EL PAIS › EL ESCENARIO ELECTORAL EN SANTA FE A UN MES DEL CIERRE DE LAS ALIANZAS

Una carta fuerte y socios en problemas

En el PJ negocian con María Eugenia Bielsa para que sea la candidata, aunque se analizan alternativas. El frente de socialistas y radicales que gobierna la provincia enfrenta diferencias internas y conflictos por su gestión.

 Por Nicolás Lantos

“El peronismo quiere recuperar Santa Fe y tiene una carta para hacerlo. El problema es que esa carta no quiere jugar.” Así resume un peronista ortodoxo la situación en el cuarto distrito electoral del país, que elegirá sus autoridades de forma desdoblada en junio del año que viene. Por un lado está el PJ, que gobernó esa provincia durante casi un cuarto de siglo hasta 2007 y quiere volver, pero la única candidata que garantiza la unidad y un caudal electoral competitivo, María Eugenia Bielsa, no termina de definir si va a aceptar la candidatura o no.

Por otro lado, la alianza entre socialistas y radicales que ejerce el oficialismo desde hace ocho años pero debe luchar, al mismo tiempo, con un territorio convulsionado por la violencia y la corrupción narco, y con una interna entre los dos socios, más feroz que nunca. Como tercero en discordia aparece el PRO, que estuvo cerca del batacazo hace cuatro años de la mano de Miguel Del Sel y hoy busca mejorar esa performance con el mismo candidato. Para complicar más el panorama, una figura libre, como la del ex gobernador Carlos Reutemann, que coquetea con todos pero –por ahora– no juega con nadie. Así están las cosas a treinta y cinco días del cierre de listas.

El misterio Bielsa

María Eugenia Bielsa es quizás la dirigente con mejor imagen en Santa Fe: hace cuatro años, como candidata a diputada provincial por el PJ, sumó más votos incluso que el mismo gobernador Bonfatti, y hoy aparece como la única garante de la unidad de todo el peronismo santafesino y –según los sondeos– con serias chances de ganar las elecciones generales contra la entente socialista/radical y la incógnita del PRO. “El problema es que María Eugenia, antes de ser peronista, antes de ser del Frente para la Victoria, antes de ser nada, es una Bielsa. Los Bielsa primero son Bielsa y después ven”, definen en la interna local.

El encargado de intentar convencerla es uno de los principales armadores del justicialismo a nivel nacional: el Chueco Juan Carlos Mazzón. Pero por ahora sólo consiguió negativas. La ex vicegobernadora pone una serie de condiciones que incluyen un trato más duro de la Casa Rosada al oficialismo socialista de Santa Fe durante el año electoral, y también una vendetta política. Se trata de la cabeza de Luis Rubeo, el actual presidente de la Cámara de Diputados provincial, cargo que le arrebató a Bielsa hace cuatro años. Por ahora no hay acuerdo y ella declinaría la candidatura.

Por el plan B

En caso de que María Eugenia Bielsa finalmente no sea la postulante, hay varias figuras dentro del Frente para la Victoria que aspiran a ese lugar. En punta picó el diputado nacional Omar Perotti, ex intendente de Rafaela, quien representa cabalmente al PJ local pero genera resquemores en las organizaciones sociales y políticas, que proponen otros candidatos. Es el caso de La Cámpora, que propone al diputado Marcos Cleri. En la lista también figuran el diputado provincial Leandro Busatto, uno de los legisladores que ingresaron al parlamento provincial en la lista de jóvenes que presentó el oficialismo hace cuatro años, y que cuenta con el apoyo del precandidato presidencial Agustín Rossi. También quiere meter baza el secretario de Transporte de la Nación, Alejandro Ramos, que cuenta con el apoyo de otro precandidato, Florencio Randazzo, y del ministro de Planificación, Julio De Vido.

Sin embargo, ninguno de ellos garantiza unificar los votos peronistas en la general, y todavía está fresco en Santa Fe el recuerdo de lo que sucedió en 2011, cuando el Frente para la Victoria se desangró frente a la candidatura de Del Sel, que condenó a Rossi a un tercer lugar en los comicios a gobernador de ese año, relegado por el PRO y la alianza de radicales y peronistas. Nunca antes el peronismo había quedado tan lejos en una definición. El 24 de enero habrá un congreso partidario para definir el esquema de alianzas y cerrar filas.

Hay un factor más: el ex gobernador Carlos Reutemann, que sigue influyendo sobre buena parte del peronismo local y tiene buena respuesta del electorado, concluirá a fin de año su mandato en el Senado y debe buscar la reelección para conservar los fueros (todavía pesan sobre él acusaciones por su responsabilidad en las inundaciones de 2003). Ya tuvo negociaciones infructuosas tanto con el peronismo como con el Frente Renovador (la relación con Massa concluyó en malos términos) y todavía no tomó una definición. Desde el PRO también lo quieren en su boleta, pero eso se definirá más cerca de octubre.

Se dobla pero...

La alianza entre radicales y socialistas que gobierna la provincia desde hace ocho años ve amenazada su hegemonía, no sólo por serios problemas de gestión, particularmente en el área de seguridad, corrupción y lucha contra el narcotráfico, sino también por diferencias internas. El Partido Socialista, al que pertenecen los últimos dos mandatarios provinciales –Hermes Binner y el actual, Antonio Bonfatti– eligió como candidato a sucederlos al ex intendente de Rosario Miguel Lifschitz. Pero otro sector del mismo espacio, encabezado por el senador Rubén Giustiniani, se opone a esa candidatura y apoya la del ex intendente de Santa Fe capital, el radical Mario Barletta, poniendo en riesgo la hegemonía socialista.

El PRO, en tanto, se prepara para ir por el gran premio: el humorista Del Sel, que quedó cerca de la gobernación hace cuatro años (arrastrando en gran parte el voto peronista descontento con la candidatura de Rossi) quiere esta vez sí asumir como gobernador. Su éxito depende de la capacidad de volver a atraer a una importante porción del electorado peronista y, a la vez, evitar que el massismo, que acudirá enarbolando la candidatura del ex titular de la Federación Agraria Eduardo Buzzi, le coma sufragios apuntando a un electorado similar.

Los tiempos se acortan: el 8 de febrero es el último plazo para reconocer alianzas y ocho días más tarde, el 16, deben presentarse las listas de candidatos ante el Tribunal Electoral de la ciudad. Las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias tendrán lugar el 19 de abril y las elecciones, finalmente, serán el 14 de junio. Ese día los santafesinos elegirán gobernador y vice, cincuenta diputados y diecinueve senadores provinciales (la totalidad de ambas cámaras), además de intendentes en 43 municipios y concejales en los 51 distritos de la provincia.

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Hace cuatro años, como candidata a diputada, Bielsa sumó más votos incluso que el gobernador Bonfatti.
Imagen: Télam
 
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