LA VENTANA

Narrativa transmedial

 Por Ricardo Haye *

Ya no es nuevo. Las modernas tecnologías aplicadas al campo de la comunicación y la información determinan un paisaje mediático caracterizado por la convergencia de soportes. Sin embargo, este escenario está dando lugar al surgimiento de novedosos proyectos de narrativa transmedial, una estrategia que utiliza varias plataformas para alcanzar al público con su relato y que trasciende el concepto de multimedia. Este último término suele aplicarse a la adaptación de un mismo contenido a diversos soportes, tales como libros, películas, series de televisión o videojuegos, a los que cualquier persona se puede asomar en forma independiente.

El transmedia, en cambio, procura construir una experiencia inmersiva que se ve favorecida porque el motivo central del relato alcanza extensiones en plataformas diferentes a la original, las cuales se ofrecen como múltiples puntos de entrada, añaden algo más a la historia y generan un ámbito narrativo envolvente.

Matrix y tantísimas otras películas de presupuestos fastuosos se ramifican en juegos de video, series animadas, historietas, páginas web, blogs y episodios concebidos para las pantallas de TV, ordenadores o teléfonos móviles que, además, obtienen amplia repercusión en foros y redes sociales.

El aspecto interesante es que el usuario puede decidir hasta dónde quiere llegar en la “lectura” del texto, expandiendo o limitando sus movimientos entre medios diversos. Los exegetas del modelo también remarcan la posibilidad que se abre al público para “participar” en la creación, aunque esa alternativa resulta difícil de verificar.

Además de los aportes sistemáticos que formulan el estadounidense Henry Jenkins o nuestro compatriota Carlos Scolari, la red ofrece numerosas entradas que informan sobre la evolución de un fenómeno en el que la historia está en todas partes y no aparece limitada por la hora y media de duración de una película o las 24 páginas de una historieta.

Dado que no se trata de reiterar contenidos en cada soporte, la narrativa transmedia pretende poner las mejores posibilidades de cada uno de ellos al servicio del crecimiento de la historia. De este modo, las diferentes plataformas pueden servir para captar la atención de distintas comunidades de fans.

En algunos de los medios partícipes pueden aparecer nuevos personajes; otros ofrecerán historias secundarias y otros más presentarán mundos paralelos. La planeación del proyecto narrativo transmedia puede graduar niveles de complejidad en función de los públicos que acceden a una u otra ventana.

Muchos guionistas y fabuladores diversos deben estar de parabienes, ya que la emergencia de este escenario de complementariedades mediáticas habilita nuevas alternativas laborales. Por otra parte, el modelo demanda una construcción coral de los relatos, algo que sin dudas puede contribuir a enriquecerlos.

Queda por ver si el hegemónico cariz comercial con que el transmedia se presenta es capaz de habilitar espacios en términos de su aplicación educativa y si puede contribuir al desarrollo humano de quienes, hasta aquí, por lo general elige definir como “consumidores”.

Las nuevas tecnologías ya llevan varios años actuando para transformar nuestros modos de trabajar, divertirnos, aprender y hasta pensar, con un impacto aún no debidamente mensurado sobre nuestra capacidad de concentración o dispersión y la constancia o volatilidad de nuestra atención.

Nunca como hoy la humanidad tuvo tantas posibilidades de acceso a la ficción. El dato se vuelve relevante pues el discurso narrativo ofrece una forma de conocimiento y comprensión distinta a la puramente teórico-discursiva. Las historias son territorio fértil para el desarrollo de concepciones e interpretaciones menos dogmáticas acerca del mundo y de la humanidad. El relato es imprescindible porque convoca a la imaginación y agudiza nuestra sensibilidad.

En el flanco académico aparece el desafío de aportar al conocimiento de un público que busca acceder a experiencias mediante la navegación e interacción entre medios. Comprender el comportamiento de las personas que conviven bajo la égida cada vez más manifiesta de un ecosistema convergente de medios resulta fundamental en un momento en que sus hábitos están siendo reformateados por ese complejo entramado de soportes que no sólo multiplica el número de mensajes, sino que también modifica los modos en que éstos son recibidos.

* Docente e investigador de la Universidad Nacional del Comahue.

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