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Mudanzas y fiestas de la flor

Aunque algunas fuentes daten la creación en la década del ’30, la propia Cooperativa Argentina de Floricultores Limitada reconoce como fecha de su fundación el final del primer año de la década siguiente: el 19 de noviembre de 1940. La decisión, reza la información oficial, fue tomada por un grupo de 32 cultivadores, todos ellos de origen japonés.

Al comienzo, los puestos de los productores funcionaron en el primer piso de un edificio de Retiro. Luego, abrieron el Mercado en Almagro, donde funcionó hasta comienzos de este siglo. En el lugar, desde la mudanza puede encontrarse un inmenso templo evangélico, alrededor del cual persisten algunas florerías que rememoran lo que fue la cuadra más florida de la zona. Luego, en 2003, los productores llevaron las ventas a Avellaneda, pero la situación resultó insatisfactoria, el transporte para llegar al lugar, escaso, y el público minorista disminuyó de modo sensible. Sólo dos años después la cooperativa decidió probar suerte en el gigantesco galpón de Barracas (Olavarría 3240). La decisión, esta vez, pareció más que acertada, y todo indica que perdurará.

Actualmente, alrededor de 600 productores descansan sólo martes y domingo para llevar sus productos al lugar los demás días de la semana, en horarios exigentes, y enfrentar la sorpresa de la demanda luego de la apertura (de 6 a 9 lunes, miércoles y viernes; de 7 a 11 los jueves y hasta el mediodía los sábados; www.floricultores.com.ar). El lugar, con sus veinticuatro mil metros cuadrados cubiertos (que, sumados a otras áreas y el estacionamiento, hacen el nada despreciable total de cuarenta mil), emplea a más de mil personas cada día, porque además de quienes concurren a vender la mercadería de las fincas, de la tarea cotidiana viven changarines, transportistas y proveedores de insumos especializados. Mercados similares, como los de La Plata (que depende de la misma cooperativa) y Mendoza, manejan volúmenes sensiblemente menores de mercadería, productores y empleados. La cooperativa cifra en cerca de 2000 la cantidad actual de asociados. A todos ellos les facilita el acceso a costos reducidos a insumos fundamentales para la floricultura (fertilizantes, herramientas, polietilenos, cajas, agroquímicos), en dos proveedurías propias, una en Escobar y otra en Colonia La Plata.

A setenta años de su fundación, la entidad también organiza la Fiesta Nacional de la Flor, en Escobar (cuya edición Nº 47 cierra mañana, lunes 11; www.fiestadelaflor.org.ar) y la flamante exposición de “arte floral” Buenos Aires en Flor, que el otoño pasado se realizó por segunda vez. Por eso se enorgullece la cooperativa en su presentación oficial, es “reconocida tanto a nivel nacional como internacional pues representa a los floricultores argentinos, hombres que han logrado organizarse para producir y comercializar sus productos en un medio cada vez más competitivo y para un consumidor cada vez más exigente”.

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