SOCIEDAD › RECLAMOS POR EL ABORTO EN EL ACTO DEL DIA DE LA NO VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

Sentada frente al Congreso

Diversas organizaciones de género se unieron en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres para reclamar por el derecho a interrumpir un embarazo. “Penalizar el aborto también es violencia”, fue la consigna.

 Por Mariana Carbajal

Hubo batucadas, radio abierta, carteles, banderas y performances con intervenciones artísticas.
Imagen: Leandro Teysseire.

“Penalizar el aborto también es violencia.” Con esa consigna, centenares de mujeres –y también varones– se sentaron ayer por la tarde frente al Congreso, en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, para pedir a los legisladores que consagren el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo en el primer trimestre de gestación. La numerosa convocatoria reunió a feministas, partidos de izquierda, la Federación LGTB, CTA–Capital, ATE y otros gremios, entre una amplia diversidad de organizaciones que dejó de lado diferencias para sumarse a un mismo reclamo, a cinco días de que se abra en la Comisión de Legislación Penal, con una audiencia pública, la discusión parlamentaria en torno del aborto. “Verbal, sexual, laboral, institucional: es violencia igual”, fue otra de las consignas de la manifestación.

Desde Glew, en el sur del conurbano, Miriam Machaca, trabajadora social, especialista en género, llegó a la esquina de Callao y Rivadavia con una docena de mujeres de la Villa París, un barrio que se está conformando en una toma de tierra. “Es la primera vez que participamos en una marcha. Quisimos sumarnos a la lucha contra la violencia hacia las mujeres y apoyar a la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito”, contó Miriam, con un pañuelo verde en el cuello. Muchas y muchos de los participantes llevaban el mismo pañuelo que identifica a la Campaña, entre ellas la diputada porteña María José Lubertino, de Encuentro Popular para la Victoria. Sin pañuelo, pero acompañando el reclamo, se la vio a la legisladora de la ciudad María Elena Naddeo, de Diálogo por Buenos Aires. También se sumaron a la convocatoria la activista trans Lohana Berkins, militantes por la diversidad sexual, feministas históricas y jóvenes piqueteras.

Batucadas, una radio abierta, carteles, banderas y performances con intervenciones artísticas animaron la sentada. “Nos sentamos con la idea de esperar la sanción de la ley que despenalice el aborto”, señaló la abogada feminista Nina Brugo. Y también pidió la reforma a la ley de trata, que empezó a discutirse este año, pero no avanzó. Feministas de larga trayectoria se sorprendían por la nutrida concurrencia. Callao y Rivadavia quedaron cortadas al tránsito. En las rejas del frente del Congreso, una bandera verde recordaba la magnitud de la tragedia que provoca la criminalización del aborto en el país: “Cada dos días muere una mujer por aborto clandestino”.

Otras formas de violencia, como la sexual, la institucional, la laboral, la obstétrica y la doméstica, también se hicieron visibles durante la manifestación. Cartulinas de colores pegadas sobre Callao por la agrupación Las Fulanas recordaban la violencia simbólica y verbal con frases tantas veces escuchadas, que desvalorizan a las mujeres: “Andá a lavar los platos”, “Sin mí no sos nada”, “No servís para nada”. Entre el grupo de Las Piqueteras, Ingrid Zucca, llegada desde Guernica, denunciaba la desaparición de su hija Nadia Giselle Zucca, de 13 años, presuntamente a manos de mafias de la prostitución. Desde el 10 de agosto no sabe nada de ella. Un cartel violeta que portaban integrantes de La Casa del Encuentro ponía en primer plano los 231 feminicidios ocurridos en el país a lo largo de 2009, de acuerdo con el relevamiento que llevan adelante los casos publicados en la prensa. La Federación de Estudiantes Libertarios, Las Rojas, la Agrupación Pan y Rosas, y el Plenario de Trabajadoras del PO también dijeron presente. A un costado, varios integrantes del Colectivo de Varones Antipatriarcales mostraban una bandera que decía: “Ni machos, ni fachos”. “Nos sumamos al planteo de que el aborto clandestino es violencia de género, aunque sabemos que hay otras formas de violencia que sufren cotidianamente las mujeres. Todas las formas de desigualdad, que los hombres usufructuamos, constituyen violencia”, comentó Luciano Fabbri, uno de los miembros de la agrupación.

Desde la radio abierta, varias voces rezaban al unísono la oración por el derecho al aborto, prolijamente impresa a modo de estampita con una imagen de la Virgen en el anverso.

A 50 años del asesinato ordenado por la dictadura de Trujillo, en República Dominicana, de las tres hermanas Mirabal, en cuya memoria se instituyó el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, la conmemoración tuvo un rasgo especial en la ciudad de Buenos Aires. “Nos hemos unido para hacer esta sentada verde. La criminalización del aborto es violencia porque cualquier mujer que decide abortar siente que se tiene que ocultar, que pone en riesgo su vida”, resumió Martha Rosenberg, del Foro por los Derechos Reproductivos, una de las organizaciones que integran la Campaña y ayer mostró, con orgullo, su pañuelo verde.

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