SOCIEDAD › LA URBANIZACION EN SU TRAMO FINAL

La última joya de Puerto Madero

En tres meses finalizan las obras públicas en el Dique 1, el único sector del barrio porteño más exclusivo que falta desarrollar. Llegará entonces el momento de los privados, que invertirán no menos de 500 millones de dólares en más hoteles, viviendas, oficinas con helipuerto y un megashopping.

Quince años después de las primeras ventas de tierras y galpones, Puerto Madero se apresta a completar el último tramo de su urbanización: unas 17 hectáreas en el extremo sur del barrio, que van desde el Dique 1 hacia el Este, hasta llegar a la Costanera Sur. Allí está prevista la construcción de los nuevos megaemprendimientos de la ciudad: un complejo mixto con hotel, condominios, comercios y oficinas, un mega shopping con tiendas y salas de cine, centro médico, apart hotel y oficinas con helipuerto y otro complejo de viviendas, oficinas y locales comerciales. Los terrenos ya están todos vendidos y las obras civiles estarán terminadas entre diciembre y marzo: una nueva plaza con baños públicos; un boulevard de tres carriles por mano para acceder a la Costanera, calles y avenidas internas y un malecón, el único de todo el barrio con una calle que bordea el dique. La inversión pública es de 24 millones de pesos, pero la mayor expectativa está puesta en la inversión privada, que se estima en no menos de 500 millones de dólares. Las primeras construcciones estarán terminadas en 2010.

El sector Sur de Puerto Madero era hasta hace poco tiempo tierra de nadie, un baldío que hace unos años fue escenario de algunas raves. Es la zona que va desde Rosario Vera Peñaloza (la continuación de la calle Estados Unidos) a Elvira Rawson de Dellepiane (la prolongación de Brasil) y desde el Dique 1 hacia la avenida Calabria, donde empieza el paseo de la Costanera Sur. El lugar empezó a transformarse hace un año, cuando se puso en ejecución la obra civil en ese sector, que estará terminada antes de que empiece marzo de 2008, según fuentes de la Corporación Antiguo Puerto Madero, encargada de esas obras (ver recuadro).

Ahora, mientras se levantan los show-rooms de los futuros emprendimientos, ya están prácticamente terminadas las calles internas: la ribereña Pierina Dalessi, que transita junto al malecón y el boulevard Juana Manso, eje del sector Este del barrio, desde donde se puede ver un perfil del actual Puerto Madero: un barrio de construcciones bajas cortadas por enormes torres que se clavan como estacas en el cielo de la ribera.

En el límite Sur del barrio, la avenida Elvira Rawson de Dellepiane –continuación de la calle Brasil y uno de los accesos principales a la Costanera Sur– pasará de los dos carriles actuales a convertirse en un boulevard de tres carriles por mano. Esta avenida, donde se emplazan las tradicionales parrillas, separa el barrio del sector que pertenece a la Administración General de Puertos, donde están amarrados los casinos flotantes.

En el nuevo lugar hay cuatro hectáreas reservadas para un espacio verde, el tercero de Puerto Madero: la Plaza de las Artes, que va a estar vinculada por un lado con el espacio verde lineal de la Costanera Sur, y por otro, con el parque Micaela Bastidas. Se trata de cuatro hectáreas con dos sectores bien diferenciados: hacia el Este, un sector verde, con arboleda típica y un jardín de frutales, que se integra con la vegetación de la Costanera Sur; hacia el Oeste, un jardín de rosas, denominado “Patio de los rosales”, y un sector de juegos infantiles, con dos áreas divididas para niños de distintas edades, con equipos accesibles para chicos que se desplazan en sillas de ruedas. Los dos sectores están separados por un camino ondulante y en el extremo Sur hay una plaza seca construida con los adoquines que se recuperaron del viejo puerto.

Sobre la plaza, se reciclaron dos pequeños edificios de estilo italiano, con ladrillo a la vista. Fueron estaciones transformadoras de la ex Italo Argentina de Electricidad y aún siguen prestando servicios para Edesur. El espacio verde también está equipado con un módulo de sanitarios públicos y una construcción para albergar los equipos del sistema de riego. Las dos edificaciones están rodeadas por un enrejado, por donde podrán treparse las enredaderas para convertir en verde lo que hoy es una superficie gris.

En cuestión de atractivos, este parque va a competir de igual a igual con el malecón, un paseo de 700 metros lineales que se agrega a los 1800 ya existentes en los otros tres diques. Con la diferencia de que sobre éste podrán transitar vehículos y estacionar a 45 grados, por lo cual los frentes a construir quedarán más lejos del agua.

El lado Oeste del Dique 1, el de los galpones, ya fue reciclado y desarrollado por empresarios privados. El sector que da hacia el río, en cambio, es el único que hasta ahora estaba virgen, en virtual estado de abandono; había sido adquirido por la empresa New Side SA, que luego se fue desprendiendo de algunos lotes.

En el nuevo sector no habrá torres pero sí construcciones de lujo, entre ellas un megashopping, con hotel, spa, centro médico y oficinas con helipuerto. Se trata del complejo Madero Harbour, un emprendimiento de 300.000 metros cuadrados que demandaría –según los inversores– un desembolso de 180 millones de dólares. Este proyecto, justamente, está a cargo de New Side. La aspiración de los desarrolladores es que sea el centro de compras más grande de la ciudad. Incluiría un supermercado –el primero en todo el barrio– y diez salas de cine, una de ellas VIP.

El otro desarrollo de envergadura previsto es el +5411, un megaemprendimiento que incluye condominios, un hotel temático y oficinas, con un total de 30.000 metros cuadrados construidos y una inversión superior a los 100 millones de dólares. Esta iniciativa está a cargo de la desarrolladora G&D, otra de las propietarias de los valiosos terrenos de esta zona.

El tercer plan de envergadura para esta zona es el formulado por el Banco Macro, en sociedad con el empresario inmobiliario Alberto Fernández Prieto, para el desarrollo de un proyecto que combina viviendas, oficinas y locales comerciales en ocho parcelas del Dique 1, que se conocen como Madero 7.

Otra de las propuestas presentadas para esta área es la construcción de un hotel Mayan Resort, del grupo mexicano IQ. La cadena tiene seis hoteles de lujo en México y el de Puerto Madero será el primero fuera de ese país. Tan ambiciosos proyectos ya preocupan a los residentes en el barrio, quienes dicen que ya no se puede circular con fluidez por sus calles y se hace difícil entrar o salir de su perímetro, especialmente los fines de semana. El problema podría agravarse cuando funcionen los futuros centros de compra, entretenimientos y otros servicios. Un futuro que no está demasiado lejos.

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El nuevo malecón es el único que tiene una calle que bordea al dique. En el fondo, se ve la actual urbanización de Puerto Madero.
Imagen: Sandra Cartasso
 

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