SOCIEDAD › REPERCUSIONES DEL ANUNCIO

Debate abierto

 Por Emilio Ruchansky

El anuncio del gobierno uruguayo de legalizar la marihuana, entre otras medidas para mejorar la convivencia social y la seguridad ciudadana, viene cosechando apoyos, intrigas, objeciones internas y externas. También la salida del closet del secretario de la Presidencia, Alberto Breccia, quien comentó que había fumado un porro que le regaló un amigo. “Sentí paz, tranquilidad y alegría”, aseguró ante las cámaras este funcionario de 66 años. Mientras confecciona el proyecto de regulación de cannabis, el Ejecutivo envió cuatro leyes del paquete; dos tienen incidencia en el tema: una eleva las penas de prisión al comercio de pasta base de cocaína y otro gira sobre la internación. La oposición y algunos especialistas plantearon que el tema traerá una supuesta “mala imagen” a nivel internacional, aunque la revista estadounidense Times publicó un artículo favorable a la medida.

Dentro del Frente Amplio hay un consenso en legalizar la marihuana. La flamante presidenta de este coalición gobernante, Mónica Xavier, aseguró al respecto: “Hay que desvincular la droga del dinero y desvincular los mercados del narcotráfico para determinadas drogas que representan un daño terrible”. Este punto fue la carta de presentación de la iniciativa: alejar a los usuarios de marihuana, sobre todo en los barrios carenciados, de las bocas de expendio donde también les ofrecen pasta base.

“Hay que aplaudir la valerosa decisión del gobierno de Uruguay y de su presidente, José Mujica, de proponer al Parlamento una ley que legaliza el cultivo y la venta de cannabis”, escribió el Premio Nobel Mario Vargas Llosa en un artículo titulado “La marihuana sale del armario”. “La prohibición de la droga sólo ha servido para convertir al narcotráfico en un poder económico y criminal vertiginoso que ha multiplicado la inseguridad y la violencia y que podría muy pronto llenar el Tercer Mundo de narcoEstados”, agregó el escritor peruano.

Vargas Llosa supo de la novedad leyendo Times y, fiel a su espíritu neoliberal, coincidió con una crítica del autor de la nota, Tim Padgett, sobre la exclusión del sector privado en la naciente legalización. En el artículo se afirma que la mitad de los estadounidenses está de acuerdo con legalizar. “La propuesta de Uruguay refleja una creciente necesidad global de encontrar nuevas y menos violentas soluciones para una vieja y mortífera guerra”, escribió Padgett, quien aclaró que el país vecino ofrece un nuevo enfoque sobre el tema, como se instó en la última Cumbre de las Américas.

El presidente de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes de las Naciones Unidas aseguró estar “preparado para viajar en cualquier momento” a fin de mantener con el gobierno uruguayo “un diálogo confidencial, honrado, directo, abierto y franco”. Raymond Yans adelantó, sin ver el proyecto, que aún no fue redactado, que “sería totalmente contrario” a la Convención Internacional de 1961. Lo mismo advirtió el representante regional de la Oficina sobre Drogas y Delito de la ONU Bo Mathiasen: “Sería preocupante que un país adopte una política que está claramente en contravención con el espíritu y la intención de la convención”.

Mientras se aguarda la presentación de la ley que regule el cannabis, ya fue enviado un proyecto para crear brigadas sanitarias que localicen a usuarios problemáticos en la vía pública y los deriven a un centro asistencial interdisciplinario, donde sólo pueden permanecer 24 horas hasta que el juez determine, con peritajes técnicos, si debe o no ser internado. Esta iniciativa, ingresada el pasado 27 de junio, no está en sintonía con las políticas implementadas por la propia Junta Nacional de Drogas, donde siempre se privilegió el tratamiento voluntario.

El gobierno también envió al Parlamento una iniciativa para agravar las penas en caso de delito de tráfico de pasta base de cocaína y también por corrupción policial y penitenciaria: eleva en un tercio los mínimos y máximos previstos en el Código Penal para estos delitos. Sobre la legalización en sí sólo se sabe que permitirá que los usuarios obtengan 30 gramos de cannabis por mes y no quedó descartado que también se permita el cultivo de cannabis para uso personal.

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