ECONOMíA › INTENSO DEBATE SOBRE LAS CONSECUENCIAS INTERNACIONALES DE LA DEBACLE JAPONESA

La economía está en una falla

Entre los economistas existen visiones diferenciadas sobre el impacto que puede tener la tragedia nipona. Hay quienes advierten por un estancamiento de la recuperación global y otros que estiman que vendrán medidas keynesianas que acelerarán la salida.

 Por Tomás Lukin

Las visiones sobre el impacto económico del terremoto en Japón en la tambaleante realidad global se dividen entre quienes estiman que los esfuerzos de la reconstrucción reactivarán la estancada economía nipona y empujarán al resto del mundo y aquellos que sostienen que la destrucción física de la estructura productiva japonesa en un escenario de elevado endeudamiento implicará un fuerte golpe a la débil recuperación internacional exhibida desde el año pasado. Por su parte, el gobierno japonés sostiene que impulsará la demanda interna y ya anunció masivas inyecciones de capital para desarticular cualquier posibilidad de corrida bancaria o ataque especulativo. En ese escenario, la aceleración en la venta de activos japoneses por parte de los hedge funds y otros inversores institucionales que había comenzado antes del siniestro se tradujo anteayer en una caída del 10,6 por ciento del Nikkei, el principal índice bursátil nipón. Anoche –para Argentina– abrió la jornada con un alza del 1,9 por ciento.

“En el corto plazo estamos frente a una situación problemática. El terremoto en Japón golpeó sobre la región más dinámica de la economía global que es Asia. Invertir y gastar mucho dinero es la única solución para salir de esa situación. La pregunta es de dónde sacarán los recursos necesarios. Si los fondos de seguros japoneses comienzan a liquidar las tenencias de bonos y acciones de Estados Unidos y Europa puede surgir un grave problema financiero porque podría hundir a los mercados”, consideró Ricardo Aronskind, economista de la UBA y la UNGS. En el gobierno de Estados Unidos son conscientes de esa situación y ayer el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, descartó públicamente que los inversores japoneses se lancen masivamente a vender sus títulos de deuda. Japón es el segundo poseedor extranjero de títulos de deuda estadounidenses, detrás de China, con 885.900 millones de dólares. En ese escenario, la Reserva Federal decidió evitar cualquier mención a los hechos en el norte de la isla y mantuvo ayer los niveles de las tasas de interés entre 0 y 0,25 de punto porcentual.

Quienes esgrimen una visión pesimista, fundamentalmente desde el establishment financiero internacional, advierten sobre una inminente crisis fiscal de una endeudada y deficitaria economía japonesa. Sin embargo, el economista poskeynesiano William Mitchell recordó que las predicciones de una inminente crisis fiscal también surgieron luego del terremoto de Kobe, en 1995: “En ese momento el establishment económico sostenía que el desastre llevaría a la economía japonesa a la quiebra. Aparentemente el nivel de deuda pública del 85 por ciento del PIB era explosivo. Los economistas conservadores predicaban la necesidad de achicar el déficit y eso condujo a los paquetes de austeridad fiscal que causaron la recaída de la economía japonesa. Solamente la política monetaria expansiva permitió reactivar el país”. Para el investigador australiano, aunque el nivel de deuda ascienda al 200 por ciento del PIB, las autoridades japonesas poseen espacio suficiente para continuar financiándose y descartó la existencia de cualquier tipo de riesgo fiscal en ese proceso.

“Estoy aterrorizado por las muertes en Japón, nervioso por los posibles trastornos en la producción mundial, pero no estoy para nada preocupado por el impacto del endeudamiento japonés en los mercados financieros globales”, sostuvo ayer desde su blog el Premio Nobel de Economía Paul Krugman. Si bien el espacio político y económico de Japón para llevar adelante la reconstrucción del país es notoriamente mayor al de Haití o Chile, distintos analistas advierten que pueden surgir problemas de oferta en el corto plazo por el impacto material del terremoto sobre la infraestructura de la isla y el racionamiento de energía establecido por el gobierno.

El principal impacto comercial será experimentado por sus socios asiáticos, con quienes mantiene una amplia red de complejos eslabonamientos productivos e inversiones. Los destinos orientales concentran alrededor del 58 por ciento de las exportaciones y el 61 por ciento de las importaciones. A su vez, la paralización de la actividad de las terminales automotrices como Honda y Toyota impactará fundamentalmente sobre la oferta del mercado estadounidense. Otro de los sectores que experimentará posibles demoras es la producción de semiconductores, implementos utilizados en las memorias usb y los reproductores de música y video, así como las memorias de las computadoras de escritorio.

Por el momento es imposible determinar el impacto económico del brutal terremoto. Los escenarios de política que plantean los analistas se dividen entre quienes proyectan que la actual situación implicará el retroceso de la recuperación global, mientras que otros especialistas vislumbran un escenario de crecimiento impulsado por las inversiones requeridas para la reconstrucción. La orientación de la política económica que decida el gobierno japonés en materia de gasto y de seguimiento de los mercados financieros será un aspecto central en los próximos meses.

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La Bolsa de Tokio cerró anteayer con una caída del 10,6 por ciento, aunque ayer abrió en alza.
Imagen: EFE
 
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