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Lunes, 15 de febrero de 2010

FúTBOL › EMPATO CERO A CERO CON ATLETICO TUCUMAN

Aleluya, Boca no recibió goles

El cañonazo del Pochi Chávez que estalló en el travesaño en el final del partido quedará como argumento, casi único, para quienes creen que Boca mereció ganar el encuentro. No jugó bien, pero al menos esta vez no vio vencida la red propia.

La noticia podría ser que a Boca no le hicieron goles. El primer partido en el año en el que no le convierten goles. Sumados los cuatro amistosos de la previa y los tres partidos anteriores al de ayer en el torneo acumulaba 18 caídas, un promedio nada envidiable de 2,69 por partido.

Pero la noticia requiere de un análisis un poco más profundo, y apenas uno rasca un poco se encuentra con que el que no le hizo ningún gol fue Atlético Tucumán, el último del torneo, el que llegaba a la cancha de Boca con un promedio de 0,33 gol por encuentro. Y si continúa en esa línea descubrirá que el equipo de Chiche Sosa salió con la prioridad de mantener el cero en el arco propio, no darle ninguna libertad a Riquelme y pasar al ataque sólo en situaciones muy favorables.

Vale decir, entonces, que los méritos de Boca por haber cerrado su arco pasan a ser muy relativos. Mucho más cuando se considera que a los tucumanos les privaron de una llegada muy clara cuando les cobraron una posición adelantada inexistente (el línea le erró por un metro más o menos) y que Boca estaba tan apichonado en el arranque del partido que tardó un rato largo en cruzar la mitad de la cancha.

Estuvo más cerca de ganarlo Boca y no habría sido injusto. Tuvo una chance clarísima, la mejor, con un remate de Chávez desde afuera del área que reventó la pelota contra el travesaño, y tuvo otra con otro disparo de Chávez esta vez apuntándole abajo, al palo derecho de Ischuk, y varias aproximaciones con la gambeta de Mouche y una buena jugada asociada, interrumpida mitad con la cabeza mitad con la mano por Barone.

Pero no hubo cabezazos de Palermo, ni tiros libres de Riquelme (hubo uno cerca del área que lo ejecutó Monzón, sorprendiendo a todos) y sobre todo no hubo jugadas asociadas. Con una presión como la ejercida por Boca en el segundo tiempo en otros tiempos, el rival sólo salvaba el cero de milagro, necesitando además de una actuación excepcional del arquero.

Y no pasó nada de eso porque la telaraña tejida por los tucumanos en el medio hacía que la pelota llegara sucia a los delanteros boquenses, facilitando la tarea de los defensores visitantes.

Boca no pudo con la dupla Mouche-Palermo y tampoco con Noir-Viatri, que entraron en el segundo tiempo, especulando con que llegaban fresquitos para incomodar a defensores agotados de tanta marca y tanto rechazo.

Después de los cuatro goles sufridos la semana anterior ante Newell’s , el arco invicto puede sonar a un paso al frente de Boca. Pero, si bien se mira, un empate sin goles en la propia cancha, ante este modesto equipo tucumano, es un nuevo paso en falso.

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Palermo le pega de derecha. Musto parece mirar sorprendido. Boca no pudo con los tucumanos.
Imagen: Jorge Larrosa
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