SOCIEDAD › DICTAN LA “FALTA DE MéRITO” A LOS DIRECTIVOS DE SOL POR EL AVIóN QUE CAYó EN RíO NEGRO

Una tragedia que no tiene responsables

El juez de Bariloche consideró que no hay motivos para procesar a los tres principales directivos de la empresa Sol, aunque tampoco los sobreseyó. El avión cayó un año atrás y provocó 22 muertes. Los ejecutivos, de todos modos, seguirán investigados.

Los tres máximos directivos de Sol Líneas Aéreas fueron beneficiados con la “falta de mérito” en la causa penal que se instruye por el accidente que se produjo en Río Negro en 2011, cuando un avión de esa compañía cayó a tierra y murieron 19 pasajeros y tres tripulantes. Así lo revelaron ayer fuentes judiciales y precisaron que la resolución fue dictada por el juez federal de Bariloche, Leónidas Moldes, quien rechazó un pedido de declaración indagatoria de los tres directivos elevado por la querella, representante de los deudos.

Los beneficiados con la “falta de mérito”, es decir que no fueron procesados pero tampoco sobreseídos en la causa, son Danilo Alberto Pojmaevich, Horacio Gabriel Angeli y Juan Alberto Nyffenegger, gerente, presidente y vicepresidente de Sol Líneas Aéreas. Para el juez, de momento, “el cúmulo de evidencias y en especial la peritación no han aportado razones para incrementar el grado de sospecha” sobre los tres ejecutivos.

“Es posible afirmar que el comportamiento de los nombrados en relación con el lamentable suceso que ocupa a estos actuados pudiera aparecer unidos causalmente al suceso de modo tal de reputarlos como probables autores del hecho”, señaló Moldes.

La querella había pedido que declararan como acusados del delito previsto en el artículo 190 del Código Penal, que reprime al que “a sabiendas ejecutare cualquier acto que ponga en peligro la seguridad de una nave, construcción flotante o aeronave”, a su vez calificado por el resultado de muerte según el último párrafo del mismo texto legal.

Según la “caja negra” analizada por la Junta de Investigaciones de Accidentes de la Aviación Civil, los pilotos comentaron minutos antes de la tragedia que la pérdida de altura se debía a que “no sirve este avión para esta ruta” y lamentaron que los dueños de Sol Líneas Aéreas “no lo quieren entender”.

“Es como que está pegando hielazos por todas partes. Carga mucho, carga más de lo que desprende.” “Yo tengo abajo en el medio, viste. No lo desprendió bien”, se escuchaba decir a Juan Raffo y Adriano Bolatti al comentar el hielo formado sobre la máquina.

“Mirá, boludo, el bodoque que se te formó, no lo puedo creer”, dijo uno de ellos, mientras el otro respondió: “Un poquito en el parabrisas, podemos hacer una estalactita”. En tanto, el otro agregó: “¡Sabés lo que debe ser la panza del avión!”.

“Nos tendríamos que haber quedado, Juan, hoy, era para que se rompa el avión”, dijo uno de los tripulantes a las 20.52, dos minutos después del último contacto con la torre de control, en el que pedían permiso para descender.

El peritaje reveló que su compañero sostuvo diez minutos después: “Estos (por los directivos de la empresa Sol) no saben lo que es volar en esta zona con estos aviones, te estoy hablando de estos aviones”.

La aeronave matrícula LV-CEJ, un Saab 340 A a hélices de la empresa Sol Líneas Aéreas, que venía de Córdoba, despegó el 18 de mayo de 2011 del aeropuerto de Neuquén hacia Comodoro Rivadavia, pero al sobrevolar el paraje Prahuaniyeu, en Río Negro, se precipitó a tierra, donde se calcinó por completo.

Según el fallo judicial, el informe preliminar de la Junta de Investigación de Accidentes de Aviación Civil que figura en el expediente judicial, “la meteorología influyó en el accidente”, mediante un factor de “engelamiento severo” de la aeronave, a raíz de una “probable inadecuada planificación del vuelo”.

La mediciones de las condiciones ambientales en el aeropuerto de Neuquén fueron realizadas por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), que aseguró que al momento del despegue del avión accidentado “las condiciones eran de visibilidad óptima y sin fenómenos significativos”.

Por su parte, un mecánico de Mantenimiento de Escala llamado a declarar en la causa sostuvo que “luego de arribado el avión a Neuquén realizó los controles de nivel de aceite del motor y PGB (caja gobernadora de hélice)” e indicó que “el piloto no informó de ningún desperfecto técnico”, para luego asegurar que “el piloto hizo una inspección visual de la aeronave antes de despegar”.

En tanto, la declaración testimonial de un comandante con aproximadamente 14.500 horas de vuelo –11 mil de ellas en Saab 340– que realizó en la misma fecha el trayecto Neuquén-Comodoro Rivadavia con un avión similar, indicó que registró “formación de hielo”, aunque advirtió que “el avión cuenta con el equipamiento necesario para sortear ese tipo de acontecimientos”.

Asimismo, resaltó que “a partir de las condiciones meteorológicas que se brinda a los comandantes antes de iniciar cualquier vuelo y las velocidades y altitudes del vuelo, siempre es responsabilidad del comandante de la aeronave tomar decisiones relativas en función de las condiciones del vuelo y la meteorología, durante el mismo”.

También declaró una tripulante de cabina de pasajeros en el vuelo Sol 5427, quien aseguró que “en el trayecto Comodoro Rivadavia y Neuquén se sintieron ruidos por el desprendimiento de hielo”. También refirió “críticas hacia la empresa, relacionadas con cuestiones laborales y de seguridad”.

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El avión cayó el 18 de mayo de 2011 a raíz de la acumulación de nieve que se produjo en el aparato.
Imagen: Télam
 
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