EL PAíS › DIRIGENTES Y POLITOLOGOS ANALIZAN EL RESULTADO ELECTORAL

La izquierda después de la caída

Tras los escasos votos reunidos, con ninguna fuerza llegando al uno por ciento, los principales partidos admiten el retroceso y estiman que la estabilidad y el voto útil les jugaron en contra.

 Por Adriana Meyer

En las elecciones de hace una semana, la izquierda protagonizó la peor elección de las últimas décadas, y ninguno de los partidos alcanzó siquiera el 1 por ciento por sí mismo. Los que se autodenominan clasistas, representados por los sectores trotskistas (PO, MST, Frente de Izquierda), sacaron un 1,9 por ciento. Contando el frente que armaron los comunistas con los humanistas (FRAL) y el partido del piquetero Raúl Castells, esa cifra llega al 2,61. Las páginas y los foros web partidarios exponen pases de facturas entre las distintas corrientes, pero no aparece la autocrítica. Algunos se conforman con haber tenido espacio para difundir sus ideas, otros admiten que se frustraron en su aspiración de conseguir bancas. Consultados por Página/12, los principales referentes partidarios coincidieron en que la estabilidad económica les jugó en contra.

Primeros con 0 coma...

Más allá del 1,6 por ciento (292 mil votos) obtenido por Fernando “Pino” Solanas, que planteó un aggiornamiento de lo nacional y popular más bien ubicado en el centroizquierda, ninguna de las demás fuerzas de izquierda superó el cero coma algo por ciento de adhesión entre los votantes. En ese panorama, la candidata del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), Vilma Ripoll, fue la que más cosechó: 0,76 (138 mil votos). “Las cifras son magras, es cierto: 500 mil votos y si le sumás a Pino, que no se dice de izquierda pero es visto así, 800 mil votos. La izquierda saca siempre más votos en las elecciones legislativas. Pero lo del domingo 28 demuestra que la fragmentación sigue siendo un problema. Salimos primera fuerza en los modestos resultados pero seguimos planteando que es necesaria la unidad, ninguno por sí solo es alternativa de poder, ni siquiera Pino. Es un llamado de atención tanto para los sectarios como para los hegemónicos, que pretenden decidir las candidaturas, los programas y las estrategias”, dijo Ripoll a Página/12.

Los partidos de izquierda hacen un esfuerzo para participar de las elecciones, y sus militantes suplen la carencia de recursos y aparato. Sin embargo, algunos consideran que, a pesar de que logran una performance electoral cada vez más baja, es válido seguir postulándose porque sirve para mostrar sus proyectos. Sin embargo, Ripoll no está de acuerdo: “Sí importa sacar pocos votos, nosotros no nos presentamos sólo para ser testimoniales, hacemos un sacrificio terrible. Las bancas son una herramienta inigualable más allá de hacer conocer las ideas”. Página/12 quiso saber si en el MST hicieron algún tipo de autocrítica luego de los comicios. “La hicimos previa, por eso hablamos de una Nueva Izquierda y llamamos a todos. Ante las negativas avanzamos igual, con las personalidades independientes y los movimientos sociales. Y somos el partido de izquierda que más se extendió en el país.” ¿Por qué el electorado no adhiere a sus propuestas? “La gente sí se identifica con las propuestas de izquierda, pero nuestros votos están dentro del sector enojado con Cristina, y hubo voto útil hacia Carrió para forzar la segunda vuelta. Hubo mucha presión de los medios para eso”, respondió Ripoll.

Segundos con 0 coma...

El segundo lugar lo obtuvo el Partido Obrero (PO), con el 0,62 por ciento (113 mil votos). “Hay un retroceso de la izquierda, sin duda. El electorado mira al pasado, no al futuro. El pueblo no aprecia las contradicciones del Gobierno, las desigualdades que se han agravado”, analiza quien fue candidato a presidente por el PO, Néstor Pitrola. “Nos perjudicó la cooptación de la izquierda por parte del Gobierno: los piqueteros, los organismos de derechos humanos, el Partido Comunista, las colectoras. Los sectores populares miran para atrás y ven que esta bonanza, esta changa que tienen hoy, aunque sea en negro, es mejor que lo pasado. Pero el futuro es el agotamiento de este modelo”, completó el dirigente. ¿Autocrítica del PO? “Tenemos que progresar en las organizaciones populares y disputar ahí esa cooptación kirchnerista, para tener influencia tenemos que ir al Parlamento”, contestó Pitrola.

Terceros con 0 coma...

El Frente de Izquierda y los Trabajadores Socialistas (FITS) estuvo integrado por el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), el Movimiento al Socialismo (MAS) e Izquierda Socialista. “Fue una elección relativamente baja para toda la izquierda, similar a la de 1999 pero menor que la de 2003. Solanas se llevó parte de esos votos. El conformismo social, tras cuatro años de fuerte crecimiento, se expresó en el voto a Cristina, sobre todo en sectores populares. Y la oposición se expresó más bien hacia la derecha”, evaluó Christian Castillo, ex candidato a diputado del PTS. Para este docente la falta de unidad no es el mayor problema. “Hubo momentos en que la izquierda fue más fragmentada y sacó más votos, la falta de unidad no explica la cantidad de votos, ésa es una visión superficial”, expresó. “Pero nosotros bregamos igual por la unidad y de hecho la conseguimos, claro que hubiese sido mejor presentar un polo común con el PO”, aclaró. Según su visión, “nunca en Argentina hubo un electorado de izquierda firme, históricamente el movimiento de masas estuvo contenido en el peronismo y el radicalismo”. ¿Qué modos de revertir esto concibe?, preguntó Página/12. “Las luchas sindicales aún no tienen una identidad política de izquierda. Militantes nuestros son delegados en sus trabajos pero los que los votan ahí no apoyan luego a la izquierda”, explicó Castillo. “Aprovechamos la campaña para alertar sobre el pacto social, que será antisocial. En la izquierda tenemos que plantear de modo más firme la necesidad de un partido de la clase trabajadora”, manifestó en tono de balance interno.

Cuartos con 0 coma...

El Partido Comunista se alió al Humanista y creó el Frente Amplio hacia la Unidad Latinoamericana (FRAL). “Lamentablemente la izquierda repitió su comportamiento histórico, y en este caso en gran medida se debe al hecho de que el Gobierno tomó ciertas banderas de la izquierda, especialmente en los temas de política internacional y de derechos humanos, incluso muchos militantes de izquierda se volcaron a favor de Kirchner. El Gobierno logró la salida del pozo y la estabilidad económica y política le reportó beneficios electorales”, opinó ante Página/12 Jorge Kreyness, secretario de relaciones internacionales del Partido Comunista. ¿Pero qué responsabilidad le cabe a la propia izquierda? “Nosotros estamos en transición de una política de unidad de izquierda que se mostró ineficaz hacia un espacio de profundidad y amplitud. Luego de 2001 Izquierda Unida pudo haber sido una fuerza que creciera al calor de esa situación, pero se frustró por el sectarismo y el izquierdómetro, no abrió compuertas de participación”, respondió el dirigente comunista. Según Kreyness, en la actualidad “ninguna fuerza política se destaca”, y las que existen no logran seducir al electorado por la “enorme distancia que hay entre la izquierda sectaria y el movimiento social”. Respecto del PC, dice que está en transición “hacia una izquierda amplia, en el contexto latinoamericano, no sólo de Cuba sino de Venezuela, Bolivia y Ecuador”.

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Néstor Pitrola (PO) y Vilma Ripoll (MST) fueron candidatos a la presidencia.
Imagen: Bernardino Avila & Télam
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