EL PAíS › HORACIO RODRíGUEZ LARRETA SE IMPUSO POR ESCASA DIFERENCIA A LOUSTEAU Y SERá EL PRóXIMO JEFE DE GOBIERNO

Bailes y música para disimular el mal trago

El jefe de Gabinete obtuvo menos del 51,64 por ciento de los votos. En el PRO esperaban una mayor diferencia para sacarle jugo a la victoria y darle impulso a la campaña de Mauricio Macri, quien igual aprovechó la ocasión para dar un mensaje nacional en el discurso.

 Por Werner Pertot

Horacio Rodríguez Larreta será el sucesor de Mauricio Macri en la jefatura de Gobierno, tal como lo planeó el líder del PRO. Sin embargo, Macri esperaba una diferencia menos ajustada con el segundo que le permitiera sacarle el jugo a esta victoria del PRO (la única que pudo mostrar este año). El jefe de Gabinete porteño se impuso sobre el candidato de ECO, Martín Lousteau, en el ballottage por sólo 3,2 puntos, una marca mucho menor a las que había conseguido el PRO cuando Macri era el candidato. Obtuvo un 51,64 por ciento contra el 48,36 por ciento de Lousteau. En el bunker del PRO intentaron disimular el mal trago con música fuerte y globos de colores. Pero la cara del aún procesado jefe de Gobierno lo decía todo. De todas formas, el candidato presidencial del PRO aprovechó la ocasión para dar un mensaje nacional: prometió no privatizar Aerolíneas Argentinas, YPF, las jubilaciones y mantener la AUH.

Macri tuvo que transpirar una muy ajustada victoria en su distrito camino a las PASO del 9 de agosto, que ya están a la vuelta de la esquina. Es, hasta ahora, el único triunfo de un candidato propio que ha podido mostrar el líder del PRO: en Santa Fe Miguel del Sel fue derrotado, al igual que la dupla radical-macrista Oscar Aguad-Héctor Baldassi en Córdoba, por mencionar a las dos provincias de mayor población que tuvieron elecciones. En lo que resta del año, sólo en Entre Ríos tiene un candidato macrista: Alfredo de Angeli. El resto fueron y serán radicales aliados al PRO en el Frente Cambiemos.

Larreta fue el elegido por Macri desde el comienzo: es su hombre de confianza, quien podrá cuidar lo conquistado en caso de que el procesado jefe de Gobierno no consiga alcanzar la Presidencia. Gabriela Michetti no ocupó nunca ese lugar en el círculo de confianza, y por eso Macri la enfrentó con todo en la interna PRO. Una vez derrotada en las PASO, Michetti se avino a aceptar el cargo que le tenían destinado: la postulación a la vicepresidencia. Macri no quiso responder ayer si hubiera tenido un mejor resultado frente a Lousteau con ella (ver aparte).

En la elección de ayer, por primera vez el PRO ganó la jefatura de Gobierno sin que Macri fuera el candidato y lo pagó con una elección reñida. Cuando Macri no está en la lista, al macrismo se le hace difícil hacer pie, si bien en el ámbito porteño no han perdido una elección desde hace 12 años, con la excepción del ballottage de 2003, cuando los batió Aníbal Ibarra, con el respaldo de Elisa Carrió y Néstor Kirchner. Larreta consiguió consolidar una diferencia de 20 puntos en la primera vuelta, pero cayó respecto a las marcas que había obtenido Macri. En 2007, el líder del PRO ganó con un 60,93 por ciento en el ballottage contra 39,04 por ciento de Daniel Filmus, quien quedó atrás por casi 22 puntos. En 2011, Macri amplió su victoria con un 64,25 por ciento, dejando a Filmus 28,5 puntos de distancia. Larreta ayer consiguió ganar, pero por una diferencia exigua.

Pese al mal trago, en el macrismo estimaban que esta diferencia de votos dejará en claro en el frente interno quién es el que manda y ahuyentará cualquier intento por parte de Larreta de querer autonomizarse de su líder en caso de que no gane en octubre y quede en el llano. “Los votos son de Mauricio”, repetían cerca del jefe de Gobierno los mismos que temían lo que podía ocurrir si Michetti ocupaba ese cargo de sucesora.

Con Larreta, la gestión PRO no tendrá prácticamente ningún cambio. Es la continuidad en la continuidad. Su campaña, de hecho, se basó en prometer que extenderá las políticas que llevó adelante hasta ahora el macrismo en materia de tránsito, seguridad y comunicación. No se prevén mejoras en la participación declinante en el presupuesto de salud, educación y vivienda. Los dos primeros aparecieron en el discurso de Larreta.

El susto amarillo

Musica fuerte y coreografías de la tribuna para intentar disimular el mal trago fueron los condimentos del búnker PRO a la hora que comenzó el escrutinio y la diferencia con Lousteau bordeaba un punto. No había, todavía, globos. Del lado de adentro se vivían momentos de preocupación que llevaron a retrasar la salida de los candidatos.

A las 20.03 explotaron los papelitos por el cielo, salieron a desfilar los globos. “Otra vez festejando acá el orgullo de los porteños que nos acompañaron en esta transformación”, lanzó Larreta antes de que la multitud PRO lo interrumpiera con un:

-Ole oleeee ole olaaa, Mauricio presidente / Horacio en la Ciudad

“Quiero agradecer especialmente a Martín Lousteau, que hizo una excelente elección y llamó para felicitarme”, reconoció Larreta. La multitud aplaudió. Pero los aplausos trocaron en silbidos cuando mencionó a Mariano Recalde y siguieron con la mención de Myriam Bregman y Luis Zamora. Un grupo de militantes sacó a relucir pelucas rojas cuando salió Diego Santilli: “Se viene el cambio con Mauricio presidente”, dijo el vicejefe electo. “Con Mauricio presidente la Argentina va a recuperar la senda del crecimiento y el desarrollo”, se sumó Larreta, que “invitó” a pasar a Macri y a la candidata a gobernadora bonaerense y vicejefa porteña, María Eugenia Vidal. Se abrazaron y juntos vieron pasar por la pantalla 15 testimonios de referentes de la ciudad. Se vio a Margarita Barrientos (Los Piletones), que dijo que su sueño es que Macri sea presidente, a Alberto Crescenti (SAME) y a un chofer de la línea 59 que agradeció por los carriles exclusivos. Como parte del show, las mismas personas salieron al escenario y se abrazaron con los candidatos, mientras sonaba “Crua chan”, de Sumo. La cara de Macri era de pocos amigos. Salieron todos de escena.

Macri estatal

Volvieron a entrar a las 20.45. Allí la escena se invirtió. Primero entró la fórmula presidencial Macri-Michetti y luego el candidato a presidente hizo pasar a los ganadores de la elección porteña y a Vidal. Allí Macri dio un discurso que reveló los resultados de las encuestas y los últimos focus group del PRO, que mostraron que el discurso de confrontación con el Gobierno nacional no estaba dando buenas mediciones. La estrategia de Macri viró hacia intentar ahuyentar las preocupaciones que produce un eventual gobierno suyo: ratificó una serie de directrices del kirchnerismo a las que el PRO se opuso sistemáticamente en el Congreso.

- “Durante décadas hemos vivido entre Gobiernos irresponsables y ajustes económicos. Nos dicen que las alternativas son privatizar mal como en los noventa o administrar mal como en los 2000. Y eso es falso.”

- “Aerolíneas seguirá siendo estatal, pero bien administrada.”

- “YPF seguirá manejada por el Estado. La YPF que ellos privatizaron y que ahora confiscaron violando la Constitución va a liderar la recuperación de la soberanía energética, para que terminen los cortes de luz.”

- “La jubilación seguirá en manos de la Anses, pero no será más una herramienta partidaria.”

- “Hay que reconocer que en estos años en algunas cosas se ha avanzado: la AUH no es un regalo que alguien nos pueda sacar. Vamos a trabajar para que el Congreso la apruebe”, prometió, aunque -en rigor- ya tiene fuerza de ley.

Por último, Macri atacó sin mencionar al oficialismo cuando dijo: “No me cabe esa idea de que los argentinos somos corruptos y mentirosos.” Con Larreta, luego, se dedicaron a minimizar el mal trago de la escasa diferencia con Lousteau en un día en que la Ciudad no les sonrió como esperaban.

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Macri y Rodríguez Larreta bailaron, pero ni la música ni los globos disimularon que esperaban más votos de los que consiguieron.
Imagen: Leandro Teysseire
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