EL PAíS › DUHALDE AMENAZO CON RENUNCIAR SI NO CUMPLEN CON EL FONDO

Un ultimátum a varias puntas

El Presidente dijo que se iría si el Congreso no vota la modificación a la Ley de Subversión Económica y si los gobernadores no firman los acuerdos bilaterales. En la Rosada acusaron a los radicales de romper su alianza.

 Por Diego Schurman

Por primera vez, Eduardo Duhalde amenazó ayer con presentar su renuncia si el Congreso y los gobernadores no cumplen con los compromisos asumidos ante el Fondo Monetario Internacional. El Presidente dio un ultimátum al comprobar no sólo la resistencia de la bancada de legisladores radicales a votar la Ley de Subversión Económica. También la de los mandatarios provinciales a llevar adelante el ajuste en sus distritos. En la Casa Rosada se preocuparon en remarcar que sin el respaldo de la UCR se rompería la coalición parlamentaria, lo que obligaría a Duhalde a dar un paso al costado.
Apenas llegó a Ezeiza, luego de una gira por España e Italia, Duhalde intimó a los legisladores a sancionar la modificación de la Ley de Subversión Económica. El mensaje que hizo llegar, tanto en reuniones reservadas como en conversaciones telefónicas, fue unívoco:
–Si no la sancionan, traigan un presidente que yo me voy.
Las palabras impactaron especialmente entre los interlocutores radicales. Con ellos Duhalde no tuvo medias tintas. “No se está cumpliendo con los acuerdos parlamentarios. Así no va”, les endilgó, recordando que el suyo es un gobierno “delegado” y que si no es él alguien deberá hacerse cargo de la papa caliente.
Hubo contactos con el titular de la UCR, Angel Rozas. Y muchos otros con su socio estratégico, Raúl Alfonsín. El compromiso fue la convocatoria de urgencia a una reunión de la Convención Nacional para acordar hoy mismo la estrategia a fin de llevar un apoyo concreto a los pedidos del Gobierno. La disyuntiva radical quedó en boca del jefe de bloque de Diputados, Horacio Pernasetti.
–Si apoyamos a ciegas se me van todos con Carrió –dijo, quejoso, en alusión a eventual cisma dentro de la UCR.
Fue entonces cuando apareció en escena la teoría de “yo o el caos”: Duhalde planteó que si no se llega a junio con los 14 puntos comprometidos ante el FMI, el organismo daría por terminadas las conversaciones con la Argentina.
No hubo demasiadas trabas con el Frepaso ante ese planteo. Eso sí, Darío Alessandro se molestó en explicar que las modificaciones de la Ley de Subversión Económica en ningún caso significará la impunidad para los banqueros procesados.
Dentro del PJ no fue todo color de rosa. Hubo reproches por la lentitud de los trámites parlamentarios ante Eduardo Camaño, Juan Carlos Maqueda, José Luis Gioja y Humberto Roggero. Cuando los volvió a sentar en la misma mesa, ya en la reunión de Gabinete, los pedidos adquirieron un tono diplomático pero no por eso menos urgentes.
Una presión similar ejercieron los mismos ministros que hasta pocos días no ahorraban loas al pragmatismo de Duhalde, quien durante los 4 meses de mandato dijo que no iba a atarse a ninguna regla. Evidentemente la presión de los mandatarios europeos, desde el español José María Aznar hasta el italiano Carlo Ciampi, lo convirtieron en un devoto del FMI.
El jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, y el secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández, se cansaron de hablar con los legisladores. “No hay plan B. Hay que jugar a fondo. Vamos a llegar a un acuerdo con los organismos internacionales. Al presidente no lo van a echar como a De la Rúa”, fue uno de los latiguillos escuchados ayer en la Casa Rosada.
Dentro del PJ el “apriete” del Gobierno tuvo otra decodificación. “Creo que lo que buscan no es la modificación sino la derogación lisa y llana”, alertó un inefable diputado que no comulga con el Presidente. Para el legislador, la amenaza de renuncia no es más que una estrategia de Duhalde para que la sociedad radical-justicialista (que caería junto al mandatario) termine aprobando todo lo que quiere. En esa sintonía ubicaron también las declaraciones del canciller Carlos Ruckauf sobre la existencia de un “bloqueo europeo” (ver aparte).
Como si no tuviese problemas, Duhalde tuvo su media hora con Mario Blejer. El titular del Banco Central tenía decidido renunciar pero lo convencieron para que encabece una transición. En buen romance, el Gobierno negoció el portazo por una salida prolija. ¿Qué le prometieron a cambio? La posibilidad de aprobar la ley de impunidad que tanto reclamaba para el organismo. “A Blejer le jode quedarse, pero se comprometió a darnos una mano”, se sinceró un funcionario que dice lo que el Presidente no puede (ver páginas 4 y 5).
El tema gobernadores es un capítulo aparte. Duhalde ya se había comprometido a zanjar personalmente las diferencias surgidas con Felipe Solá y Carlos Reutemann. Pero amplió la convocatoria a todos los mandatarios del PJ. La cita será el lunes, en la Pampa, tierras de Rubén Marín y del ministro del Interior, y gestor del encuentro, Jorge Matzkin. No faltaron las versiones interesadas que indicaron que en esa cumbre Duhalde pensaba anunciar su dimisión y entregar la transición a Marín.
Sin embargo, el Gobierno las negó. Apenas admitió la existencia de algunos corcoveos, pero dijo que los gobernadores terminarán rubricando acuerdos bilaterales para poner el marcha el ajuste del 60 por ciento comprometido ante el FMI. “Vamos a hablar del política, del futuro del PJ, a revalidar el respaldo que ya nos hicieron y conversar sobre cómo manejar los planes sociales en todos los distritos.”

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Duhalde llegó de Europa convencido de acordar con el FMI.
 
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