ESPECTACULOS › “COMO HACER BEBES”, DEL BRITANICO BEN ELTON

Un comedia sobre la infertilidad

 Por Horacio Bernades

Empieza como una desenfrenada comedia sexual, sigue como sátira ácida, derrapa hacia el melodrama lacrimógeno y termina como la más convencional comedia matrimonial, con la pareja protagónica reunida tras una separación, buscando el hijo que no llega. Nuevo intento del cine británico por profundizar una línea que le viene dando muy buenos réditos, desde Cuatro bodas y un funeral hasta El diario de Bridget Jones (pasando por Un lugar llamado Notting Hill), Cómo hacer bebés sufre de la misma esquizofrenia que muchas películas contemporáneas, que por querer conquistar a todos los públicos terminan dificultándose el camino.
Es una verdadera lástima que Cómo... no sea un éxito, teniendo en cuenta que su director y guionista es Ben Elton, ex brazo derecho de varios proyectos televisivos protagonizados por el gran Rowan Atkinson, incluido su extraordinario “Mr. Bean”. De hecho, Atkinson aparece en Cómo..., haciendo de ginecólogo, así como Emma Thompson tiene también su pequeño papelito como Druscilla, una sacerdotisa new age. Ninguno de los dos raya a su mejor altura: a Atkinson se lo nota bastante perdido y Thompson sobreactúa de lo lindo. En cuanto a la pareja protagónica, el casting no oculta su decidida busca de “gancho”, ya que el matrimonio está integrado aquí por Hugh Laurie (Sam) y Joely Richardson (Lucy), que ya habían hecho de marido y mujer en 101 dálmatas.
Mientras buscan un chico por todos los medios posibles (incluidas las prácticas esotéricas sugeridas por Druscilla), Sam, que trabaja como guionista en la BBC, es convocado para una película. Como no se le ocurre nada, le robará letra a su propia vida, escribiendo una comedia sobre una pareja infértil y espiando de paso el diario íntimo de Lucy. Allí descubrirá cierta aventurilla que ella tuvo con un galán de cine, y las cosas empezarán a sincerarse entre ambos. Teniendo en cuenta la profesión del protagonista y el carácter autorreferente de la historia, da toda la sensación de que a Elton le interesa más hablar de sí mismo que trabajar a sus personajes, el brillo de los diálogos o las situaciones.
Que su protagonista se desenvuelva en el mundo del cine le da al director ocasión de lanzar envenenados dardos contra ese ambiente, y uno de los blancos más notorios resulta la mismísima BBC, productora del film. Pero el personaje sobre quien destila el peor de los venenos es cierto joven cineasta escocés de moda, que filma comedias pop sobre drogones terminales y es además un engreído y un farsante. Cualquier parecido con Danny Boyle, director de Trainspotting, no es casual. Sin embargo, de la noche a la mañana este odioso monstruo mediático terminará convirtiéndose en un profesional consciente y aplicado. Una de las muchas incoherencias de una comedia que, como la canción “Maybe Baby” –interpretada por Paul McCartney– debió haber brillado con puro encanto pop, y en lugar de eso paga el duro precio de la infertilidad.



(Maybe Baby) Gran Bretaña, 2000.
Dirección y guión: Ben Elton, basado sobre una novela propia.
Fotografía: Roger Lanser.
Intérpretes: Joely Richardson, Hugh Laurie, Adrian Lester, Tom Hollander, Rowan Atkinson, Emma Thompson y Joanna Lumley.
Estreno de ayer en los cines Hoyts Abasto, Cinemark Palermo, P. Bullrich y Multiplex Belgrano.

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