EL PAíS › AVELLANEDA.

A los gritos en el juicio

El juicio oral por la Masacre de Avellaneda se vio interrumpido ayer por los gritos de Alberto, el padre de Darío Santillán, quien fue expulsado de la sala. Durante la jornada estaba citado a declarar su hijo menor, Leonardo (foto), quien por una negligencia del tribunal, mientras esperaba ser llamado al estrado se cruzó con los dos policías acusados de matar a su hermano. Les gritó “asesinos”. Al comenzar la audiencia, el abogado del cabo Acosta lo denunció ante los jueces. Al escucharlo, Alberto Santillán los cortó: “Caraduras, me mataron a un hijo y ahora hacen esto”, dijo antes de que la Gendarmería lo sacara del lugar.
Durante su declaración, Leonardo contó que el día de la represión entró a la estación de trenes junto a Claudia, la novia de Darío. En el hall vio a Maximiliano Kosteki tirado en el piso. Alguien le alcanzó limón, con el que Leonardo pudo sacarse la molestia de los ojos y volver a la calle. Allí vio que la policía estaba acercándose al lugar. Volvió a entrar, ya entonces su hermano Darío estaba al lado de Maximiliano, queriendo hacer alguna maniobra de resucitación. “Darío me pidió que me llevara a Claudia y al resto de los compañeros, que él se quedaba auxiliándolo.” Corrieron hacia la escalera que conduce a los andenes. Mientras subían, los policías les dispararon con balas de goma. Leonardo se enteró de la muerte de Darío horas más tarde, por televisión.
El tribunal anunció, por otra parte, que hizo lugar a los pedidos de Jorge Vanossi y Oscar Rodríguez, ex ministro de Justicia y ex vicejefe de la SIDE, de declarar por escrito. La dispensa fue protestada por la abogada Sofía Carabellos, con la adhesión del resto de los querellantes.

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