SANTA FE › EL PERONISMO EN LA OPOSICION DISPUTARA EL PARTIDO

La próxima batalla ya llega

Agustín Rossi y Ricardo Spinozzi, aparecen como los candidatos a presidir el PJ santafesino. Ninguno está aún lanzado pero los sectores que encabezan los empujan.

 Por Leo Ricciardino

Aún tratando de reponerse del duro golpe recibido en las urnas el pasado 2 de setiembre, el peronismo santafesino comienza a buscar su destino para acomodarse en un rol extraño para el partido en la provincia después de 24 años de hegemonía en el poder. Los dirigentes que quedaron en pié tras el urnazo socialista de Hermes Binner y su Frente Cívico; intentarán afilar su perfil para poder constituir una oposición de cuidado. "El golpe ya pasó, ahora hay que recomponerse y generar política desde todos los espacios que nos han quedado", confió a Rosario/12 uno de esos dirigentes que tendrán un protagonismo estratégico en ese "operativo recuperación". Pero antes, habrá que sortear otra batalla: Las internas de marzo para renovar autoridades en el PJ. Y ya hay dos sectores que se encaminan con más o menos decisión hacia esa instancia trascendente. Por un lado, el grupo que mejor parado quedó en el escenario con Agustín Rossi a la cabeza, que intentará convencer a su líder que dé la batalla y sumar -previa cicatrización de heridas- a lo que queda del obeidismo. Por el otro, el reutemismo residual que se niega a la extinción y que ya encontró a un referente en el senador provincial Ricardo Spinozzi. Todos con una meta clara que saben de antemano muy difícil: Volver a la Casa Gris lo antes posible.

"Ricardo va a jugar", dijo a este diario un dirigente que se referencia en el minibloque en el que se atrincheró el reutemismo en Diputados con Alberto Monti, Jorge Lagna y Darío Scataglini. Y Ricardo, que es Spinozzi, es uno de los peronistas que hizo una buena elección en su distrito en el marco del contexto de derrota que se le planteó al peronismo en setiembre.

"Nosotros creemos que tenemos buenas perspectivas como para ser el sector que termine conduciendo al partido en la provincia", aseguró Luis Rubeo (h), la principal espada del rossismo que ejercerá la jefatura del bloque del Frente para la Victoria en la Cámara de Diputados de la Provincia. Y el grupo de Rossi apunta: Rubeo en la presidencia del bloque de Diputados, Arturo Gandolla en la jefatura de la bancada en el Concejo Municipal de Rosario y Luciano Leiva en la del Concejo de Santa Fe. Y, por supuesto, el propio Rossi liderando el bloque del FPV en la Cámara de Diputados de la Nación.

"Todos queremos y se lo estamos pidiendo a Agustín (Rossi)", se sinceró Rubeo. Pero reconoció que "hay que esperar un poco más, la definición de situaciones a nivel nacional, qué rol le tocará jugar. Pero la voluntad y la vocación están".

Los tiempos son ajustados. Ya en los primeros días de febrero habrá que estar presentando listas y avales certificados de cara a las internas -esta vez cerradas- para dirimir la conducción del Partido Justicialista en Santa Fe.

La conducción oficial del PJ santafesino hoy no vale lo mismo que ayer. Esto es lo más claro de esta disputa. Una cosa es tener la gobernación, todos los cargos que de ella derivan, juntar los intendentes y consensuar con diputados y senadores. Y otra muy distinta es construir estos mismos espacios políticos desde la oposición y sin un partido organizado. En ese marco los liderazgos se disuelven y, como se sabe, el peronismo acá y en cualquier lado precisa de un conductor para sobrevivir y crecer porque carece de prácticas colegiadas que nunca le han dado resultados políticos satisfactorios.

La brecha entre los grupos que ya se recortaron parece bien abierta. El diputado Alberto Monti fue contundente esta semana: "Nadie nos echó del bloque (que conduce Rubeo) ni nos fuimos. Sólo planteamos una visión diferentes en lo que hace a la representatividad del peronismo en una derrota. En el marco de la victoria, a lo mejor esto pasaba desapercibido, pero en el marco de la derrota y en la necesidad de reconstruir un peronismo que sea capaz de recuperar la provincia, apostamos a trabajar sobre caras y pensamientos nuevos y sobre personas que tengan una base de sustentación real en cuanto a la representatividad y en cuanto a voto. No podemos reconstruir sobre bases de dirigentes que hace 24 años son oposición en Rosario y ya se han acostumbrado a eso. Nosotros queremos ser ganadores". El palo para Rossi y Rubeo fue más que certero.

Y ahí es donde se dará la disputa. Por un lado, Monti y su grupo buscará alinearse detrás de Spinozzi confiando en el manejo de algunos senadores departamentales y el supuesto control territorial que cada uno maneja. Por el otro, el sector de Rossi confiará en el peso de Rosario en la interna y buscará restañar heridas con el obeidismo tendiendo los puentes con el diputado Marcelo Gastaldi, que fue el hombre del ex gobernador en Rosario.

Con los nombres puestos, ni hace falta decir quiénes son los que creen que bastará con una oposición "brutal" a Binner para debilitarlo, y quiénes piensan que esa metodología no servirá para revertir las perspectivas de "buenos tiempos" que el socialismo ha abierto en la provincia. Estos últimos confían en una oposición más inteligente y estratégica.

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Rossi no dice ni que sí ni que no. Espera y reúne a su gente. Lidera el sector que mejor parado quedó tras la derrota. Spinozzi, un fiel representante del reutemismo residual. Detrás se encolumnan quienes pretenden una oposición "bestial".
 
ROSARIO12
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