EL PAíS › KIRCHNER ANTES DE VOTAR EN SANTA CRUZ

Paz, picada y fulbito

En el día previo a las elecciones, Néstor Kirchner no modificó sus hábitos de fin de semana. Como suele hacer cada vez que regresa a Río Gallegos, saludó a los vecinos en la puerta de su casa, caminó unas cuadras y almorzó en el restaurante del Club Británico, previa picada con sus amigos. Después tenía previsto jugar un partido de fútbol en el Boxing Club. Entre quienes se calzaron los cortos estuvieron el secretario legal de la Presidencia, Carlos Zannini, y el secretario privado de Kirchner, Daniel Muñoz. El Presidente no parecía nervioso por la inminencia de los comicios. Su tranquilidad tuvo una explicación extra: ayer a la tarde el 80 por ciento de los policías de Santa Cruz levantó el autoacuartelamiento luego de acordar un aumento de sueldos con el gobierno local. También suspendieron el paro los petroleros que mantuvieron paralizada la actividad de extracción en la provincia durante nueve días.
Sólo hubo dos novedades que alteraron la rutina presidencial. No pudo hablar con libertad de sus candidatos por la veda y no estuvo con su esposa, quien se quedó en Olivos. En el Gobierno decidieron que era mejor que no votara a que lo hiciera en Santa Cruz.
Como todo político, Kirchner tiene sus cábalas. Una de ellas, que hasta ahora había respetado religiosamente, es votar después de las cinco de la tarde, en la última hora de los comicios. Pero la costumbre no se repetirá hoy. Tiene previsto votar bien temprano en la EGB 70 de la calle Errázuriz 140 porque viajará a Buenos Aires antes del mediodía, para poder acompañar a su esposa y candidata en el principal distrito en disputa.
En una pausa en su rutina, Kirchner habló por radio para una emisora de Buenos Aires. Sólo se refirió a cuestiones generales sobre el período que se abre después del 23 de octubre. Instó a la clase dirigente a “ponerse seria, más allá de las diferencias políticas”. “Es hora de que los argentinos podamos terminar con los espectáculos de decirse muchas cosas que no dicen nada y proponer ideas con fundamento”, planteó.
Cuando le preguntaron por su esposa, Kirchner se limitó a contestar “no quiero romper la veda”. “Lo único que falta es que me denuncien por romper la veda”, bromeó. Después insistió con su preocupación por “la gobernabilidad global”. Elogió la reciente negociación entre los dos principales partidos de Alemania, los socialdemócratas y la coalición cristiano-demócrata, que finalizó con Angela Merkel asumiendo el gobierno. Según el Presidente, en la Argentina habría que inspirarse en el sistema parlamentario alemán. “Pueden armar un gobierno donde los socialdemócratas y la centroderecha entre Merkel y Schroeder, en una elección de dos puntos de diferencia, han logrado articular una gobernabilidad”, elogió.
Su mención hizo recordar la ya clásica hipótesis, que popularizó Chacho Alvarez y que Kirchner suscribe con ardor, de que el sistema político argentino debe reordenarse en dos coaliciones, de centroizquierda y centroderecha, que permitan a los votantes saber qué intereses representa cada fuerza. “Yo estoy pensando en el día 24. En las cosas que hay que hacer para seguir consolidando política, social, económica y culturalmente una Argentina plural”, dijo ayer Kirchner.
Dos novedades dieron tranquilidad a su fin de semana: cerca de 800 trabajadores del petróleo levantaron el paro luego de acordar un aumento salarial. Lo mismo hicieron los policías que se habían autoacuartelado, que ahora seguramente custodiarán las urnas.

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El Presidente saludó a los vecinos en la puerta de su casa.
Tuvo dos buenas nuevas: policías y petroleros levantaron el paro.
 
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