SOCIEDAD › LA MUJER HALLADA EN LA CEAMSE MURIó DE UN GOLPE EN LA CABEZA

Un crimen que no tiene pistas

La autopsia determinó que Adriana Giménez, la chaqueña cuyo cadáver apareció en una planta de tratamiento de basura, no fue víctima de un abuso sexual. Los investigadores intentan descubrir en las cámaras de la Ceamse desde qué camión cayó el cuerpo.

Adriana Paula Giménez, la mujer que el martes apareció muerta en la planta de la Ceamse, en José León Suárez, murió de un fuerte golpe en la cabeza y no presentaba signos de haber sido abusada sexualmente. Así lo establecieron en la autopsia los expertos del Cuerpo Médico Forense, quienes ahora deben determinar si ese golpe se lo aplicó otra persona o si lo sufrió en otra circunstancia.

El fiscal que investiga el caso, Jorge Ballestrero, informó que “los resultados de la autopsia concluyeron que la mujer tenía un traumatismo cráneofacial”. Además, el titular de la Fiscalía Nacional en lo Criminal de Instrucción 34 reveló que la víctima “no presentaba orificios de bala, ni signos de abuso sexual u otras lesiones que indiquen que estuvo privada de su libertad”.

Ballestrero, según un comunicado de la Fiscalía, trabaja en coordinación con la División Homicidios de la Policía Federal “para poder identificar al responsable y esclarecer el hecho” y que, como se trata de “un hecho con autor desconocido”, el Juzgado Nacional de Instrucción 15, a cargo de Karina Zucconi, delegó en el fiscal la investigación.

La fiscalía confirmó que Giménez, de 31 años, era “oriunda del Chaco, llegó a Buenos Aires junto a su madre Norma Laudelina Culacciatti, para someterse a un tratamiento médico” y que “ambas se alojaban en el hotel que la Asociación Mutual de Docentes de Chaco (Amudoch) tiene en el barrio porteño de Balvanera”. “La mujer fue vista por última vez el 16 de mayo. Ante su ausencia, la madre radicó la denuncia ante la comisaría 8ª de la Policía Federal, por averiguación de paradero”, agrega el comunicado.

En la autopsia, los forenses también detectaron múltiples politraumatismos y fracturas que se habrían producido posmortem por la acción de las máquinas compactadoras de basura, aunque ahora se esperan los resultados de los estudios complementarios.

El martes, los médicos que realizaron el levantamiento del cadáver estimaron una data de muerte de entre 18 y 24 horas previas al hallazgo, es decir, entre las 11 y las 17 del lunes, por lo que ahora el fiscal Ballestrero debe intentar establecer dónde estuvo Giménez los 17 días que permaneció desaparecida.

Según contó a la prensa la madre de la víctima, Paula desapareció a la 1.30 del 16 de mayo, cuando salió del hotel en que se hospedaba desde unos días antes, en avenida Jujuy al 400, a comprar cigarrillos.

La mujer, oriunda de la ciudad chaqueña de Presidente Sáenz Peña, era una paciente psiquiátrica que había venido con su madre a Buenos Aires por una consulta médica pues sufría de esquizofrenia.

Mientras su familia buscaba a Giménez, algunos testigos dijeron haberla visto deambulando por los barrios de Once, Constitución y Liniers e incluso en una oportunidad la vieron descalza.

El cadáver de la mujer apareció el martes alrededor de las 10 en la cinta número 1 del predio de la Ceamse de José León Suárez, con el torso desnudo, excepto por un top desgarrado, y con un jogging negro, con tachas doradas, en la parte inferior.

Como sucedió hace casi un año con el crimen de Angeles Rawson (16), el cuerpo fue descubierto por los empleados en la cinta donde se separan residuos reciclables, quienes llamaron al supervisor y éste denunció el hecho al número de emergencias 911. Si bien luego en la morgue, su madre reconoció el cuerpo, Giménez fue reconocida también en la Ceamse por una foto que la Policía Federal le envió al fiscal de San Martín, José Gouzden, que intervino por el hallazgo del cuerpo.

Los detalles que le dieron la certeza de que se trataba de Paula fueron un anillo de coco que tenía en una de sus manos y una cicatriz que presentaba la víctima a raíz de una operación de labio leporino.

Los investigadores determinaron que el cuerpo llegó a la madrugada desde la Capital Federal en un camión “herméticamente cerrado” desde la planta de transferencia ubicada en el barrio porteño de Colegiales. Por eso, ya ordenaron el secuestro de las cintas de las cámaras de seguridad de esa planta de la Ceamse. Lo que buscan es establecer si en alguna de ellas se observa el momento en el que cae el cuerpo de Giménez desde alguno de los camiones de recolección de residuos sobre la cinta transportadora que deposita la basura en el camión que, luego, la lleva a la planta de José León Suárez.

De esa manera, sobre la base del camión que recolectó el cuerpo se podría establecer su recorrido y la zona donde se encuentra el contenedor en el que fue arrojada la víctima.

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Adriana Giménez estuvo desaparecida 17 días, hasta que terminó muerta y su cuerpo fue tirado en un contenedor.
 
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