EL PAíS › LAS ABUELAS DE PLAZA DE MAYO DESPIDIERON A REINA ESSES DE WAISBERG

“Seguiremos buscando al hijo de tus hijos”

A los 97 años, falleció ayer la Abuela de Plaza de Mayo Reina Esses de Waisberg. “Las Abuelas de Plaza de Mayo comunicamos con profundo dolor la partida de nuestra compañera Reina Esses de Waiserg, que nos dejó a los 97 años sin poder abrazar a su nieto”, escribieron las Abuelas en un comunicado al anunciar la triste noticia.

Su hijo, Ricardo Waisberg, y su nuera, Valeria Beláustegui, fueron secuestrados y desaparecidos en 1977. Ricardo era maestro. Los dos eran militantes del PRT-ERP. No se conocen los detalles del secuestro. Desde entonces y durante toda su vida, Reina se dedicó a la búsqueda de su nieto, que nació durante el cautiverio. Su esposo, Jacobo Waisberg, había fallecido en 1972. En el momento de su secuestro, su hijo y su nuera tenían una beba de 9 meses que desapareció junto a ellas y un bebé en camino, con dos meses de embarazo.

A Tania, su nieta, pudo recuperarla medio año después en una comisaría de San Antonio de Padua, luego de recibir un llamado anónimo el 13 de mayo de 1977 que le indicaba que la beba se encontraba allí. La encontró en la comisaría. Para poder llevársela, le hicieron firmar un documento que no le permiteron leer. “Me acerqué a Abuelas para buscar a mi hijo y mi nuera embarazada, y a mi nieta. A mi nieta yo creo que la encontré de pura casualidad”, aseguraba Reina. Desde ese momento, Reina buscó a su hijo y a su nuera embarazada en compañía de su consuegra, Matilde Herrera de Belaústegui. “Matilde además de a su hija Valeria embarazada y su compañero Ricardo; buscaba a su hijo Martín y su compañera María Cristina López Guerra, también embarazada; y a su hijo José y su compañera Electra Lareu, todos secuestrados y desaparecidos por el terrorismo de Estado”, indicaron las Abuelas. Cuando Matilde falleció en 1990, Tania le insistió a Reina para que se acercara a Abuelas. Pronto se convirtió en una “abuela insustituible”, cuentan sus compañeras.

Indicaron también que, lamentablemente, un par de años atrás la salud de Reina se había deteriorado y ya no había podido asistir a las reuniones de comisión. “Su corazón y su fortaleza siempre estaban presentes entre sus compañeras”, destacaron. “Fue una Abuela emprendedora, alegre, siempre bien predispuesta para las tareas de difusión, llevando su testimonio y el mensaje de búsqueda a cada rincón”, recordaron en un comunicado de Abuelas de Plaza de Mayo, que concluye: “Seguiremos buscando al hijo de tus hijos”.

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A los 97 años Reina seguía buscando a su nieto nacido en cautiverio.
Imagen: Abuelas
 
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