EL PAIS › LA REPRESION A LA MARCHA OPOSITORA DEL LUNES EN LA PLAZA INDEPENDENCIA

Imputaron al jefe policial

La fiscal imputó por los hechos al jefe de la Policía, Dante Bustamante, quien dijo que buscó impedir que los manifestantes ingresaran en la Casa de Gobierno. El accionar policial recibió ayer el rechazo de todo el arco político.

La fiscal María de las Mercedes Carrizo imputó al jefe de la Policía de Tucumán, Dante Bustamante, por la represión en la plaza Independencia. Así lo resolvió después de reunirse y escuchar al funcionario policial, que sostuvo que los efectivos dispararon con balas de goma y gases lacrimógenos contra los manifestantes porque no los podían frenar e iban a entrar en la Casa de Gobierno. La fiscal pidió que Bustamante fuera detenido, pero el juez de instrucción Víctor Manuel Pérez rechazó la medida.

El jefe de Policía quedó imputado por los delitos de lesiones, abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público.

La Justicia analizará ahora las grabaciones de la protesta, ya que hay versiones de que el jefe policial habría sido visto por televisión dando órdenes a los efectivos, vestido de civil.

La fiscal, que ya pidió los videos, señaló que Bustamante “no pudo decir quién le dio la orden” de avanzar contra los manifestantes, e incluso aclaró que todavía no está claro si en realidad hubo una orden.

La fiscal habló con Bustamante por la mañana para establecer cómo se habían desencadenado los hechos. El jefe de Policía le dijo que “durante una hora y media solamente estuvieron mirando cómo se sucedían los hechos, sin ningún tipo de violencia, pero luego apareció un grupo de personas que trató de ingresar en la Casa de Gobierno, de avanzar, y el personal policial intentó frenarlos”. Cuando ella le preguntó por la represión, él respondió: “No los podíamos parar, querían avanzar”.

Ayer, todos los heridos fueron dados de alta, luego de ser atendidos en los hospitales de la provincia. De los 22 lesionados, cinco son policías y 17 son civiles, entre los que hay dos menores de edad. Fueron asistidos por heridas de bala de goma, golpes o intoxicación por gases lacrimógenos, según informó el viceministro de Salud tucumano, Fernando Avellaneda. “La mayoría se encontraban principalmente asustados por la situación y con mucha angustia”, detalló el funcionario.

La gobernación negó haber dado la orden de reprimir. El mandatario provincial, José Alperovich, dijo que hubo “un grupo reducido, que ya está identificado, que agredió a los policías”. Calificó los hechos de “excesos policiales” y añadió que pidió a la Justicia que “investigue a fondo”. También habló su mujer, la senadora nacional Beatriz Rojkés, que sostuvo que “no hubo una orden de represión” por parte del Ejecutivo tucumano: “En casi 12 años de gestión, jamás hemos mandado a reprimir y no lo vamos a tolerar ahora que nos estamos yendo”.

En cambio, la oposición aseguró que la represión fue premeditada. El candidato a gobernador del Acuerdo para el Bicentenario, José Cano, argumentó en este sentido que “hubo policías vestidos de civil” que provocaron a los manifestantes para generar la represión. “Policías de civil agredieron como patoteros, está filmado”, insistió sobre el punto.

La represión fue repudiada por todo el arco político, la Casa Rosada y los candidatos presidenciales. Desde el gobierno nacional, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, reiteró que está “en contra de la represión” y advirtió: “No estamos ni cerca de lo que está sucediendo”. El ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, dijo que “los hechos que hemos visto por televisión nos avergüenzan a todos los argentinos; repudiamos cualquier hecho de violencia”.

El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, criticó “la actitud autoritaria de algunos miembros de la policía” y acusó a Mauricio Macri de “arengar” para que se produjera la “violencia”.

“En democracia se gana o se pierde y cuando se pierde, no se puede llevar adelante este tipo de acciones que, evidentemente, han incentivado y desatado estos niveles de agresión y de violencia de un lado y del otro. Yo repudio todo hecho de represión”, advirtió el candidato del FpV. A su vez, Macri se dijo “testigo directo del clima de violencia y de irracionalidad que se vivía el día electoral, que tendría que haber sido un día de fiesta”. El candidato de Cambiemos le reclamó a Scioli, al gobernador Alperovich y a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner que “garanticen que vuelva la paz a Tucumán”.

Massa, por su parte, sostuvo que le duele “tremendamente que Argentina termine cada diez años con episodios tremendos por la disputa de poder”.

Finalmente, la diputada de Unión PRO y ex ministra de Trabajo de la Alianza Patricia Bullrich sostuvo que “el pueblo de Tucumán fue reprimido por defender la República” y cuestionó al kirchnerismo al señalar: “Levantan las banderas de los derechos humanos, pero reprimen al que piensa distinto”.

También en repudio a la represión, el Partido Obrero se movilizó en la ciudad de Buenos Aires hasta la Casa de la Provincia de Tucumán, donde reclamó la libertad de cuatro militantes de su organización detenidos durante la elección del domingo, entre ellos el candidato a delegado comunal por Los Ralos, José Kobak. “Increíblemente se los acusa de quemar urnas, cuando todo el país sabe que ese atropello antidemocrático fue realizado por las patotas que responden al propio gobierno de Tucumán”, planteó Gabriel Solano. El candidato a diputado por el FIT denunció que los detenidos sufrieron una golpiza de parte de la policía.

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La represión policial en la plaza Independencia dejó un saldo de veintidós heridos que ya fueron dados de alta.
Imagen: EFE
 
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