EL PAIS › LAS ORGANIZACIONES KIRCHNERISTAS NO PERONISTAS PIENSAN EN EL 2015

A la espera de una señal de CFK

Bajo el paraguas de Unidos y Organizados, cierran filas con La Cámpora y buscan fortalecerse para cuando llegue la hora de las definiciones. Apoyar a algún precandidato peronista en la interna del FpV es la opción que concita mayores adhesiones.

 Por Nicolás Lantos

Martín Sabbatella, Pablo Ferreyra y Gerardo Zamora, dirigentes del kirchnerismo no peronista.

Progresistas, transversales, críticos, comunistas, socialistas y radicales K: desde que Néstor Kirchner asumió el poder, en 2003, supo construir una base de sustentación que excedía largamente al Partido Justicialista, con el que tuvo una relación de altos y bajos, sumando cuadros, militancia y aportes programáticos de otros sectores. Hoy, cuando la sucesión presidencial parece discurrir por los cauces peronistas, el resto de las organizaciones que conforman el Frente para la Victoria comienza a plantearse qué hacer de cara al proceso electoral del año próximo. Sin una estrategia definida, por ahora esperan una señal de Cristina Fernández de Kirchner, cierran filas con La Cámpora y otras organizaciones bajo el paraguas de Unidos y Organizados y apuestan a seguir robusteciendo la fuerza propia para que se escuche su voz cuando llegue la hora de contar porotos.

Las organizaciones kirchneristas no peronistas (o “no pejotistas”, según prefieren definirse algunos) son incontables y tienen expresiones nacionales, provinciales y distritales. Algunas de ellas, como Nuevo Encuentro, Miles o la Tupac Amaru, tienen una difundida organización territorial y cuentan con miles de militantes, mientras que otras, sobrevivientes de los primeros años de transversalidad, hoy sólo representan a un puñado de dirigentes aislados de sus bases sociales. No existe una articulación entre ellas, salvo algunos casos aislados, sino que todas orbitan alrededor de Unidos y Organizados, con centro en la Casa Rosada.

El debate hoy pasa por qué harán en el 2015, a la hora de disputar la sucesión presidencial, y las opciones son tres: organizar una lista propia para presentar disputa en el marco de las internas del Frente para la Victoria, enfrentando a los dos o más candidatos que propondrá el peronismo; construir con una u otra de las precandidaturas peronistas en las PASO; o establecer una alternativa, de corte netamente kirchnerista, por afuera del PJ, para fortalecer un núcleo minoritario pero de identidad definida. Por ahora, la segunda alternativa parece ser la que concita mayores adhesiones. Sin embargo, todos esperan una señal de la Presidenta, que aún no se ha expedido, en público ni en privado, al respecto.

“Todavía el Gobierno no tiene un candidato definido y hay varios corriendo. Hasta que no se aclare el panorama, no tiene sentido tomar definiciones fuertes”, asegura el legislador porteño Pablo Ferreyra, que encabezó la lista alternativa del kirchnerismo el año pasado. Para Ferreyra, la clave está en “no caer en el pragmatismo” de apoyar a cualquier candidato con chances de ganar, pero tampoco tiene sentido “volver a pensar la política en términos testimoniales”. Según su análisis, “hay que articular una estrategia con el peronismo” que permita la continuidad, pero a la vez posibilite “poner en debate durante la campaña algunos temas que clarifiquen las posiciones”.

Hay una coincidencia entre todos los espacios no peronistas que forman parte del Gobierno y es la necesidad de conformar una fuerza kirchnerista que consolide esa identidad más allá del 2015, a través del trabajo territorial, la articulación con sectores que sí disputan poder dentro del PJ, como La Cámpora y el Movimiento Evita, y –ante la dificultad de encontrar un candidato de peso para la compulsa presidencial– la consolidación de dirigentes propios a nivel provincial y municipal.

En ese sentido, asoma una serie de figuras que podrían tomar relevancia el año que viene, cuando se acerque el momento de conformar las boletas: el senador por Santiago del Estero, Gerardo Zamora, segundo en la línea sucesoria y de origen radical; el titular de la Afsca, Martín Sabbatella, a cargo de Nuevo Encuentro, el principal conglomerado no pejota dentro del Frente para la Victoria; el diputado Edgardo Depetri y el legislador porteño Ferreyra aparecen como emergentes de este colectivo heterogéneo.

“El principal objetivo –explican en Nuevo Encuentro– es construir una fuerza kirchnerista liderada por Cristina, con anclaje territorial en todo el país, para fortalecer su liderazgo y que ella tome la decisión que tenga que tomar en el momento que ella decida.”

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