EL PAíS › NISMAN PENSABA “LLEVARSE PUESTA” A LA PRESIDENTA

Con un objetivo preciso

El técnico informático Diego Lagomarsino reveló que el fiscal Alberto Nisman le mostró el expediente en el que trabajaba para denunciar el supuesto encubrimiento de los iraníes en la causa AMIA y le anunció: “Con esto me llevo puesta a Cristina”. El episodio, contó el ex colaborador del fiscal, ocurrió entre ocho y nueve meses antes de su muerte. “¿Te vas a meter con Cristina?”, dijo que le preguntó a su jefe. Y la respuesta fue: “¿Vos también me salís con eso?” La sospecha de una intencionalidad política detrás de la denuncia que hizo Nisman el 14 de enero, y que efectivamente apuntó a la Presidenta y otras personas, también aparece en el fallo que el jueves firmó la Sala I de la Cámara Federal, que decidió desestimarla, igual que lo había hecho el juez Daniel Rafecas. La resolución del tribunal critica con dureza la presentación del fiscal, a la que describe casi como un armado donde “se engarzan” de “modo caprichoso” fragmentos de escuchas telefónicas, hechos y discursos, entre “contradicciones”, “inferencias” y “especulaciones” destinadas a sostener que el Memorándum con Irán buscaba la impunidad de los sospechosos del atentado de 1994.

“Yo no participé de ningún desarrollo del contenido de la causa y (Nisman) no volvió a hablar del tema”, se atajó Lagomarsino, en una entrevista en la radio Metro. El asesor informático declaró un día después del hallazgo de Nisman sin vida, que el día anterior le había pedido un arma prestada, que resultó ser la que apareció junto al cuerpo y de la que salió el disparo mortal, una Bersa calibre .22. Ante la fiscal Viviana Fein relató que el fiscal le había dicho que desconfiaba de su custodia y temía por sus hijas. A la jueza de Lomas de Zamora, Silvia González, a quien le pidió asesoramiento por ser la esposa de un amigo suyo, le había contado que Nisman le había mencionado que la advertencia por su seguridad y la de sus hijas venía de “Jaime”. Ayer Lagomarsino dijo que siempre asoció “Jaime” con el ex secretario de Transporte Ricardo Jaime, pero que no conocía a Antonio “Jaime” Stiuso, el ex jefe de operaciones de la ex SIDE, con quien el fiscal de AMIA tenía una estrecha relación. La central de espías, de hecho, le proveía a Nisman escuchas para la causa del atentado de manera directa y parte de ellas las utilizó para denunciar al Gobierno.

El expediente que Nisman le mostró a Lagomarsino, según su relato, al abrir un placard, fue base de la denuncia que hizo en plena feria judicial, contra Cristina Kirchner, el canciller Héctor Timerman, el diputado Andrés Larroque y un grupo de operadores pro iraníes que hablaban con otro operador islámico que vive en Argentina, Yussef Khalil, quien tiene intervenido el teléfono, dado su vínculo con uno de los prófugos por el atentado, el ex agregado cultural Moshen Rabbani. Nisman decía que habían existido negociaciones entre Argentina e Irán para lograr la impunidad de los imputados, lo que se lograría con el Memorándum de Entendimiento, la creación de una Comisión de la Verdad y el levantamiento de los alertas rojos que pesaban sobre los prófugos.

Hace un mes ya el juez federal Daniel Rafecas desestimó la denuncia por considerar que como el pacto con Irán no había entrado nunca en vigencia, no podía tener ningún efecto jurídico, y que de todos modos era imposible hablar de un delito. En la misma dirección los camaristas Jorge Ballestero y Eduardo Freiler confirmaron esa decisión y consideraron que la denuncia de Nisman no tenía ni el menor “atisbo” de un “obrar ilícito” y que parecía armada para sostener una hipótesis. Respecto de los funcionarios imputados, decía que “no tienen ni la menor vinculación con los hechos denunciados”. Los camaristas muestran una intencionalidad y una suerte de puesta en escena que les recriminan haber sostenido a los fiscales Gerardo Pollicita y Germán Moldes.

Lagomarsino, por lo pronto, está imputado por haberle prestado un arma a alguien que no era legítimo usuario. Pero la ex esposa de Nisman está empeñada en implicarlo en la muerte. Sus peritos de parte, por ejemplo, sitúan el horario del fallecimiento el sábado 17 de enero en la franja horaria entre la tarde y la noche en que Lagomarsino estuvo en el departamento de Nisman. La autopsia y los médicos legistas oficiales afirman que el deceso fue el domingo 18. En la entrevista de ayer, Lagomarsino dijo que conoció a Nisman a través del agente Carlos “El Moro” Rodríguez, de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, que había trabajado con el ex juez Jorge Brugo. “No sabía que era espía”, dijo el informático, sino “un policía”. También contó que en un comienzo, ante la muerte de Nisman, estuvo “muy mal” y pensó en quitarse la vida: “Pero cuando tenés hijos lo pensás varias veces”, contó al borde del llanto.

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