SOCIEDAD › TRES PERSONAS SIGUEN INTERNADAS POR LA EXPLOSION EN CORDOBA

En busca de las causas

El gobierno provincial estudia la posibilidad de alquilar viviendas para los afectados. Se confirmó la presencia de alcohol en el depósito. Una de las hipótesis que trascendió es que también almacenaban químicos que se utilizan en las tintorerías.

Tres son las personas que siguen internadas, dos de ellas en grave estado, como consecuencia de la explosión que se produjo el jueves por la noche en la fábrica de productos químicos ubicada en la ciudad de Córdoba. En el Hospital de Urgencias, y en estado crítico, están internados Pablo Amaya, de quince años, con traumatismos graves, y María Angelina Cueto, de 64, quien sufrió un infarto. Mientras tanto, en el Policlínico Policial evoluciona en forma favorable la salud del bombero Fredy Ferreyra, de 30, quien sufrió heridas cortantes cuando llegó a la planta para tratar de apagar el incendio y fue alcanzado por la onda expansiva del estallido. En el hecho hubo 66 heridos y cerca de 450 casas sufrieron daños. Sobre este punto, el ministro de Desarrollo Social de la provincia, Daniel Passerini, precisó que “son quince las viviendas prácticamente destruidas o con riesgo de derrumbe” y otras veinte tienen “daños parciales” importantes.

Luego de una recorrida por el barrio Alta Córdoba, y de obtener datos que todavía son parciales, el ministro Passerini dijo que a la mayoría de las 450 casas afectadas por la explosión “hay que reponerle los vidrios” y en algunos casos las aberturas, tanto puertas como ventanas. La zona afectada es de al menos diez manzanas a la redonda. Passerini anunció que el gobierno provincial estudia la posibilidad de alquilar viviendas para los afectados que no podrán volver a sus casas por largo tiempo.

Además de los daños, y de la situación de los heridos graves, el centro de la atención está ahora en el resultado de la indagatoria al único detenido, Sergio Hilton Raponi, el principal propietario de la fábrica Raponi Industrial Química S.R.L. Raponi fue imputado de “estrago culposo agravado” por la fiscal Eve Flores, quien lo indagará mañana. En el acta de habilitación de la planta, según los dichos de sus propietarios, se afirma que en el lugar sólo trabajaban con elementos “no inflamables”. La afirmación fue desmentida por las autoridades municipales y provinciales, dado que entre las ruinas a la que fue reducida la planta encontraron una importante cantidad de alcohol.

Cuando la prensa local insinuó que no se habían realizado en forma correcta las inspecciones de rutina en el lugar, el intendente de la ciudad de Córdoba, Ramón Mestre, informó que el control más reciente se hizo “hace tres meses y todo estaba en orden”.

El director de Defensa Civil, Hugo Garrido, confirmó la presencia de alcohol en el depósito. Una de las hipótesis que trascendió es que también almacenaban químicos que se utilizan en las tintorerías para el lavado en seco. Uno de ellos es el percloroetileno, un solvente no inflamable pero volátil, que se transforma fácilmente en vapor y que es dañoso para la salud si se está en contacto permanente con sus emanaciones. Respecto de las causas del incendio y la posterior explosión, según las pericias preliminares, el incidente podría haberse originado porque se recalentó una máquina encargada de la mezcla de productos químicos.

Un experto consultado por un diario de Córdoba señaló que el percloroetileno en contacto con el calor –en este caso generado por el incendio que estalló en la planta– puede provocar un aumento de la presión y, por lo tanto, producir una explosión. El consejo, para los que almacenan estos productos, es que lo hagan en depósitos ubicados en las afueras de las ciudades, como se hace en general con la pirotecnia.

En coincidencia con ese punto de vista, el secretario de la Organización del Sindicato del Personal de las Industrias Químicas de Córdoba, Eduardo Serrano, dijo que le llamó la atención que la fábrica estuviera instalada en una zona densamente poblada porque “de la manera en la que estaba inscripta la fábrica, y de acuerdo con el volumen que haya manejado, no debería haber estado en un barrio como Alta Córdoba”. Serrano agregó que los trabajadores de la planta “estaban mal inscriptos, porque en lugar de estar en nuestro gremio están en el Sindicato de Comercio”.

Sobre los heridos en el hecho, el ministro de Salud provincial, Francisco Fortuna, informó ayer que las lesiones sufridas tanto por Pablo Amaya como por María Angelina Cueto “son severas”. Por esa razón “hay que esperar la evolución en las próximas horas, pero ahora están en estado crítico”.

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Debido a la explosión hubo 66 heridos y cerca de 450 casas sufrieron daños.
Imagen: DyN
 
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