EL PAíS › AHORA ES DE LA SOTA EL QUE CAVILA SI SE PRESENTA O NO

Una moda que se impone en el PJ

Recibió un llamado de Reutemann. El Lole le dijo que si se presentaba, contara con su apoyo. Habló con Duhalde y con gobernadores peronistas. No lo hizo con Menem. “Estamos en un 50 y un 50”, dicen sus operadores. Las dudas. Los escenarios. Las distancias.

 Por Martín Piqué

Hasta el miércoles, quien hacía los llamados era José Manuel de la Sota. Del otro lado atendía Carlos Reutemann, como se espera de un favorito con buena imagen en las encuestas. Pero todo se alteró en dos días, y también cambió el origen del mensaje. Ayer al mediodía, un día después de renunciar a su candidatura, Reutemann llamó por teléfono al gobernador de Córdoba: le explicó las causas de su abandono y luego, según contó a Página/12 un allegado a De la Sota, le prometió su respaldo ante una eventual postulación en la interna del PJ: “Gallego, si decidís participar, contá con mi apoyo”. El cordobés escuchó con agrado, pero no apuró su decisión: “Estamos en un 50 y 50. Todavía no resolvimos nada”.
De la Sota se hallaba en la gobernación, reunido con su círculo íntimo, cuando recibió el llamado desde Santa Fe. Había desistido de viajar a Buenos Aires, donde estaba prevista una reunión de Eduardo Duhalde con algunos gobernadores del PJ y la UCR. Por eso pudo dialogar extensamente con Reutemann, con quien quería conversar en privado desde que éste anunció su renuncia en la misma Casa Rosada. “Reutemann le dijo que estaba en una posición delicada porque Menem es casi su progenitor y enfrentarlo en una interna lo ponía en una situación incómoda”, contó el vocero del cordobés.
A De la Sota, dijeron varios testigos, la conversación lo “conmovió”. Cuando colgó el teléfono, se confesó con sus colaboradores más cercanos: “Somos muchos los que teníamos más ganas de verlo compitiendo que renunciando”, dijo. Y luego repitió ante sus asesores varias de las razones que había esgrimido el Lole: “Está convencido de que hoy la Argentina está en un proceso de anarquización, y que en ese contexto será difícil tomar cualquier medida”, comentó después a este diario un funcionario de su estrecha confianza.
Después de hablar con Reutemann, De la Sota se ensimismó en el análisis de la interna del PJ: se comunicó por teléfono con Duhalde, a quien le avisó que no viajaría a Buenos Aires para tratar el tema de la coparticipación, y también habló con unos cuantos gobernadores de su partido. Con el que no habló fue con Menem, primero enemigo, luego aliado y ahora potencial adversario dentro del peronismo. “Todo el mundo habla con todo el mundo. Y José habla con todos. Pero con Menem no habló”, afirmó el funcionario delasotista.
Entre la ronda de llamadas, De la Sota consultó varias veces a su núcleo de confianza, que está compuesto por su mujer, Olga Ruitort, el ministro de Obras Públicas, Carlos Caserio, y el secretario de Hacienda, Juan Schiaretti, quien ayer no se encontraba en Córdoba. Con ellos analizó la posibilidad de presentarse, o no, en los comicios del justicialismo. “No estamos posicionados en la opinión pública, ni siquiera salimos en programas de televisión”, decían ayer en esa reunión, mientras evaluaban con preocupación el avance mediático del menemismo.
Ese es el tema que más preocupa en el entorno de De la Sota. Porque los hombres del “Gallego” no están tan alarmados por los números que indican las encuestas (“todavía no empezamos la campaña”, suelen decir) y tampoco se obsesionan por obtener el respaldo de los demás gobernadores del PJ. “Son tipos que conocen mucho de política y se van a definir sólo cuando haya candidatos instalados.” Lo que les preocupa es que el riojano ocupe lentamente todo el mapa político del PJ y que el duhaldismo, al final, decida negociar con su peor enemigo.
En el delasotismo empiezan a ver señales que van en ese sentido: “Alberto Kohan estuvo en la Rosada durante la asunción de Juan José Alvarez y Miguel Angel Toma. Hace 30 días eso era imposible”, comentó uno de los operadores políticos de De la Sota. El propio “Gallego” analiza con mucha atención esa posibilidad porque sabe que, para lanzarse, necesitará del respaldo del aparato del PJ bonaerense. Aunque después del abandono de Reutemann, que se cansó de recibir presiones, el cordobés quiere evitar a cualquier costo aparecer como “el candidato de Duhalde”. Pero en paralelo con rumores y recelos, los delasotistas ya imaginan cómo podría ser el lanzamiento de su líder. Que ya lo intentó una vez, en diciembre, y Adolfo Rodríguez Saá le arruinó los planes. Por lo pronto, De la Sota ya programó un acto político, que realizará el sábado 27 de julio próximo, con motivo del aniversario de Evita. Fuentes del gobierno cordobés anunciaron ayer que el homenaje a la “abanderada de los humildes” tendrá “alcance nacional”, será masivo y agrupará a todo el PJ cordobés. Oficialmente, el Gallego aprovechará la ocasión para anunciar el programa de su último año de gestión en la provincia. Pero nadie descarta que, si prosperan las negociaciones dentro del peronismo, el cordobés termine lanzando su precandidatura presidencial.

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José Manuel de la Sota
también mueve su mesa de arena, evaluando si se
presenta en la interna.
 
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