SOCIEDAD › DETUVIERON AL NOVIO DE JULIETA MENA, LA CHICA MUERTA A GOLPES EN RAMOS MEJIA

Un femicidio que ya tiene acusado

El hombre, de 33 años, estaba en la casa de una hermana, en González Catán. El cuñado de la víctima escuchó la pelea antes del asesinato. “Negra de mierda, con cuántos me cagaste”, escuchó decir entre los gritos de la joven. Dijo que no llamó a la policía por miedo.

En la localidad bonaerense de González Catán, en casa de una hermana, fue detenido ayer Marcos Andrés Mansilla, de 33 años, acusado como autor del femicidio de su novia, Julieta Mena, de 23, ocurrido en la madrugada del domingo en Ramos Mejía. Mansilla, que estaba prófugo, fue denunciado por su cuñado, quien llamó a la comisaría de Ramos Mejía para avisar que el sospechoso de asesinar a Julieta había llegado ayer por la mañana a la vivienda ubicada en la calle Conde al 3000 de González Catán. “El llegó a las 8 de la mañana y apenas vino llamamos a la comisaría y les pedí por favor que vayan, que lo teníamos ahí tomando mate”, relató Diego, el cuñado, a los medios de prensa. Diego contó que Mansilla, desde la casa, se había comunicado telefónicamente con su madre, a quien le dijo que “él no fue” el femicida de Julieta, aunque hay testimonios en su contra y podría haber prueba pericial contundente sobre la autoría del crimen.

Según lo dicho por Diego, lo que Mansilla le relató a su madre por teléfono es que “él salió (de la casa de Ramos Mejía que fue escenario del hecho) y cuando volvió vio todo eso (el cuerpo destrozado de Julieta), la quiso reanimar y nada más”. Del propio relato del cuñado surge una fuerte contradicción: Mansilla en ningún momento avisó a la policía y luego se fue a la provincia de Santa Fe, en lo que se supone que fue un intento de fugarse, hasta que finalmente regresó a Buenos Aires, a la casa de su hermana, donde fue finalmente detenido.

Mansilla está preso en una comisaría de Ramos Mejía, a disposición de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) temática de homicidios del Departamento Judicial de La Matanza, a cargo de Carlos Arribas, quien hoy le tomará declaración indagatoria. Poco después de la detención, fue revisado por un médico legista que constató que tenía “arañazos y rasguños”, que podrían haber sido provocados por la víctima, al intentar defenderse de la violenta agresión, que incluyó golpes de puño y puntapiés. En la autopsia del cuerpo de Julieta se encontraron restos de piel debajo de las uñas y cabellos que ahora serán cotejados con el perfil genético del sospechoso.

Un elemento importante contra Mansilla es el relato de su vecino, pared de por medio con la casa de Ramos Mejía, quien aseguró que escuchó gritos de auxilio de la víctima y hasta el ruido de los golpes que recibía la joven. El testigo dijo estar seguro de que Mansilla estaba en la casa en el momento de ocurrido el homicidio. Valeria, hermana de Julieta, aseguró que Mansilla era “un manipulador” y que la autopsia habría demostrado que la víctima “estaba reventada por dentro”, por los golpes recibidos, y que el novio “le siguió pegando cuando ya estaba muerta”. Marcela, la mamá de la víctima, sostuvo que Mansilla es “una bestia” y que quiere justicia porque “me arruinó la vida” (ver nota aparte).

La autopsia determinó –según fuentes judiciales y policiales– que Julieta sufrió golpes en la cabeza, el abdomen, la región genital y también en la espalda; el femicida habría utilizado manos y pies para golpearla, incluso cuando estaba en el piso. También tenía un corte profundo en el cuero cabelludo y en el antebrazo, provocado por un elemento cortante que podría haber sido un vidrio.

El crimen ocurrió cerca de las 2 de la madrugada del domingo, en una vivienda de Pasco 289, casi esquina Bolívar, en Ramos Mejía, partido de La Matanza, que Mansilla compartía con su familia. Julieta vivía con su madre a pocas cuadras de allí, pero pasaba la mayor parte del tiempo con Mansilla. Esa noche, los novios iban a concurrir con otra pareja a un cumpleaños, pero finalmente no lo hicieron. La mamá de Julieta la llamó varias veces el domingo por la mañana, y como no respondía, fue hasta la casa del novio, aunque allí nadie contestó cuando hizo sonar el timbre.

Una tía del acusado que ya había regresado del cumpleaños ingresó a la casa y encontró el cuerpo de su sobrina en el baño y llamaron al 911. La policía constató la muerte de la joven. Mauro, quien dijo ser cuñado de Julieta y vecino de Mansilla, pared de por medio, dijo a la prensa que escuchó cómo el hombre golpeaba a su novia, a la vez que reconoció que no había llamado a la policía porque el ahora detenido lo había “amenazado de muerte”, durante la disputa verbal que mantuvieron de un lado y del otro de la pared medianera.

“Fue muy desgarrador escuchar a Julieta pidiéndole por favor que dejara de pegarle. ‘Por favor, no me pegues más, basta, basta’ le gritaba”, les dijo Mauro a los periodistas. El testigo dijo que golpeó la pared lindante con la vivienda de Mansilla, quien le respondió con otro golpe y con una amenaza. “Me dijo: ‘Qué me golpeás la pared, es mi casa, te voy a matar, pero éste qué se piensa’”. Al mismo tiempo, Mauro escuchaba que Mansilla le decía a Julieta: “Negra de mierda, con cuántos me cagaste y le seguía pegando. De acuerdo con la versión del joven que con su intervención pudo haberle salvado la vida a Julieta, en un momento pensó en llamar a la policía, pero no lo hizo porque “muchas veces pasa que uno denuncia y después la mujer por miedo dice que no pasa nada (y) después el problema está en la familia que denunció”. Agregó que también decidió no hacer la denuncia porque quiso “resguardar la seguridad de mi hijo y mi mujer, que estaban durmiendo, no llamé a la policía por eso. Seguía escuchando golpes, pero pensé que me estaba provocando”.

Una hora después, cerca de las 3 de la madrugada, Mauro escuchó a Mansilla “gritar y llorar”, motivo por el cual él se levantó de la cama y se acercó a la pared nuevamente. Entonces escuchó que Mansilla “llorando dice ‘Juli, por favor despertate, no me hagas esto’ y ahí me di cuenta de que no era una pelea más y en el momento dije la mató”. Mauro recordó luego que Mansilla había estado preso por delitos comunes y que también había sido denunciado por “golpear a su mujer anterior”.

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Marcos Andrés Mansilla, de 33 años, acusado como autor del femicidio de su novia, Julieta Mena, de 23.
 
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