CULTURA / ESPECTACULOS › TEATRO. LA OBRA DE FONTANARROSA QUE FUE LLEVADA A LA ESCENA ROSARINA

Un legado especial del Negro

El teatro se apropió de sus personajes y varias adaptaciones de sus cuentos se hicieron populares, logrando que ciertas marcas del imaginario rosarino pasaran a ser emblemáticas y reconocidas fuera de la ciudad, del país e incluso del mundo.

 Por Julio Cejas

Entre tantas de sus acostumbradas e ingeniosas frases que le servían para salir al cruce ante el interrogante planteado por su ausencia durante los estrenos de obras basadas en sus textos, Roberto Fontanarrosa argumentaba: "No veo obras basadas en textos míos porque conozco los finales". Con su habitual humildad, el entrañable creador rosarino no se consideraba autor teatral y de allí su generosidad con todos aquellos que se acercaban a pedirles los derechos para adaptar algunas de sus historietas o cuentos más célebres. Pero una buena parte de la producción local de los últimos años tanto en café﷓concert como en salas tradicionales lo tienen como un referente inevitable a la hora de concitar la atención de esa franja de espectadores habitualmente alejados del teatro.

Si bien este fenómeno se proyecta a nivel nacional, para los teatristas rosarinos que abrevaron en su producción, Fontanarrosa representa una especie de irremplazable embajador de la idiosincrasia vernácula. Al igual que Alberto Olmedo, Fontanarrosa, pareciera inscribir toda su obra en el mismo registro que las siempre vivas "Aguafuertes Porteñas" de Roberto Arlt.

Es por eso quizás que el teatro se apropió de sus personajes y varias adaptaciones de sus cuentos se hicieron populares, logrando que ciertas marcas del imaginario rosarino pasaran a ser emblemáticas y reconocidas fuera de la ciudad, del país y del mundo.

Haciendo historia, allá por 1977, Norberto Campos al frente del grupo "Litoral" estrena la primera versión de "Inodoro Pereyra, el renegau", (versión en blanco y negro), que se constituye en uno de los acontecimientos más trascendentes de las artes escénicas nacionales en una adaptación que hasta el momento no ha sido superada. Después de varias temporadas en Rosario, la obra es seleccionada en 1985, para representar a la provincia de Santa Fe en el "Festival Nacional de Teatro que se desarrolló en Córdoba, ciudad que ovacionó de pie al elenco rosarino.

En esos años otro reconocido hombre de teatro local, Eugenio Filipelli, adaptaba la notable historieta, obteniendo el reconocimiento del público y de la crítica, hasta que en los 90' llega la quinta versión a cargo del "Grupo La Acción", creado y dirigido por el propio Campos.

Unos años antes, el Grupo Litoral estimulado por el éxito alcanzado por "Inodoro Pereyra" decide adaptar una selección de cuentos de Fontanarrosa con el nombre de "Fontanarrosa y punto".

En los 80', el boom de Inodoro se traslada a la ciudad de Santa Fe donde se estrena una versión de la popular historieta bajo la dirección de Hugo Maggi en cuya adaptación participa también Norberto Campos con el asesoramiento del negro Fontanarrosa.

En la misma década y en la segunda y última edición del Ciclo "Teatro Abierto Rosario 82", se presenta una adaptación del cuento "Sueño de barrio". La obra dirigida por Pepe Costa se sostiene en cartel durante todo el año 85 en la desaparecida Sala CRIT y se constituye en estímulo para las generaciones venideras que abreverán cada vez con más intensidad en los textos del Negro.

En los 90' será el actor y director Félix Reinoso el que marque un nuevo rumbo en la adaptación y recuperación para el teatro local de los materiales provenientes de la pluma de Fontanarrosa. "Nada del otro mundo" y "El mayor de mis defectos" son dos de las propuestas que Reinoso dirige demostrando la eficacia dramática de las historias de alguien que conoce de cerca de los personajes que retrata.

Ya en "El mayor de mis defectos" (1992),estrenada en la Sala de la Cooperación, el montaje se planteaba "más como una alternativa de espectáculo estilo café-concert que como estructura teatral convencional" (Rosario/12 -edición, febrero 1992). En aquella nota destacábamos algunos condimentos que fundamentan la vigencia de la mirada de un autor que escribía para una cantidad de lectores que se identificaban con sus personajes.

"El mayor de mis defectos", está plagado de la típica picardía rosarina, de aquellos que se la saben todas, infaltables animadores de tantas mesas de café de barrios olvidados, que nos recuerdan los inolvidables personajes de "El mundo ha vivido equivocado". Esta vertiente iniciada por Reinoso es retomada en la actualidad por Mario Vidoletti quien junto a Roberto Agüero, uno de los integrantes de la troupe que dirigía el pelado, ponen en escena "Fontanarrosa a Gusto é Piacere".

La puesta de Vidoletti que hace tres años se sostiene con un menú a la carta donde los espectadores eligen los cuentos que van a ser representados, tiene el atractivo especial del sitio en el que se desarrolla: La Sala de la Subsede ubicada precisamente debajo del Bar La Sede que fue el sitio elegido por Fontanarrosa para trasladar "La Mesa de los Galanes" cuando el emblemático Bar El Cairo cerró sus puertas para transformarse en un lugar muy diferente al que motivó las historias del popular humorista.

Otro integrante de aquel elenco creado por Félix Reinoso y que difundió a través de sus propuestas la obra de Fontanarrosa, el actor Raúl Calandra sigue homenajeando tanto al director como al autor en la puesta "Iniciación", estrenada el año pasado en La Nave.

Actualmente hasta el mismísimo José Berlén, ha decidido celebrar sus 30 años con el teatro poniendo en escena "Una mesa de tres patas", otro de los cuentos del creador de "Boggie el aceitoso".

Por su parte el actor y director Miguel Franchi, ostenta en su larga trayectoria un contacto directo con la obra de Fontanarrosa, participando como actor en aquella emblemática puesta de "Inodoro Pereyra" dirigida por Norberto Campos en los 80'. Como director y al frente del Grupo de Teatro Fausto, realiza dos versiones de la no menos emblemática "Boogie, el aceitoso", en las que tambien actúa. Creador del personaje Germinal Terrakius, alcanza con "Semblanzas Deportivas", estrenada en el año 2000, uno de sus grandes trabajos que se mantiene actualmente en cartelera.

Pero hay algo entre tantas cosas de las que nos invita a reflexionar este genial creador que todavía no ha sido explorado, el intento por conectar con el otro, por reflejarlo en su cotidianeidad. Ese rumor de poder narrar una historia con la complicidad del lector o el espectador, esa mirada reflexiva que provoca a veces la risa, tan o más profunda que algunos enfoques impostadamente serios.

En todo caso, hoy el teatro más que nunca necesita volver sobre esas miradas, animándose a contar otras historias que el público cansado de esperar encuentra en la inmediatez degradada de los registros televisivos

De estas charlas deben estar hablando ya no muy lejos de aquí, un Norberto Campos en traje de Mendieta y un Roberto Fontanarrosa enfundado en la quijotesca piel de su Inodoro. El tiempo que al decir de Fierro "es sólo tardanza de lo que está por venir", nos dará más adelante alguna señal de esas reflexiones, mientras tanto como diría Mendieta: " -¡Negociemos, don Inodoro...!".

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Norberto Campos, para muchos el mejor Mendieta.
 
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