EL PAIS › LAS OPCIONES DEL TRIBUNAL INTERNACIONAL ANTE EL CONFLICTO POR LAS PAPELERAS DE FRAY BENTOS

El día después de las audiencias de La Haya

Los ejes de discusión ante el pedido de amparo para frenar las obras. Los puntos fuertes y flacos de las presentaciones. La posibilidad de una salida alternativa. El futuro de las fábricas, los cortes de ruta y el juicio.

Por Irina Hauser
Desde La Haya


En los recreos para tomar café, argentinos y uruguayos se saludaban con cariño y lamentaban “esta broma”, decían, de verse enfrentados en un tribunal internacional. En el recinto afilaban las garras y se atacaban con la diplomacia de los libros de derecho. Las dos audiencias de esta semana en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) fueron la evidencia palpable del fracaso, luego de casi tres años, de las negociaciones políticas por las papeleras. El debate se trasladó al detalle fino de los pactos entre los países y despuntó una forma novedosa de analizar el cuidado del medio ambiente que lo equipara con la protección de derechos humanos. Argentina les pidió a los jueces que detuvieran la construcción de las celulosas porque el daño será monstruoso e irreversible. Uruguay aseguró que no hay pruebas. En poco tiempo, quizás un mes, los jueces dirán lo que piensan. Las opciones son infinitas, ya que podrían proponer alguna salida alternativa para destrabar el diferendo. Aquí, los puntos fuertes y débiles de cada quien, y lo que vendrá.

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¿Qué va a pasar ahora?

- Con las obras: Botnia seguirá con la construcción de su planta y prevé terminarla a fines de 2007. Ya se ve una gran chimenea y el puerto desde donde transportarán materiales está encaminado. Si la CIJ ordena una medida cautelar, es obligatorio que Uruguay acate el fallo y sería muy raro que no lo hiciera. Ence sólo hace tareas de remoción de la tierra hasta ver qué rumbo toma el juicio. Si hay un fallo adverso, todo apunta a que las empresas se van a retirar. Si pueden continuar, Ence estima terminar entrado el 2008.

- Con el juicio: La presidenta de la Corte, Rosalyn Higgins, dijo que dictarán un fallo “lo antes posible” sobre la medida cautelar. Podría ser en el plazo de un mes. Cualquiera sea la decisión, el tribunal seguirá analizando la cuestión de fondo: si Uruguay violó el Estatuto del Río Uruguay al decidir en forma unilateral el emprendimiento papelero sobre el río fronterizo. Pueden demorar hasta unos cinco años en resolverlo.

u Con los bloqueos a los puentes: Una decisión adversa de la CIF que dé vía libre a las celulosas podría reactivar medidas de los vecinos de Gualeguaychú.

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¿Qué puede decir la Corte?

Puede rechazar de plano la medida cautelar, que es lo habitual. Si los jueces la aceptan en los términos que pidió Argentina, las obras deberían congelarse hasta el final del juicio. Pero pueden proponer algún camino alternativo. Los especialistas especulan con opciones: la CIJ podría plantear la suspensión de los emprendimientos por un plazo menor, y que los países busquen un entendimiento; podría obligarlos a sentarse a negociar directamente; o a retomar el acuerdo que Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez sellaron en Santiago de Chile y frenar la construcción por noventa días mientras se hace un estudio de impacto ambiental independiente. Son sólo ejemplos entre cientos posibles. La Corte requiere la mitad más uno de los votos para un pronunciamiento.

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¿Por dónde pasó la discusión en La Haya?

- Pactos y daños. Argentina denunció que Uruguay violó el Estatuto del Río Uruguay, que obliga a ambos estados a tomar decisiones compartidas en relación a proyectos que puedan afectar las aguas fronterizas. También cuestionó la falta de información precisa sobre la tecnología que utilizarán las pasteras y las razones de su ubicación. Argentina asegura que las plantas, separadas por sólo seis kilómetros, serán el emprendimiento más grande en su especie. Llegarían a producir dos toneladas de pasta de celulosa por año y emitirán sustancias altamente contaminantes y objetadas por la Organización Mundial de la Salud. Los efectos recaerán sobre una zona de influencias que abarca un millón de habitantes y todo el ecosistema de la región. En Gualeguaychú será especialmente fuerte, ya que vive del turismo, la agricultura y la pesca.

- Pruebas. Uruguay asegura que Argentina no puede probar que vaya a existir daño alguno y admite que usará sustancias tóxicas, pero en niveles supuestamente permitidos. En el alegato, buscó colar los perjuicios económicos ocasionados por los cortes de los puentes internacionales y el que le traería la suspensión de las obras, al privarlo de la inversión más grande en su historia.

- Acuerdos quebrados. Ambos países se acusaron mutuamente de violar pactos políticos hechos de buena fe durante la etapa de negociación. Argentina se refirió al que entablaron Kirchner y Vázquez en mayo, en Chile, donde se habló de un paréntesis de noventa días en las obras. Uruguay dice que los ex cancilleres Didier Operti y Rafael Bielsa habían coincidido en montar las papeleras. Y que el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, reconoció un acuerdo ante el Congreso.

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¿Cuáles fueron los puntos fuertes y débiles de cada país en las audiencias en La Haya?

- Argentina. Tuvo en contra la dificultad para demostrar daños que sólo se pueden prever, no probar. Pero dejó en evidencia la magnitud del emprendimiento y mostró antecedentes graves, como los estragos que produjo la planta de Ence en Pontevedra, España. La favorece que la Corporación Financiera Internacional (del Banco Mundial) condicionó créditos para las papeleras a la realización de un informe completo, que aún no existe, sobre el impacto posible.

- Uruguay. Su punto flaco fue no precisar la tecnología y las máquinas que usarán las fábricas, sus efectos previstos y las razones por las que eligió su ubicación en Fray Bentos. Dijo que la información existe pero no la mostró. A su favor, especuló con la interpretación del tratado del río Uruguay, que considera no haber violado (para Uruguay las papeleras son un proyecto productivo que atañe a su soberanía). Sacó a relucir que Argentina tiene una decena de plantas de celulosa, tres con tecnología obsoleta contaminante. Y planteó los cortes de ruta como una violación internacional al derecho de comunicación.

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¿Quiénes fueron los protagonistas en el recinto de la Corte?

Aunque se notó un trabajo en equipo, sin duda los abogados extranjeros contratados por los dos países fueron la presencia más fuerte. No sólo por sus togas, sino porque jugaron las cartas más agresivas, con un despliegue actoral en los gestos y el lenguaje. Entre los que llevó Argentina, descolló Philippe Sands, un inglés experto en derecho ambiental socio de la esposa del premier Tony Blair. Entre los de Uruguay, el escocés Alan Boyle se llevó el premio al humor ácido. Los líderes de cada delegación, la argentina Susana Ruiz Cerruti y el uruguayo Héctor Gros Espiell, tuvieron un protagonismo que venía dado con su función.

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En poco tiempo, quizás un mes, los jueces del tribunal dirán lo que piensan sobre el amparo.
Imagen: EFE
 
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