EL PAíS

“Nos multiplicamos, para que se vayan Sobisch y todos los asesinos”

La familia de Carlos Fuentealba reclamó intimidad. Sus compañeros de la Asociación de Trabajadores de Neuquén se reunieron en el corte de ruta para despedirlo simbólicamente. Una multitud clamó por justicia y reiteró el pedido de renuncia del gobernador.

 Por Miguel Jorquera
Desde Neuquén

El dolor y la tristeza se podían tocar. Miles de personas se treparon al extenso terraplén del puente que une Neuquén y Cipolletti, para desde ahí, como tribuna, despedir simbólicamente al docente asesinado Carlos Fuentealba. Arriba del escenario, montado sobre el único acoplado que en los últimos tres días llegó hasta la cima del puente cortado por piquetes y barricadas, estaban sus amigos y los dirigentes de la Asociación de Trabajadores de la Educación de Neuquén (A-ten) que estuvieron con él la trágica jornada sobre la ruta 22, “donde lo fusilaron”. Y una consigna que unificaba a todos: “Sobisch, renunciá”. Los docentes sumaron ayer en el plenario general de seccionales de Aten un punto más, “inclaudicable”, a la larga lista de reclamos que tiene paralizadas las clases desde hace 32 días: “justicia para los responsables directos y la renuncia de los responsables políticos del asesinato de Carlos”, incluido el gobernador neuquino.

Los maestros volverán a realizar asambleas el domingo en todas las seccionales de la provincia y los dos puentes que unen Neuquén con Río Negro se mantendrán cortados hasta el lunes a las 10, donde una “multitudinaria marcha” volverá a exigir al gobierno provincial el cumplimiento de los reclamos de los docentes.

Cientos de vehículos volvieron a marchar, como no lo habían hecho en los últimos días, desde todos los puntos de la capital neuquina hacia el puente carretero que los une con Cipolletti, aunque no para intentar atravesarlo. Iban a la concentración que despediría simbólicamente a Carlos Fuentealba. Su familia decidió hacer “la ceremonia en el marco de la intimidad de su dolor inconsolable”. Allí, miles de personas unos 4000 según los dirigentes docentes, estremecieron sus cimientos a un solo grito: “Sobisch asesino, renunciá”.

Arriba del escenario estaban el hermano de Teresa Rodríguez, otra mártir de las luchas de los neuquinos, que llevaba una fotografía de ella colgando de su cuello. También Liliana Papas, una de sus amigas y compañera de lucha. “Conocí a Carlos desde hace muchos años y fui compañera de lucha en distintos lugares, allí donde siempre estaban Carlitos y Sandra, su compañera. Carlos era siempre un compañero que sabía de qué lado tenía que estar, era un compañero de la clase trabajadora. Ese era él, un compañero rebelde de este sistema, solidario con todo lo que pasaba a la altura de su cuerpo, valioso y valiente”, soltó entre llantos Liliana, que se sobrepuso para gritar lo que todos reclamaban: “Sobisch debe renunciar, sino así como le reventaron la cabeza Carlos se le va a reventar la provincia”.

“Carlos supo agarrar la cuchara de albañil y yo le aconsejaba: Carlitos estudiá, porque son duros los andamios. Se puso a estudiar, bajó de los andamios y fue un gran profesor. Aquel profesor que nos enseñaba en la Uocra de solidaridad y dignidad, hoy les enseñaba a los alumnos cómo ganarse el pan y no pelearse con sus compañeros. Sos un hijo y un profesor de todos los trabajadores neuquinos”, contó y proclamó Alcides Cristensen, un dirigente de la Uocra y vecino de Fuentealba. Luego clamó que el lunes “seamos decenas de miles para decirle a Sobisch: andate, no hay lugar para los cobardes”.

Lo que parecía un deseo de los más indignados por el asesinato del profesor de física y química que enseñaba en los barrios más humildes del oeste de la capital neuquina, también lo ratificó el plenario de las secciones de Aten, y lo expresó en su discurso el secretario general del gremio, Marcelo Guagliardo: “La lucha siempre fue política, siempre fue disputarle al poder el derecho al trabajo, la educación y la salud. Tenemos que multiplicarnos, para multiplicar la pelea para que se vaya Sobisch y todos los asesinos que él encubre”.

El acto de anoche, para rendirle homenaje a Carlos Fuentealba, cerraba una jornada cargada de tensión. Neuquén tardó en despertarse en el día feriado, tras la multitudinaria marcha que el jueves por la noche cruzó toda la ciudad. Pero cientos de docentes pasaron una noche de vigilia en los cortes de los dos puentes que unen a la capital provincial con Río Negro, rodeados de barricadas para defender los piquetes, bajo el temor de una posible represión.

Por la mañana, los docentes volvieron a ser los primeros en salir a la calle. Empezaban a llegar a los cortes y se juntaban con las organizaciones de derechos humanos frente al monumento al General San Martín, para desde una radio abierta seguir de cerca todas las novedades sobre la causa judicial. Allí se supo y se difundió que el policía que “fusiló” a Carlos ya estaba preso (ver aparte). En el local de Aten llegaban delegaciones de todas las localidades de la provincia, para resolver cómo sería la continuidad de la lucha. Los docentes resolvieron seguir con los cortes hasta el lunes, una hora antes de la marcha prevista para las diez de la mañana, de la que también participarán docentes y dirigentes de todo el país, conmovidos por el asesinato de Fuentealba. Mañana, domingo de Pascuas, habrá asambleas en todas las escuelas para discutir el plan de acción del gremio.

En plena siesta, también hubo “escraches” a referentes del oficialista Movimiento Popular Neuquino (MPN) y sus funcionarios. Un grupo de docentes salió a pintar y volantear las paredes de la casa de Mara Alvear, presidenta del Consejo provincial de Educación y en el bar Varoli, del que fue dueño uno de los hijos del gobernador y uno de sus ex asesores de prensa, y de donde son habitués los principales referentes del MPN. Las consignas eran las mismas: “Sobisch renunciá ya” y “renunciá, Mara”.

Las pintadas llegaron hasta las paredes de la sede de la policía provincial, donde estaría detenido Darío Poblete, el cabo primero de los grupos especiales de la policía neuquina que gatilló la escopeta lanzagranadas contra la nuca de Carlos Fuentealba. Pero la osadía terminó abruptamente con la recorrida de los escrachadores: la policía salió rápidamente con sus móviles en búsqueda de ellos y a cubrir otros posibles blancos de los pintores, como la sede del Club Independiente de Neuquén, que preside otros de los hijos del gobernador.

Aunque la policía trató de no mostrase en los lugares públicos, se notaba una importante presencia de efectivos en las comisarías a la espera de cualquier incidente. Los maestros no quieren otros enfrentamientos pero tampoco abandonar las formas que tienen de expresar sus reclamos. Los días que vendrán tampoco serán fáciles ni mucho menos apacibles.


La ofensiva del MPN

Los momentos de tensión no parecen haber pasado. Después de la importante movilización de los docentes y de parte de los ciudadanos de Neuquén frente a la Casa de Gobierno, el Movimiento Popular Neuquino, que domina la provincia desde el regreso de la democracia, no parece dispuesto a quedarse de brazos cruzados. El jueves por la noche y ayer por la mañana, hubo reuniones de punteros del MPN en los principales locales de la capital. No son pocos los que piensan que intentarán lo que ya han hecho otras veces: “abrazar la Casa de Gobierno” como respaldo al gobernador Jorge Sobisch el mismo lunes de la marcha de los docentes, para hacer de dique de contención para que los manifestantes no lleguen hasta la sede gubernamental y que Sobisch tenga que “fugarse disfrazado” como después de la conferencia de prensa que él mismo convocó en la Casa de Gobierno, en la que aceptó haber dado la orden de reprimir a los docentes. Sin embargo, nadie arriesgaba ayer en Neuquén dónde está el gobernador en estos días en que el reclamo ha llegado hasta el pedido de su renuncia. Por las dudas, y ante algunos rumores, los maestros llegaron hasta la residencia de El Messidor, en Villa la Agostura, para hacer sentir su reclamo a uno de los aspirantes presidenciales de la derecha en las elecciones de octubre.

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El dolor impregnó todas las manifestaciones en repudio por el fusilamiento del profesor Fuentealba.
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