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“La invitación permanente” que todavía no se concreta

Kirchner reiteró la posibilidad de que México integre el Mercosur, pero Calderón prefirió destacar a la Aladi. Sí hubo acuerdo en que ambos países se apoyarán para ocupar una banca en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

 Por F. C.
desde México D.F.

El presidente Néstor Kirchner reiteró ayer la posibilidad de que México se sume como miembro al Mercosur, una posibilidad que se baraja desde hace años pero nunca se cristaliza. Con muñeca, su par mexicano, Felipe Calderón, alabó “el liderazgo” de Argentina en el bloque y los procesos de integración en marcha, pero prefirió mencionar la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), de la que su país ya forma parte, como el ámbito más adecuado para avanzar en su acercamiento con América latina. Lo que sí quedó resuelto es que México y Argentina se apoyarán mutuamente para ocupar –obviamente en diferentes períodos– una banca no permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, una decisión que también esconde un mensaje a Brasil.

“Nuestra invitación es permanente”, sostuvo Kirchner en el Palacio Nacional durante una breve conferencia de prensa que siguió a la firma del Acuerdo de Asociación Estratégica en la que se permitieron dos preguntas por país. Y aclaró que no sólo era la voluntad argentina, sino también la de los otros miembros del bloque e incluyó a Venezuela. El gobierno de Hugo Chávez y México mantienen una relación complicada desde que el venezolano tuvo un altercado con Vicente Fox y ambos retiraron a sus embajadores. Kirchner subrayó que él trabajaba para una normalización del vínculo entre ambos países.

Luego de la intervención, Calderón no dio una respuesta explícita a la invitación, pero elogió el papel de todos los mecanismos de integración.

Lo de México al Mercosur reaparece cada tanto. Fox, el antecesor de Calderón, pese a su cercanía con Estados Unidos, lo planteó en más de una ocasión. Pero lo cierto es que la economía mexicana está direccionada hacia el Nafta –canaliza hacia Norteamérica el 80 por ciento de sus exportaciones– y le resultaría complicado readecuarla a las necesidades técnicas del Mercosur. Por eso, según planteó ayer Calderón, prefiere avanzar en acuerdos individuales con cada país antes de plantear una negociación global. En ese sentido, la Aladi –un organismo técnico que discute políticas arancelarias, integrado por los diez países sudamericanos más México y Cuba– resulta más a gusto de sus aspiraciones.

En cambio, en lo que no hubo problemas para llegar a un rápido consenso que en el respaldo a las candidaturas par ocupar un lugar en el máximo organismo de las Naciones Unidas. En ese rubro, importante para la política internacional, México y Argentina tienen una posición similar, mientras que Brasil predica lo opuesto. En una política de Estado que se mantiene cualquiera sea el signo del gobierno, Brasil promueve la ampliación de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad (hoy son los cinco ganadores de la Segunda Guerra Mundial) y se candidatea como el lógico representante de esta parte del continente, dado que es el país con mayor cantidad de habitantes y PBI.

México y Argentina, en cambio, proponen que termine el poder de veto a las resoluciones de la ONU de los miembros permanentes y que no se aumente el número de sus miembros. México quiere que todos sean no permanentes. En ese sentido, coincidieron ayer en alentar una “reforma integral de las Naciones Unidas” y en respaldar sus respectivas candidaturas como miembros no permanentes: México para el período 2009-2010, Argentina para 2013-2014.


El rechazo del ex ministro

“Sería un error monumental..., un gravísimo error desde el punto de vista económico y estratégico.” Con esas palabras, el ex ministro de Economía Roberto Lavagna manifestó ayer su rechazo al ingreso de México en el Mercosur, porque implicaría “ignorar lo que es la relación de México con Estados Unidos”. El candidato a presidente por la Concertación UNA aseguró que a México el ingreso en la comunidad económica regional “le permite en algunos rubros una competitividad muy alta, mayor que la que pueden tener Brasil o Argentina”. Lavagna se ocupó de distinguir su propia gestión económica de la actual –en el mismo gobierno–: “Nosotros hicimos acuerdos con México que abrieron el mercado automotor y parte del mercado de alimentos y demás, pero ésos son acuerdos sectoriales regulados y no un ingreso irrestricto... Argentina cometió el error de apoyar el ingreso de Venezuela con efectos claramente negativos para el Mercosur”.

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