EL PAíS › LOS LEGAJOS DE LOS TRABAJADORES

Pruebas para la causa

 Por Alejandra Dandan

Jorge Osvaldo Weisz era vicepresidente de la obra social del Sindicato de Obreros de Ledesma y un destacado dirigente sindical que enfrentó las políticas del Ingenio. Estuvo detenido en 1974 y desapareció después de una supuesta liberación en diciembre de 1976. En los allanamientos apareció su legajo laboral, pero lo más relevante es un informe de inteligencia elaborado muy prolijamente por una empresa llamada World División Psicología Industrial. Según fuentes con acceso a la causa, ese informe revela datos sobre sus familiares, amigos, compañeros y allegados en Jujuy y en Buenos Aires.

Hugo Condorí era presidente de la obra social del Sindicato, compañero y amigo de Weisz y hoy es presidente de la Asociación de ex Presos Políticos de Jujuy. “En función de la ley que obligaba a las empresas a prestar asistencia de salud a la gente, Weisz, Luis Arédez, que es otro desaparecido, y yo nos pusimos a trabajar para tratar de que esa obligación se hiciera realidad en el Ingenio”, dice a Página/12. “La empresa no quería asumir el costo del trabajador en el salario; ellos siempre decían que era inconstitucional y en ese contexto nace la posibilidad de construir una obra social para lucharlo. En esa obra social, Weisz asumió la vicepresidencia; Carlos Patrignani, otro desaparecido, asumió como asesor jurídico y Arédez como asesor médico. Ibamos a buscar el cumplimiento de estas leyes, el aporte patronal que ellos no querían pagar y además se quedaban con la retención de ese dinero de los trabajadores.”

Eso generó una lucha férrea –dice– en la que Weisz “ponía todo de sí, de manera que lo primero que hicieron es que lo dejaron cesante. El formaba parte de Vanguardia Comunista y en ese tiempo, como todo se relacionaba con todo, nos combatían y llegó un momento en que me obligan a que le quite el fuero gremial. Nos negamos. Y después lo querían hacer renunciar, no lo hizo. Le ofrecieron una indemnización muy alta, tampoco aceptó. Así que la única forma de sacárselo de encima fue que lo desaparecieron”.

Según los datos de sus compañeros, a Weisz lo detuvieron el 14 de octubre de 1974, estuvo en el Penal de Villa Gorriti a disposición del Poder Ejecutivo nacional pero en condiciones de confinamiento. Poco después lo llevaron al Comando Radioeléctrico y, en diciembre de 1976, mientras liberaban a otros, a él y Patrignani los desaparecieron.

Para los organismos de derechos humanos de Jujuy, el documento “demuestra que la empresa Ledesma realizaba un seguimiento de sus trabajadores y ratifica su participación en los delitos cometidos durante el terrorismo de Estado”. Esto es una de las cosas que la Justicia ahora deberá terminar de confirmar. Para eso cuenta con otros documentos que se encontraron, como legajos laborales de dos personas secuestradas en la Noche del Apagón: Donato Garnica, ex preso, sobreviviente, y Miguel Angel Garnica, que permanece desaparecido. También se encontraron legajos de Héctor Narvaez (sobreviviente) y de Enrique Núñez, Roman Rivero, Germán Córdoba (desaparecido), Hipólito Alvarez y René Guitián.

Aparecieron dos cuadernos con el título de “Proceso de Reorganización Nacional”. Uno de ellos contiene datos sobre el plan de los militares y el otro tiene discursos del dictador Jorge Rafael Videla. En la caja había datos curiosos: por ejemplo, una foto con el registro de la visita de la esposa del dictador Jorge Rafael Videla a la empresa Ledesma en la que se la ve con Pedro Blaquier, la familia y el ex interventor de la provincia.

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