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Kirchner defendió su discutido encuentro con Eduardo Borocotó

En el mismo acto en el que fustigó a la Iglesia, el Presidente realizó la defensa del pediatra mediático, que fue electo con Macri y la semana pasada se acercó al Gobierno. “Su primo fue médico de mi mamá”, reveló Kirchner.

 Por D. S.

Néstor Kirchner ofreció ayer una férrea defensa de Eduardo Borocotó que transitó por la afectivo, dejando el lugar de la sospecha a una visión meramente conspirativa de la oposición. “Digno, honesto y respetuoso”, fueron los adjetivos que el Presidente desparramó sobre la humanidad del pediatra que, a dos semanas de haberse convertido en diputado nacional por el partido de Mauricio Macri, se pasó a las filas kirchneristas.
“Yo no estoy en contra de que la gente cambie de posición. Basta de verticalismo cerrado. Acá no hay un patrón y los otros son empleados”, defendió el cambio de equipo, en un discurso que lentamente se fue convirtiendo en un ataque al titular de Boca Juniors.
“Dicen que (Borocotó) fue comprado para buscar impunidad en el caso Cromañón. Lo dice uno de la política que está acostumbrado a comprar todo”, siguió el mandatario sin nombrar a Macri, aunque era evidente su referencia. La tropa del empresario había dicho que el pediatra hizo un salto de garrocha a cambio de una presidencia de la Comisión de Salud en la Cámara de Diputados.
Los que esperaban alguna toma de postura sobre el derrotero de Aníbal Ibarra, recientemente suspendido en la Jefatura de Gobierno para ser sometido a juicio político, se quedaron con las ganas. Kirchner orillaba entre el abrigo al pediatra –legislador porteño y diputado electo– y la repulsa a titular del PRO.
“Es un médico que respeto mucho. El primo hermano, Jorge Lorenzo, era médico de mi mamá”, evocó. Inmediatamente reprodujo el diálogo de aquel encuentro en su despacho que disparó las sospechas, en vísperas de la decisión del futuro de Ibarra.
–Yo te quiero ayudar, te conozco de chico –dijo Kirchner que le dijo Eduardo Lorenzo. Y hasta le puso un tono sentimental al recordar que le acercó ese día una foto vieja junto a Pinino Mas, aquel inolvidable delantero riverplatense.
–¡¡¡Ni siquiera hablamos de Cromañón!! –levantó la voz el Presidente.
Borocotó finalmente votó por el juicio político a Ibarra. Aunque muchos en la Casa Rosada creen que tenía pensado absolver al jefe de Gobierno, pero que el revuelo levantado por aquella foto con Kirchner lo convenció de volver sobre sus pasos para no acrecentar las críticas.
Kirchner, obviamente, no piensa lo mismo que sus cohabitantes del poder. “Escucho por ahí que no era la oportunidad. ¿Acaso me tengo que reunir en la clandestinidad?”, se quejó antes de volver sobre la “cobardía” y la “bajeza” de los que especularon con ese encuentro.
El Presidente lo elogió, probablemente exagerando la nota. “Borocotó tiene autoridad moral, es hombre honesto y decente.”
Nada dijo de aquella inclinación lombrosiana del pediatra, que justifica en razones genéticas el perfil de los delincuentes, o aquella aversión que siente por los homosexuales. Aunque, tomando una prudente distancia, se encargó de dejar en claro que tienen profundas diferencias en varios temas, y puso el enfoque sobre la seguridad como ejemplo. “Ojo, pensamos las cosas fifty, fifty, pero si pensaba todo diferente también lo recibía”, aclaró.
Volvió entonces a cuestionar a Macri, y también a los medios, a los que pidió una autocrítica.

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Borocotó y Macri, cuando hacían campaña juntos, en PRO, desde donde ganaron la elección porteña.
 
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