SOCIEDAD › USUARIOS DEL PARQUE CENTENARIO MARCHARáN HOY A LA JEFATURA DE GOBIERNO

Un festival contra las rejas

Los asambleístas rechazan el cierre del parque, realizado por el gobierno porteño sin la aprobación de la Comuna ni en consenso vecinal. Página/12 recorrió con legisladores el lugar de las obras, paradas por orden judicial.

 Por Carla Perelló

Con un festival, la Asamblea del Parque Centenario en Defensa del Espacio Público se manifestó ayer contra del enrejamiento de ese espacio verde, medida dispuesta por el Gobierno de la Ciudad y frenada por la Justicia hasta tanto se expida otro juzgado a partir de hoy, tras la finalización de la feria judicial. Las chapas de tres metros de altura en torno del perímetro fueron el telón de fondo durante la calurosa tarde hasta entrada la noche. Cada intervalo entre los espectáculos que se hicieron sirvió para informar al público cuál es la situación actual y para esbozar nuevas ideas para manifestarse. Mientras, los integrantes de la feria colocaron algunas mantas sobre la vereda para vender sus productos y algunos de los libreros abrieron sus puestos a la espera de algún comprador. Cada veinte metros había dos efectivos de la Metropolitana y frente al festival, unos veinte policías de la Infantería vigilaban el lugar. Hoy a las 15 marcharán desde la Jefatura de Gobierno hasta el Ministerio de Espacio Público, en Diagonal Norte 570.

Página/12, en compañía de un grupo de legisladores y comuneros, pudo atravesar la empalizada y comprobar que las obras están avanzadas: una estructura de metal está sostenida con cemento en la base. Mientras transcurría el festival, los diputados Adrián Camps y Pablo Bergel y el comunero Martín Iommi debieron esperar 20 minutos para que les permitieran el paso. Luego, Camps anunció que hará un pedido de informes a la Legislatura por el proceder de la Metropolitana y la Infantería durante la represión. Y denunció que actuaron grupos “parapoliciales”: “A los detenidos les abrieron causas por resistencia a la autoridad, yo también me resistiría si viene un tipo de civil sin identificación a detenerme. Me hace acordar a la dictadura, a la Triple A”, lanzó.

Desde que el lunes el parque amaneció con chapas que prohibían el acceso al lugar, los vecinos comenzaron a juntarse. Tardaron poco en organizarse y, desde entonces, no pararon de trabajar. En horas convocaron a un festival. “Todos los artistas que están participando se sumaron por voluntad propia”, contó Facundo Lastra, de la comisión organizadora del encuentro. La jornada comenzó temprano. A las 11 se reunieron los integrantes de las comisiones. Para las 13, Díaz Vélez y Lobos ya estaba cortada. Un grupo de ciclistas dio una vuelta simbólica alrededor del lugar para dar comienzo al festival. Las bandas comenzaron a desfilar.

Algunos ya se habían acomodado en pequeños espacios con sus mantas. Más cerca de las chapas, en un escenario improvisado sobre la plazoleta que está en la esquina de Díaz Vélez y Leopoldo Marechal, el grupo Los tambores no callan fueron de un lado al otro. A paso firme, bailando, cruzaron de lado a lado al público que poco a poco se iba acercando. “Lienzos vivientes”, rezaba una tela sobre el asfalto caliente y junto a él, el pintor esperaba con su pincel que alguien se acercara. Belén Ninet no pasó por allí pero tenía brazos y piernas pintados con fibrón. “Parques Libres”, tenía escrito en un brazo y en la pierna. “Esto es el primer paso para privatizar los espacios públicos”, sentenció y agregó que “enrejando no se lucha contra la inseguridad, se hace con educación”. A unos metros, un grupo de malabaristas mostraba sus habilidades. Sobre la plazoleta, el peluquero Laureano Cortez –que solía trabajar los fines de semana en la plaza– corta el pelo a la gorra. Su consigna es clara: “El cambio comienza por la cabeza. No a las rejas, sí a la libertad”, dice el espejo en el que se miran los clientes.

Luego de su presentación, los folkloritas Judith Martínez y Leonel Iglesias advirtieron sobre “los riesgos de que se tornen privados los espacios públicos”. En una mesa en el medio de la calle, Nicolás, de la comisión de limpieza, atendía a quienes se acercaran a preguntar por la junta de firmas o por el taller de reciclado que publicitaba con un cartel. Allí también repartía volantes, una carta abierta de la Asamblea: “El avance macrista sobre el Parque Centenario constituye una medida para avanzar en la privatización de los espacios públicos y el vaciamiento cultural al servicio de nuevos negociados”.

Las nubes en el cielo parecían cada vez más cargadas. Eran casi las 19 y se acercaba el turno de Gabo Ferro. El músico tenía fecha para tocar en el Anfiteatro dentro del parque este fin de semana. “El cambio de escenario lo dice todo”, sostiene ante la pregunta de este medio sobre si está o no de acuerdo con el enrejado.

Del otro lado de las vallas, Anarkumbia tira piedra animaba la fiesta. Las gotas de lluvia no lograron ahuyentar al público que a cada minuto era más numeroso. Ya se acercaba la hora de una nueva asamblea. La fiesta continuaba, bajo la consigna “No a las rejas”.

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Artistas, puesteros, vecinos, usuarios del parque y hasta un peluquero, en Díaz Vélez, frente al parque.
Imagen: Guadalupe Lombardo
 
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