SOCIEDAD › EL PADRE DE CHIARA DEJARA RUFINO PARA NO VER A LOS ASESINOS

A la distancia por sus hijos

Fabio Páez, padre de la joven asesinada y enterrada en casa de su novio, anunció que se muda a Mendoza con sus hijos pequeños para no toparse con los sospechosos. Todos los mayores involucrados en el crimen están libres; dos viven en Rufino.

Tania, la hermana de Chiara, fue maltratada por los abuelos del asesino confeso.
Imagen: Alberto Gentilcore.

El padre de Chiara Páez anunció que abandonará Rufino, la ciudad de Santa Fe en la que nació, creció, formó familia, y su hija de 14 años fue asesinada en mayo de este año, porque no quiere encontrarse por la calle con los asesinos de la joven. “Porque cada vez siento más bronca, impotencia, dolor y odio, y si yo encontrara en la calle a cualquiera de esos hijos de puta, les aseguro que intentaría matarlos con mis propias manos, y les daría más dolor y disgustos a mi familia y amigos”, escribió Fabio Páez en Facebook. El padre de Chiara se radicará en Mendoza, junto con sus dos hijos menores. En Rufino, contó a este diario, “la sociedad tiene miedo. Y esta gente se mueve: va a los casinos, por ejemplo, y no me he enterado de que los hayan echado de ningún lado. Y son reconocibles”. Hace dos semanas, agregó, los abuelos del joven que confesó el asesinato maltrataron a la hermana de Chiara en un colectivo camino a Rosario; nadie en ese ómnibus intervino en la situación.

En Rufino, en la misma casa donde la chica fue asesinada y enterrada, viven los abuelos de Manuel, el adolescente que era novio de Chiara y que dijo ser el único responsable; la madre de Manuel, Carolina Gallegos, vive en Venado Tuerto con su pareja, Carlos Cerrato, desde principios de agosto, cuando el juez Fernando Vidal revocó la prisión preventiva por tiempo indeterminado que regía sobre ellos. En ese momento, el camarista Vidal aseguró que “no puede descartarse que Cerrato y Gallegos hayan participado en el homicidio, pero las pruebas existentes sólo permiten efectuar una hipótesis de sospecha”. Por ello ordenó la libertad de los dos adultos, aunque el fiscal Mauricio Clavero, a cargo de la investigación, señaló que existían pruebas suficientes y que la fiscalía había presentado “más de diez argumentos de peligrosidad procesal” en caso de que Cerrato y Gallegos quedaran en libertad.

Fabio Páez cree que “las criaturas son como plantas: si crecen torcidas, no se enderezan más”. Y por eso, agregó en diálogo con este diario, al aire de la ciudad en la que él creció, se casó, tuvo a Chiara y Tania, se separó y volvió a casarse y tener hijos, es tóxico actualmente para su familia. “Quiero tratar de sacar a mis hijos de eso”, explicó, en relación a la niña y el niño de 7 y 9 años, respectivamente, que tuvo con su segunda esposa, fallecida hace dos años de cáncer de mama, y que dependen de él.

Páez explicó que Tania, la hermana de Chiara, hace dos semanas vivió una situación tan tensa que le hizo tomar la decisión. La adolescente viajaba a Rosario en ómnibus cuando se encontró con los abuelos del asesino confeso de Chiara, que quisieron sentarse a su lado. “Mi hija les dijo ‘al lado mío no se sientan’. Esos mayores estaban en la casa la noche en que la asesinaron. Ellos sabían todo. Y mi hija tuvo que aguantarse que estos asesinos le dijeran ‘ojalá te vaya mal en la vida’. Ella les contestó ‘ustedes mataron a mi hermana, peor que lo que me va no puede irme’”, dijo Páez. Por celular, la joven contó al padre lo que acababa de suceder. Páez dijo a este diario que “si esa noche yo encontraba a quién se quedara con mis hijos, hubiera hecho un desastre. La gente que me conoce sabe que soy una persona tranquila. Pero cualquiera que tiene sangre en las venas entiende que esto da mucho odio, mucha impotencia. No quiero darles más tristeza y más angustia a mi familia, a mis amigos. Por eso me voy de Rufino”.

“Y tengo un problema grande –agregó Páez–. Mi hijo Manuel, de 9 años, viene diciendo a la maestra y la psicóloga que cuando salga de la cárcel el que era novio de Chiara, lo va a matar. Se ha creado una violencia, un clima muy feo, muy triste. Prefiero sacar a mis hijos de esta contaminación y llevarlos a un clima más sano.”

En la investigación del crimen de Chiara todavía están pendientes peritajes, como un ADN sobre unos cabellos, que “recién hace unos días fue autorizado y se lo ordenó a un laboratorio de Buenos Aires”, señaló Páez.

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