EL MUNDO › EL LASTRE DE LIDERES CORRUPTOS

La mugre de Abbas

 Por Juan Miguel Muñoz *

Desde Gaza

No hay alternativa. Si Al Fatah, la organización laica y nacionalista fundada por Yasser Arafat, desea sobrevivir, es urgente una limpieza a fondo en su liderazgo. Se masca la primera víctima. La derrota militar de las fuerzas de Al Fatah ante Hamas en Gaza amenaza con arruinar la carrera política de Mohamed Dahlan, el dirigente más mimado por Occidente e Israel. Líderes del partido –incluido el carismático Maruan Barghuti, encarcelado en Israel– exigen un juicio a Dahlan y a la camarilla de corruptos que han llevado al movimiento al desastre en las urnas y en el campo de batalla.

Abdulhakim Awad, portavoz del partido, aseguró ayer desde El Cairo que Al Fatah se prepara para elecciones anticipadas tanto legislativas como presidenciales. Y, lógicamente, no puede concurrir con el lastre que representan varios de sus dirigentes manchados por la corrupción y por sus vínculos con Israel.

No es sólo Dahlan, jefe de los cuerpos policiales de Al Fatah humillados en Gaza. Muchos de los veteranos jerifaltes que acompañaron a Yasser Arafat en el exilio se han resistido siempre a toda reforma y a dejar paso a dirigentes más jóvenes. Ahora pueden pasar al ostracismo.

Para empezar, el presidente palestino, Mahmud Abbas, eliminó el lunes el Consejo de Seguridad Nacional, organismo que encabezaba Dahlan, hundido en el descrédito. Cuentan en medios escritos árabes que Yibril Rajoub, uno de los máximos prebostes de Al Fatah en Cisjordania, se mofaba de los logros militares de su enemigo Dahlan cuando éste se presentó en Ramalá, tras la derrota de sus fuerzas policiales en Gaza la semana pasada.

También relatan que el general Dayton, el oficial estadounidense que entrena a los cuerpos de seguridad leales a Abbas y diseña sus estrategias, se ha negado a reunirse con él. Incluso Omar Suleiman, jefe de los servicios de espionaje egipcios, se siente engañado por Dahlan y sus promesas de victoria en el combate a la milicia islamista.

Pintan bastos. Tras un cauteloso silencio, Barghuti, líder de la segunda Intifada y condenado a cinco cadenas perpetuas por Israel, ha emitido un comunicado esclarecedor. “Llamo a la formación de un comité de emergencia compuesto por respetados líderes cuyo mandato será revivir el movimiento, reconstruir sus instituciones y hacer que asuman su responsabilidad aquellos que han desempeñado sus cargos con ineptitud y métodos corruptos... Llamo al presidente a designar una nueva dirección de Al Fatah en Gaza con los líderes que han permanecido en la Franja”. Sin mencionarlo, es evidente que aludía a Dahlan.

Sí lo nombraron directamente los líderes de Al Fatah de Gaza. En una confrencia ante la prensa, Ahmed Hilles, uno de los líderes de la organización en Gaza –enemigo acérrimo de Dahlan y crítico de la estrategia de acoso y derribo al gobierno de Hamas–, ha exigido la creación de un tribunal que procese y castigue severamente a Dahlan.

El desfalco de fondos públicos durante una década es crucial para explicar el descalabro de Al Fatah en las urnas. Ahora se añade el escarnio de la humillante derrota a manos de las milicias islamistas en la Franja de Gaza.

* De El País de Madrid. Especial para Página/12.

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