SOCIEDAD › YA SON 723 LOS FALLECIDOS Y DIECINUEVE LOS DESAPARECIDOS POR EL TERREMOTO EN CHILE

Entre los saqueos y el desabastecimiento

En Concepción, la ciudad más afectada por el sismo, los comercios cierran y las raciones que envía el gobierno no son suficientes. Los saqueos continúan, pese al despliegue militar. Buscan a sobrevivientes bajo los escombros.

La situación en la ciudad chilena de Concepción, después del terremoto del sábado, es desesperante. “Aquí están saqueando incluso hasta los cuarteles de bomberos”, sostuvo el comandante de esa fuerza, Jaime Jara. “Andaban dos buses con delincuentes arriba saqueando las casas; yo despaché a los bomberos para los cuarteles. Estamos dejando de atender las emergencias por un momento para ver primero nuestra seguridad”, reconoció Jara. El hombre, con rostro preocupado, hizo un “llamado a la cooperación” y aseguró que la alcaldesa de Concepción, Jacqueline Van Rysselberghe, le había contado que “los mismos centros de acopio, donde se entrega toda la ayuda, están siendo objetos de pillaje”. El sismo del sábado, que ya provocó al menos 723 muertes, según datos oficiales, da lugar a quejas razonables por parte de los damnificados, la mayoría de los cuales no han participado de los saqueos, pero sí de las denuncias por falta de alimentos. El gobierno central envió siete mil soldados y 240 mil raciones de comida, de una partida total de 600 mil, para una población de medio millón de habitantes, en la segunda ciudad del país.

“Está lleno. Tienen agua, alimentos, pañales, leche. No dejan entrar. Hay carabineros” en la puerta, afirma un hombre en referencia a un supermercado de Concepción que fue parcialmente saqueado y que ahora está cerrado al público “habiendo necesidad”, sostiene el denunciante. El hombre discrepa con las medidas extremas de seguridad. “Lo ideal sería que entregaran (la mercadería) o lo vendieran al menos”, ratifica Carmen Norín, ama de casa de 42 años, mientras un carabinero resguarda la entrada del comercio, que tiene los vidrios rotos.

El gobierno central envió refuerzos militares y policiales a Concepción, en virtud de la situación de tensión que se está viviendo. Por eso rige el toque de queda, entre las 9 de la noche y las 6 de la mañana, algo que no se vivía en esta ciudad desde 1990. Era el final de la dictadura de Augusto Pinochet, que tuvo consecuencias trágicas en Concepción, sobre todo para los estudiantes de la universidad local.

El tema de los saqueos es el comentario obligado. “Donde saquearon ayer (por el domingo) no hay nada. Saquearon todo en los supermercados, las farmacias, hasta los remedios para revenderlos”, cuenta una cajera de 55 años que pidió mantener el anonimato. “La municipalidad tiene un local con (efectivos del) Ejército para entregar agua y la Radio Biobío entrega remedios e informaciones, pero necesitamos de todo: pan, leche, todo.”

La llegada de la ayuda sigue demorada, en parte por los daños sufridos por las principales rutas que unen al país de punta a punta.

Desde lo alto de un balcón, un hombre lanzaba cartones de leche a otras personas que esperaban en la vereda. A su lado, otro hombre repartía bolsas de harina. De repente, todos salieron corriendo ante la llegada de un camión hidrante y de otro vehículo en el que llega una treintena de gendarmes equipados con cascos, escudos, bastones y chalecos antibala. Los uniformados dispersaron a la multitud, pero hubo sólo dos detenciones. “Si (se roban) comida básica, leche, harina, agua, pañales, no los vamos a detener, pero si es un televisor, los vamos a detener”, aclara el inspector de la Policía de Investigación Carlos Huerino.

Hubo algunos aplausos cuando, en la noche del domingo, llegaron a Concepción los primeros militares. La presidenta Michelle Bachelet ordenó la movilización de siete mil efectivos. “Está bien que vengan porque hay mucho desorden”, asegura Carmen Norín. “Dicen que se escaparon prisioneros. Hubo un incendio en la (cercana) cárcel de Manzano.” En las emisoras de radio locales, hay quejas por saqueos en casas que quedaron abandonadas. Eliécer Solar, jefe de la policía local, cree que todavía faltan refuerzos para poder controlar la situación.

Un grupo de personas incendió un centro comercial y saqueó el cuartel de bomberos. Le prendieron fuego a una multitienda y a un supermercado anexo, en pleno centro de Concepción. Para evitar situaciones similares, cientos de infantes se plantaron en la zona céntrica y aledaños. Las guardias se mantienen en todas las esquinas. El gobierno anunció el envío de 240.000 partidas de alimentos hacia la conmocionada región y dijo que se preparaba ampliar la ayuda hasta cubrir un total de 600.000 raciones.

“El consultorio de San Pedro de la Paz (localidad aledaña a Concepción) fue saqueado hace media hora. Nosotros comprendemos que la gente necesita comer, pero no el saqueo de los hospitales y consultorios. ¿Qué hacemos para atender a nuestra gente?”, subraya Jara, el jefe de Bomberos.

En Concepción, los equipos de rescate escucharon a tres sobrevivientes que continúan atrapados bajo los escombros de un edificio de 14 pisos que colapsó en esa ciudad como consecuencia del terremoto de 8,8 grados en la escala de Richter. “Tenemos respuestas porque escuchamos dos golpes y habría una persona que rompió un vidrio. No sé precisar cuánta gente es, aparentemente tendríamos tres que habitaban el departamento 602”, dijo el capitán de bomberos Juan Carlos Subercaseux. “Vamos a hacer un trabajo de relojería y hacer unos pequeños orificios para establecer algún contacto verbal y de imagen”, aseguró el bombero. El edificio está ubicado en el centro de la ciudad.

Desde Buenos Aires, la presidenta Cristina Fernández dispuso el envío de ayuda para Chile en seis aviones Fokker, mientras el embajador argentino en Santiago, Ginés González García, sostuvo que “no hay argentinos entre las listas de desaparecidos ni fallecidos. La única mujer que murió a causa del terremoto de la que tenemos información residía desde hace varios años en este país” (ver nota aparte). Se trata de Graciela Laikán, que vivía junto con su marido chileno y su hija, que también murieron.

González García admitió que se intenta localizar “a tres jóvenes riojanos que habían llegado a jugar al fútbol a la ciudad de Concepción. Los buscados son Mario Bazán, Maximiliano Bóveda y Sergio Romero, mientras que también estaría desaparecido un menor de 15 años, Cristian, hijo de Bazán. Además de la ayuda humanitaria, Chile recibió ayer la llegada del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton.

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En Talcahuano, las casas se derrumbaron sobre los autos y los barcos quedaron en medio de la ciudad.
Imagen: AFP
 
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