EL PAíS › LOS ENCUESTADORES PREVEN UNA DIFERENCIA DE ENTRE 15 Y 20 PUNTOS PARA MACRI

Los últimos números

Buena parte de los consultores cree que la elección no se puede dar vuelta, pero que puede haber alguna sorpresa –sobre la diferencia entre los dos candidatos– vinculada con la actitud que finalmente tome el 15 por ciento que todavía dice que está indeciso o que no va a ir a votar.

 Por Raúl Kollmann

La mayoría de los encuestadores seguía anoche dudando para ponerles el número final a sus encuestas. Todos ellos prevén una diferencia a favor de Mauricio Macri que oscilará entre los 15 puntos como mínimo y los 20 como máximo. Es más, buena parte de los consultores cree que la elección no se puede dar vuelta pero puede haber alguna sorpresa adicional. Es que casi todos ellos tienen un 15 por ciento entre indecisos y personas que sostienen que van a votar en blanco o no van a ir a votar. La gran pregunta entonces es: esos votantes ¿harán lo que dicen que van a hacer? Entre esos indecisos y votantes en blanco, hay una leve mayoría que, por votos anteriores, es más proclive a votar a Daniel Filmus, pero no está claro qué conducta adoptará hoy. De manera que sobrevuelan dos fenómenos posibles: por un lado, dicen, el ministro de Educación podría llegar a ubicarse aún más cerca si una parte de los que dicen que van a votar en blanco terminan inclinándose por su boleta. Por otro lado, hay encuestadores que hablan de un voto oculto para Macri, quien estuvo por encima de lo previsto en la primera vuelta.

Este diario dialogó ayer con Analía Del Franco, de Analogías; Roberto Bacman, del CEOP; Enrique Zuleta Puceiro, de OPSM; Hugo Haime, de Haime y Asociados, y Artemio López, de Equis. Todos ellos seguían encuestando hasta el atardecer, sobre todo porque en las elecciones de los últimos tiempos hay votantes que se definen muy cerca del mismo día de los comicios. Por ejemplo, en la primera vuelta, la mayoría de ellos registró una corrida a favor de Macri y en contra de Telerman. Eso les permitió diagnosticar que la ventaja del presidente de Boca iba a ser más grande de la prevista y que Filmus consolidaba su ingreso al ballottage.

Desde el primer día de la campaña para la segunda vuelta se viene hablando de un eje del resultado: 60 por ciento para Macri, 40 por ciento para Filmus. En ese marco, el candidato del PRO puso mayor distancia en la primera semana, esencialmente en base al impacto de su triunfo en la elección del 10 de junio y a una presencia excesiva –según afirman los encuestadores– del presidente Néstor Kirchner, opacando al propio Filmus. Las aguas se tranquilizaron después de aquella primera semana y el ministro de Educación estuvo en varias encuestas a trece o catorce puntos durante la semana que pasó. Sobre el final, varios consultores hablaron del “efecto Riquelme”, o sea de un impacto favorable a Macri por el triunfo de Boca en la Copa Libertadores. Eso volvió la diferencia a 18, 19 o 20 puntos. Ayer, con las incertidumbres del caso, los consultores diagnosticaban que pasó la oleada Riquelme y, en promedio, concluían con una ventaja a favor de Macri de alrededor de 17 puntos.

“No se le puede pedir a las encuestas lo que el instrumento no puede dar. Afinar la puntería en dos o tres puntos es casi imposible –decía anoche uno de los consultores–. Más todavía con un electorado que no sabemos si va a cumplir con lo que dice. Si uno evalúa el voto a Macri, parece obvio que pueden pasar dos cosas. Una, que haya un apoyo oculto de dos o tres puntos que las encuestas no percibieron en la primera vuelta y podrían no estar percibiendo ahora. Parece poco probable. Y la verdad es que no tuvimos ese fenómeno en el ballottage de 2003. La otra conducta posible es que una franja de Macri, también de dos o tres puntos, termine no concurriendo a las urnas porque ‘ya está’, ‘el triunfo no corre peligro’.” Por el lado de Filmus, ocurre algo parecido: “Podría haber gente ya desinteresada en volver a votar porque ‘el resultado está cantado’ –-continúa el analista–. Además, existe una franja de votantes en blanco o indecisos que son mucho más proclives al ministro de Educación, que dicen, por ejemplo, que jamás votarían a Macri, que no está descartado que terminen poniendo la boleta de Filmus en el sobre. Es decir que a 24 horas de la elección, tenemos una masa de votantes qué no está claro cómo van a actuar en el cuarto oscuro”.

Más allá de estas dudas, parece muy probable que mañana haya menos concurrencia a las urnas que hace tres semanas. El fenómeno inverso ocurrió en 2003, cuando el presentismo fue mayor en el ballottage. En aquella ocasión terminó ganando Aníbal Ibarra, pero la incertidumbre era más grande y la elección parecía más dramática.

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Imagen: Martín Acosta
 
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