EL PAíS › MESA REDONDA SOBRE HISTORIA EN LA PLAZA DE MAYO

Una clase de derechos

El ministro de la Corte Suprema Raúl Zaffaroni, y los periodistas y escritores Hernán Brienza y Araceli Bellota analizaron las implicancias presentes de la lucha por los derechos humanos.

 Por Ailín Bullentini

El Himno Nacional interpretado en armónica por el músico Franco Luciani fue un prólogo emotivo. El cielo negro y el amague de algunas gotas no hicieron más que amenazar, por escasos minutos, con suspender el “debate histórico” que tuvo lugar delante del Cabildo, frente a la Plaza de Mayo. La lluvia no se desató y el juez de la Corte Suprema Eugenio Raúl Zaffaroni y los periodistas y escritores Araceli Bellota y Hernán Brienza ofrecieron sus conclusiones acerca de los avances logrados por la Asamblea del año XIII en materia de igualdad y derechos. Lo hicieron ayer, en el marco de los festejos organizados por el gobierno nacional por el Bicentenario de aquella declaración, y ante una plaza colmada de militantes.

“¿Cómo se actualizan sus avances en materia de igualdad y derechos en la Argentina de hoy?”, fue el disparador con el que los moderadores, los periodistas Cynthia García y Carlos Polimeni, abrieron el debate, que la televisión pública transmitió en vivo. Para entonces, varias de las figuras más relevantes de la primera línea política nacional ya ocupaban la franja central de las butacas dispuestas frente al escenario, rodeados de remeras de Kolina, La Cámpora y Peronismo Militante, entre varios otros. El vicepresidente Amado Boudou; los ministros de Educación y Ciencia y Tecnología, Alberto Sileoni y Lino Barañao respectivamente; el secretario de General de Presidencia, Oscar Parrilli; el de Cultura, Jorge Coscia, y el de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que fue ovacionado. También algunos diputados del bloque kirchnerista, como Andrés Larroque y Fernando Navarro, y senadores como Miguel Pichetto fueron de la partida.

La palabra fue otorgada, en primer lugar, a Brienza, quien destacó la mesa que compartió con el juez y su colega, como metáfora de “lo logrado en la última década”: “Por primera vez se debate, se piensa y se estudia historia en forma colectiva. Esta plaza es la demostración más brutal de que los pueblos pueden hacer historia”, comenzó.

Luego, consideró que la Asamblea del Año XIII fue “el primer congreso que se realizó en el país con el objetivo de profundizar los derechos humanos” y, en respuesta a la consigna convocante, remarcó que el cónclave en el que un puñado de hombres de la política de 1813 se comprometieron con “las Provincias Unidas del Río de la Plata” sin mencionar la dependencia de la monarquía española “vive en cada una de las medidas que amplíen ciudadanía”: “La Ley Sáenz Peña, el voto de la mujer, las Madres de Plaza de Mayo, cada condena que le llega a un genocida, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, la Asignación Universal por Hijo reviven los valores establecidos” por aquellos asambleístas.

Bellota, al igual que lo haría Zaffaroni a su turno, destacó el “debate histórico” del que formó parte: “Es una respuesta a ese largo camino de lucha por la libertad, la igualdad y la ciudadanía del que está hecha la historia de nuestro país”. La periodista y escritora eligió repasar el momento histórico en el que “un grupo de argentinos decidió no atrasar más la discusión por la independencia” y contraponerlo permanentemente con la actualidad del país. Describió la época, mencionó la “influencia de los poderes económicos mundiales que siempre tuvieron intereses en estas tierras” y que “aún hoy siguen contando con socios locales que salen a bancarlos”, y concluyó que “son esos mismos los que se oponen a la Ley de Medios porque no quieren escuchar otras voces más allá de la voz del poder”. “La Asamblea decidió decir basta con la pedagogía del miedo impuesta por Europa”, definió.

Por último, comparó a la historia de la Argentina con “una carrera de postas en la que en la construcción colectiva y permanente unas generaciones les pasan el legado a las otras” y añadió: “Hoy nos toca a nosotros tomar la posta. Es nuestra obligación hacerlo por los que se jugaron entonces y por los que vendrán”.

La de Zaffaroni fue la última disertación, y la única que integró a la matanza de habitantes originarios de las tierras que hoy integran el territorio argentino y la conceptualizó como “genocidio”. El magistrado mencionó que el hecho histórico conmemorado ayer en su bicentésimo aniversario “es histórico porque condiciona nuestro presente” y la consideró como el hecho que “definió dos modelos de Estado y de sociedad que fueron dividiendo la historia argentina a lo largo de estos doscientos años: el modelo de Estado de los privilegios, de la exclusión y de libertad para explotar, y el modelo de Estado de la inclusión, de la paulatina marcha hacia la igualdad y el de la solidaridad”.

Apuntó que a lo largo de la historia “nos han intentado ocultar la verdadera dimensión de estos derechos y libertades”, en referencia a los apuntalados en el documento elaborado por la Asamblea bicentenaria, “y saqueadores y asesinos las han robado a nuestros próceres para arrastrarlas por el fango de los intereses sectoriales”. Y en ese sentido, continuó: “En su nombre se cometieron los peores crímenes: el más cruel y vergonzoso genocidio de los pueblos originarios, la eliminación de la raza negra, se bombardeó esta plaza, desaparecieron 30 mil personas”. Como última reflexión, el ministro de la Corte Suprema que se declaró emocionado por hablar “por primera vez” en la Plaza de Mayo, sentenció: “Hoy venimos a recuperar el verdadero sentido humanista de los derechos fundamentales a la libertad y a la igualdad”. La multitud lo ovacionó.

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Cynthia García, Carlos Polimeni, Raúl Zaffaroni, Araceli Bellota y Hernán Brienza, frente al Cabildo.
Imagen: Sandra Cartasso
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