EL PAíS › SCIOLI, MACRI Y MASSA PRESENTARON SUS PROPUESTAS DE GOBIERNO EN EL CONSEJO DE LAS AMéRICAS

El objetivo de seducir al capital

Scioli se mostró como el mejor garante de la gobernabilidad. Macri hizo un planteo de cuatro consensos básicos. Massa habló de un nuevo posicionamiento internacional en base a cambios de políticas.

 Por Fernando Cibeira

En el espacio de poco más de una hora, los tres principales candidatos a la presidencia presentaron ayer sus ejes de gobierno ante un nutrido grupo de empresarios convocados en la tradicional cita del Consejo de las Américas, en el Hotel Alvear. Daniel Scioli se diferenció de sus rivales al mostrarse como el mejor garante de la gobernabilidad gracias al apoyo del justicialismo y de la mayoría de los gobernadores, intendentes y legisladores. “Valoremos más que nunca las políticas nacionales que se están llevando adelante”, pidió no más comenzar su exposición. Mauricio Macri planteó la necesidad de evitar la dicotomía entre “gobiernos populistas o gobiernos neoliberales” aunque enseguida anunció que si es electo terminará con “el saqueo con impuestos que no contribuyen a ningún de- sarrollo”. Sergio Massa propuso una nueva inserción de la Argentina en el mundo “sin el amiguismo ideológico”. Los candidatos no se cruzaron, pero coincidieron en algún punto. Por ejemplo, al advertir sobre los recientes cambios en la economía internacional que seguramente influirán en la dinámica argentina. Los tres, obviamente, se consideraron los más preparados para superar ese nuevo obstáculo.

La movediza presidenta y CEO del Council, Susan Seagal, siempre consigue llevar al escenario del Alvear a lo más granado de la política local. Compartió la organización con la Cámara Argentina de Comercio, que preside Carlos de la Vega. Esta vez la agenda marcaba una mañana a todo vapor, con la apertura bien temprano a cargo del jefe de Gabinete y candidato a gobernador de Buenos Aires, Aníbal Fernández, quien concurrió como representante del Ejecutivo nacional, y el electo jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Luego, la seguidilla de aspirantes a la Casa Rosada, con intervalos de apenas 15 minutos: Macri, Massa, Scioli. Por cierto, una agenda de cumplimiento imposible que enseguida empezó a sufrir retrasos.

El proyecto

Scioli, ganador de las PASO y, por ende, el más esperado, quedó para el cierre de la trifecta. “Valoremos más que nunca las políticas nacionales que se están llevando adelante, en un contexto de incertidumbre global, donde nos hemos dedicado a fortalecer a lo local, un mercado interno vigoroso, un país desendeudado, reindustrializado, que amplía derechos, que tiene una presencia y un Estado social activo”, sostuvo el candidato del Frente para la Victoria en cuanto se sentó en su lugar. Fue apenas el prólogo porque dijo que quería dedicar la exposición a su propuesta a futuro. “Hoy ya no tenemos que pensar cómo llegamos a los próximos diez días, podemos planificar para los próximos diez años y ése es el verdadero cambio que tenemos entre todos”, sostuvo.

Scioli consiguió arrancar un aplauso a los empresarios –cosa rara– cuando recordó la anécdota de cuando era secretario de Turismo y viajó para ver al entonces secretario de Estado Colin Powell para que levantara un “warning” que pesaba sobre la Argentina luego de los hechos de violencia por la crisis de 2001.

“No creo en la mano del mercado, para nada. Eso es precarización laboral. Es la movilidad ascendente para atrás”, avisó Scioli ante los hombres de negocios. “Represento a un espacio político que dejó eso atrás”, agregó. Fue insistente al marcar su pertenencia a “un espacio” y “un proyecto”. Lo mismo en cuanto que él garantizaba la gobernabilidad. Consideró que por esas cosas la gente lo había convertido en el más votado en las PASO e hizo rápida referencia a la elección de Tucumán donde “el pueblo no se dejó cambiar el eje”. Hizo otra mención cuando terminó de redondear su propuesta para “el gran desarrollo” y pidió que “focalicemos en estas cosas y no en otros que buscan desviar la atención”. El eje de la campaña y el foco de atención de la gente son las preocupaciones del sciolismo por estas horas.

Había llegado un rato antes para escucharlo el secretario general de la Presidencia, Eduardo “Wado” De Pedro, lo mismo que antes daban vueltas por el hall tomando jugo de naranja –lo único que se servía a esa hora– la embajadora en Estados Unidos, Cecilia Nahón, el diputado Roberto Fele- tti y el hermano del candidato y presidente de la Fundación Dar, José “Pepe” Scioli, que repartía saludos por todos lados, a empresarios y dirigentes opositores. Para hinchar por Macri estaban los economistas Federico Sturzenegger y Carlos Melconian mientras que por el massismo se mostraron los también economistas Marco Lavagna y Ricardo Delgado y el candidato a vicegobernador Daniel Arroyo. En el vip aprovechaban para mezclarse con los empresarios en los breves breaks entre exposición y exposición. Los contactos son la sal de estos encuentros.

Los challengers

De antemano, algunos creían que 15 minutos sería muy poco para cada exposición, pero a Macri le sobró tiempo. El candidato de Cambiemos hizo un repaso por sus slogans de campaña. Desgranó un plan de “cuatro consensos básicos”. El primero, referido a la desigualdad donde apuntó a marcar las diferencias entre su gestión en la ciudad de Buenos Aires –el distrito más rico del país– y la de Scioli en la provincia. El segundo punto, “consolidar la democracia republicana y federal”. Tanto Macri como Massa luego pusieron énfasis en la necesidad de apuntalar una justicia independiente. En el tercer punto planteó la construcción de un “Estado fuerte e inteligente” y volvió sobre su frase de campaña de “no transformar al Estado en un aguantadero de la política”. El último ítem fue para proponer “una Argentina con pleno empleo”. En el cierre, el jefe de Gobierno buscó mencionar los sucesos de los últimos días que –se esperanzan en su entorno– pueden torcer el rumbo de las elecciones. Tucumán inundaciones, Jujuy. “La mayoría decidimos que queremos un cambio”, aseguró. Apenas si superó los diez minutos y partió raudo.

El discurso de Massa fue más redondo para ese ámbito. También dividió en puntos su plan. Uno, “resolver nuestra realidad estadística” con un Indec autárquico. Dos, recuperar el “régimen de flotación administrada” del dólar con autarquía del Banco Central. Insistió en sus propuestas de campaña de declarar la “imprescriptibilidad de los delitos de corrupción”, de conformar “un Consejo de la Magistratura con equilibrio” y una agencia nacional de inversiones. Hizo un fuerte defensa del Mercosur, al que definió como “nuestro primer lugar en el mundo”. Se guardó algunos mensajes para Scioli y el kirchnerismo cuando ironizó sobre los “seudo liderazgos” y las “estampas de poder oculto” que se perciben en algunos lados. De paso, recordó los sucesos recientes de Tucumán y propuso “barrer la idea del poder feudal”.

Luego de las exposiciones vino el coffe break antes de que los empresarios se sentaran a escuchar a Axel Kicillof. Fue evidente que los candidatos evitaron cruzarse, aunque al rato Macri y Massa coincidían en una mesa para pedir transparencia en las elecciones. Scioli, en cambio, rumbo a la Bolsa de Comercio para compartir un acto con la Presidenta.

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El candidato del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, entre Susan Seagal y Carlos de la Vega.
Imagen: Bernardino Avila
 
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