se dijo había sido construida de apuro en abril de este año para ocultar una bóveda con efectivo en negro. Quiroga sostuvo ante el juez que la bodega ya existía hace cuatro años, lo cual significa –tácitamente– que no había bóveda alguna.

Quiroga es ex presidente de dos petroleras de Báez. En septiembre de 2010 debió tomarse licencia por problemas psiquiátricos, aunque el tratamiento era ambulatorio. En octubre, su cuadro se agravó y la licencia pasó a ser definitiva en noviembre. Ello motivó su despido, con lo que él inició una demanda por ese motivo.

–¿Usted incluyó los movimientos de dinero que ahora considera extraños en su demanda, como uno de los temas que le produjo la enfermedad? –le preguntaron en el juzgado.

–No, porque no me pareció que había nada irregular. No había delito –contestó Quiroga ante el juez Casanello.

Desdecirse

Lo llamativo de la declaración es que Quiroga se desdijo o cambió su versión en casi todo lo que había afirmado antes, en especial en la entrevista con la revista Noticias y en un acta que firmó delante de Elisa Carrió y un escribano.

- Ante el juez dijo que vio que contaban dinero, pero que no sabe cuánto era. Dijo siete millones de dólares sólo porque eso es lo que se necesitaba para poner en marcha el pozo petrolero en Laguna Figueroa. Pero –insistió– no sabe cuánta plata era la que contaban en las oficinas del quinto piso de la calle Carabelas, sede de las petroleras de Báez.

- Quiroga no pudo decir quiénes contaban el dinero. Dijo que en las empresas del interior la gente se conoce por los apodos. Por ello, el juez le pidió aunque sea los apodos. Dijo que no los conocía.

- En Noticias, Quiroga dijo que vio que el dinero llegó en camionetas. Ante el magistrado sostuvo que no vio cómo llegó el dinero: “Es una cuestión de lógica, no pudieron llegar de otra manera”.

- “Usted dijo que Báez era Kirchner”, le preguntaron en el juzgado, a raíz de que Quiroga dio a entender que Báez era testaferro del fallecido presidente. “No, lo que quise decir es que Báez dice en todas las revistas que gracias a Kirchner se hicieron obras públicas y por eso él pudo crecer. Es lo que está en las revistas.”

- “¿Cómo sabe que el dinero que usted vio contar provenía de Kirchner?”, le insistieron. “No me consta el origen. Lo deduje porque dos días antes estuvo Osvaldo Sanfelice en la empresa y dijo que él iba adonde Kirchner le indicaba.”

- “Dado que usted era contador, ¿cómo se contabilizó el dinero que supuestamente ingresó?”, le preguntaron a Quiroga. “No, yo después me tomé licencia psiquiátrica, así que no sé si se contabilizó o no.”

- “¿Y no consultó con nadie, con ningún abogado o contador sobre cómo se iba a contabilizar?”. “No –contestó Quiroga–, no había ningún delito. Yo tenía suficientes conocimientos, ya vería cuando se formalizara.”

- “En el acta firmada ante escribano y ante la doctora Elisa Carrió usted dijo que Báez recibía las órdenes de Kirchner. ¿Es así?”, preguntó el juez. “No, está mal redactado, mezclan cosas que dije. Lo hizo la doctora (por Carrió).”

Finalmente el juez se preocupó por declaraciones en las que Quiroga dijo que fue amenazado y se sintió en peligro.

–No fui amenazado y no me siento en peligro –dijo el testigo.

–¿Quiere ser incluido en el programa de protección de testigos? –insistió Casanello, según consta en la declaración.

–No, no quiero ser incluido en la protección de testigos.

El juez, de todas maneras, ordenó que se lo incluyera.

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