EL MUNDO › EL MAS DE EVO MORALES BUSCA FORJAR UN ESTADO PLURINACIONAL

Bolivia se encamina al socialismo

El partido del presidente boliviano se afianza en la estatuyente con su propuesta socialista, pero los tiempos se acortan.

 Por Pablo Ortiz

Desde Sucre

Evo Morales quiere poner en práctica todas la teorías del socialismo del siglo XXI en Bolivia. A través de la Asamblea Constituyente, su partido, Movimiento Al Socialismo (MAS), trata de cambiar las estructuras de un Estado que juzgan como colonial e introducir la democracia participativa en el más amplio sentido del término. El mismo Morales ha instruido a sus correligionarios que pongan en la Constitución Política del Estado el Poder Plurinacional, algo que definió como el mando supremo de los movimientos sociales, al cual incluso él o el presidente que sea elegido estaría subordinado. De esa manera, el Poder Social Plurinacional, conformado por sindicatos, ayllus aymaras, capitanías guaraníes, juntas de barrios, asociaciones de agricultores y federaciones de mineros, tendrán la facultad de nombrar a la mitad de los ministros del gabinete, elegir a sus representantes ante el Parlamento por sus propias reglas, nominar magistrados de la Corte Suprema de Justicia y el Tribunal Constitucional e incluso normar sus propias leyes y formas de justicia dentro de sus jurisdicciones.

Con 142 de los 255 asambleístas que conforman la Constituyente boliviana, Morales necesita conseguir 28 aliados para llegar a los dos tercios que le permitan articular sus cambios. Para ello, necesitará aliarse no sólo con las pequeñas fuerzas de izquierda que se han acercado a su proyecto, sino que además deberá convencer al centrista Unidad Nacional, o al centroizquierdista Movimiento Nacionalista Revolucionario. Por el momento, el MNR parece mucho más cerca de Evo que del principal partido de oposición, Podemos, liderado por el ex presidente Jorge Quiroga. La lucha por el pequeño espacio que tiene la oposición en estos momentos en Bolivia también juega a favor del gobierno. Los contrarios al presidente indígena se enfrentan de manera constante, dejando al MAS maniobrar a gusto y placer en la Asamblea Constituyente.

Una de esas maniobras sucedió hace dos semanas en la Comisión Visión de País, cartera que define el carácter del Estado a construirse. Allí la oposición no logró articularse y el MAS atrajo a otras fuerzas de izquierda para aprobar dos proyectos similares: el Estado plurinacional y el multinacional. En ambos casos, se reconocen la preexistencia en Bolivia de naciones indígenas antes de la fundación de la república y el derecho a la reconstitución de sus territorios ancestrales. Pero además se cerró toda posibilidad a la construcción de un Estado clásico, basado en el modelo socialdemócrata de derecho.

Sin embargo, la Comisión Visión de País fue en contra del reglamento interno de la Asamblea Constituyente, ya que aprobó ambos proyectos por simple mayoría y no por mayoría absoluta, como indican las reglas. Esa es la última esperanza de la oposición, que ha aprendido a hacerse fuerte sacando la discusión del foro constituyente, llevándola a las calles y los comités cívicos de las regiones opositoras al gobierno.

Con ello, Sucre, la sede de la Asamblea, se ha convertido en un circuito de marchas en el que los universitarios y mineros cooperativistas se enfrentan casi a diario con la policía.

Por otro lado, la oposición se ha negado a llegar a cualquier tipo de consenso y una ha introducido informes de minorías en 18 de las 21 comisiones de la Asamblea Constituyente. Con ello, la nueva Constitución boliviana deberá construirse sobre la base de 717 artículos, en una discusión que requerirá por lo menos ocho meses. Ahora, el tiempo juega en contra de Evo Morales. Sólo quedan 40 días para cumplir el plazo fijado por la ley para entregar la nueva Constitución –6 de agosto– y no hay forma humana de concluir la Carta Magna para esa fecha.

Mientras todos discuten sobre la necesidad de prorrogar la Asamblea, la oposición amenaza con no viabilizar la ampliación en el Parlamento si el MAS no cambia la decisión en Visión de País y acepta que su definición de Estado ingrese como informe de minorías. Con ello, podría dar pelea al MAS hasta el final y suavizar un poco el proyecto de empoderamiento de los movimientos sociales.

Para ello cuentan con utilizar a su favor las ambiciones políticas de Evo Morales e intercambiar la posibilidad de que sea reelegido a cambio de mantener ciertas garantías de la actual Constitución boliviana. Sin embargo, su voz en la Constituyente no es lo suficientemente fuerte como para ser escuchada. Es por ello que hoy los movimientos cívicos de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando, definirán las movilizaciones que realizarán para obligar al MAS a aprobar sus autogobiernos. En contrapartida, Morales ya comenzó a movilizar a los indígenas del oriente y a los aymaras del altiplano.

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Una mujer indígena recorre la carretera en Chirapaca frente a un cartel de la Constituyente.
Imagen: AFP
 
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