SOCIEDAD › UNOS 20 MIL USUARIOS ENTRE VECINOS Y COMERCIANTES SEGUIAN ANOCHE SIN ENERGIA ELECTRICA

En Barrio Norte todavía no se hizo la luz

Los trabajos de Edesur por devolver la energía eléctrica aún no había alcanzado al 20 por ciento de los perjudicados por el corte. El gobierno nacional ratificará hoy la denuncia penal. Rodríguez Larreta adujo que “los planos pueden tener errores”.

 Por Horacio Cecchi

Entre 17 mil y 22 mil usuarios de la zona de Recoleta y Barrio Norte seguían ayer sin energía eléctrica, alrededor de un 20 por ciento de los usuarios perjudicados por lo que ya se puede incluir en los anales de la city porteña como el “episodio de la tuneladora”. La provisión, o la recuperación de la provisión ofrecía sus complicaciones, a tal punto que según aseguraron a este diario desde la empresa Edesur, por el momento se mantenía un servicio provisorio, que alcanzaba al 80 por ciento de los perjudicados y que anoche se intentaba ampliar, aunque la oscuridad indicaba que no se llegaba al total. Semáforos sin funcionar, calles, veredas y edificios a oscuras daban la pauta de que la provisión era irregular, y aunque con alcances mucho menores que el primer día, aún se mantenía buena parte del Barrio Norte a pura sombra, incluyendo además de viviendas y comercios, entre otros la Facultad de Medicina (ver aparte) y el edificio de fiscalías de Paraguay al 1500. Hoy, el subsecretario Legal y Técnico del Ministerio de Planificación, Rafael Llorens, se presentará para ratificar la denuncia penal contra las empresas Telmex e Ibercom Multicom, y contra el gobierno porteño. El jefe de Gabinete macrista Horacio Rodríguez Larreta dijo que “fue un accidente. Pudo haber habido negligencia, eso lo vamos a investigar después. Ahora hay que ayudar”. La denuncia penal del gobierno nacional ante la Justicia Federal; el pedido de citación a la Legislatura a los ministros porteños de Desarrollo Urbano. Daniel Chaín, y de Ambiente y Espacio Público, Edgardo Cenzón; y los reclamos de diversas ONG defensoras de usuarios y consumidores, más que a una cuestión accidental apuntan a la negligencia ampliada.

“Edesur está realizando obras extraordinarias –dijeron a Página/12 desde la empresa proveedora–, está activo el Plan Operativo de Emergencia (POE) y se continúa trabajando con todos los recursos disponibles. La rotura producida es muy grave no porque haya roto la loseta que cubre los cables y atravesado una cobertura de arena sino porque se trata de un cable de alta tensión, y el cable de backup, que está tendido para evitar situaciones de contingencia. Si no lo hubieran cortado no habría habido corte en la provisión.”

La máquina tuneladora perforaba a unos dos metros por debajo de la avenida Figueroa Alcorta, y a la altura de Vaz Ferreira –la calle que bordeando el Parque Thays da acceso al que será el próximo Centro de Convenciones Buenos Aires–, cuando se topó con una loseta de concreto que perforó como si se tratara de un cáscara de banana, y junto con ella, los dos cables de 132 mil kilovatios, de alta tensión. “Si hubiera sido de media tensión, el problema se resolvía en seis horas”, confiaron desde Edesur. El impacto dejó fuera de servicio a las subestaciones Azcuénaga y Paraná, que a su vez distribuyen la energía eléctrica en el modo hogareño.

Rodríguez Larreta describió la perspectiva del gobierno porteño sobre el “episodio”. Fue un “inconveniente que produjo una empresa a la que Telmex contrata para tender fibra y que al hacer el pozo rompió un caño maestro de electricidad. No sé si hubo negligencia, eso se investiga después y se determinará el responsable. Ahora hay que solucionar el problema”.

El jefe de Gabinete admitió que “existen planos del subsuelo de la ciudad que, cada tanto, y no sé si fue este caso, aparece alguna falla en los planos y que en algún lugar no decía que había un caño y lo había. Cada tanto pasa que el plano no está perfecto, que el plano dice que el caño está a dos metros y está a uno, aunque pasa excepcionalmente”.

El juez federal Luis Rodríguez, en quien recayó la denuncia presentada por el Ministerio de Planificación, y el fiscal Francisco Picardi, deberán investigar si la obra estaba o no habilitada y las responsabilidades que deriven de ello. Que se trate de obras de modernización de un edificio perteneciente al gobierno porteño hacen difícil sostener el desconocimiento, haya sido habilitada o no.

Para realizar obras de esta envergadura –en realidad, para perforar cualquier pozo en la ciudad por más pequeño que sea– existe un protocolo obligatorio regido por la ley 2634, sancionada por la Legislatura en diciembre de 2007, con sus modificaciones en la ley 5074, de octubre del año pasado. Aunque podría parecer compleja, la síntesis de la ley que rige a la actividad de perforación obliga a que para perforar hay que solicitar la habilitación de la obra y contar con los planos del subsuelo, planos que incluyen el trazado de todo lo que recorre el bajo tierra porteño, sean subterráneos, caños de provisión de energía eléctrica, cañerías pluviales y cloacales, hasta los caños de provisión de gas, que también podrían ser perforados por una tuneladora.

La ley ordena la creación del Sidiau (Sistema Informático de Obras de Infraestructura y Arquitectura Urbana) que consiste en una “base de datos pública para almacenar y centralizar toda la información técnica referida a las instalaciones existentes y obras ejecutadas o en ejecución que afecten directa o indirectamente el espacio público de la Ciudad de Buenos Aires”, según dice el artículo 1º de la ley 1852.

En pocas palabras, el Sidiau es la base de información concentrada de todo aquello que recorre el subsuelo porteño. El empeño informático aún no alcanzó para crearlo. De todos modos, el protocolo reemplaza a la base de datos con la obligación de recurrir a cada una de las empresas proveedoras de servicios para obtener los planos de todas las redes. La ciudad (la autoridad de aplicación es el Ministerio de Desarrollo Urbano) dispondrá los espacios autorizados, sus perímetros y volúmenes.

Que existiera o no habilitación, en los hechos es secundario: la obra estaba ordenada por el gobierno porteño, para la que había contratado a Telmex (que proveería la fibra óptica) que a su vez subcontrató a Ibercom (que la instalaría, tuneladora mediante).

Más aún, la posibilidad de que los operadores de la tuneladora se hayan topado con un plano desactualizado o con errores, según lo sugirió Rodríguez Larreta, parece difícil de alcanzar: según Edesur, ni Ibercom, ni Telmex se presentaron ante la empresa para solicitar los planos. “Con los planos de interferencias –explicaron en la empresa proveedora de energía eléctrica– tienen que hacer primero un sondeo manual, no con aparatos, y con gente nuestra presente (Edesur). Nunca vinieron.”

Hoy, el Ministerio de Planificación nacional se presentará a ratificar la denuncia por “entorpecimiento de servicios público” y “abuso de autoridad y violación de deberes de funcionario público”.

La ONG DeUCo (Defensa de Usuarios y Consumidores) reclamó que “los daños ocasionados por el corte del suministro (pérdida de alimentos, medicamentos, corte del suministro de agua, interrupción del funcionamiento de ascensores, aislamiento de personas con dificultades motrices o con discapacidad, gastos de traslado a casas de familiares, de alquileres en hoteles) debe ser asumido por los responsables directos e indirectos del daño”. La ONG reclamó al Ministerio de Planificación que “adopte medidas administrativas y/o judiciales” y “aplique las sanciones por el daño producido” y “determine los montos de las multas”.

Anoche, no menos de 17 mil usuarios seguían a oscuras.

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Los vecinos y comerciantes debieron apelar a generadores portátiles y a linternas para salir de la noche diurna.
Imagen: Bernardino Avila
 
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